Las investigaciones derivadas de la Operación Trazador revelaron que Pablo Leiva, uno de los condenados en la causa, integraba una estructura delictiva dedicada al lavado de activos para una red de narcotráfico radicada en Paraguay. La organización criminal está encabezada por el uruguayo Nicolás Suma, alias «Nico», un delincuente con un extenso prontuario que incluye su fuga del Comcar en 2003, antecedentes en la «Superbanda», copamientos en el barrio Pocitos y asaltos a locales comerciales.
Desde el territorio paraguayo, Suma coordinaba el envío de cargamentos de cocaína hacia el mercado uruguayo, varios de los cuales fueron interceptados recientemente por la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas. Dentro del esquema operativo, Leiva cumplía la función estratégica de ingresar las ganancias obtenidas por el tráfico de estupefacientes al circuito económico legal mediante maniobras de blanqueo de capitales.
Las pruebas recolectadas en las actuaciones policiales confirman que el imputado recibía directivas directas a través de aplicaciones de mensajería instantánea por parte del tesorero de la red financiera. Durante el allanamiento a la vivienda de Leiva, los efectivos incautaron anotaciones manuscritas que detallaban las transacciones monetarias y la contabilidad paralela de la banda.


El chancho reconoce a su especie.