Bill Gates advierte sobre la era de la IA

Señala que será una de las más turbulentas de la historia y propone “empleos reservados para humanos”.

Gates señala que sin políticas adecuadas, habrá “mucho menos empleo del que existe hoy”.

Bill Gates, cofundador de Microsoft, publicó este miércoles un ensayo de casi 6.000 palabras en el que lanza una de las advertencias más contundentes de los últimos años sobre la inteligencia artificial. Titulado The turbulent AI era is here. The choices we make now are critical (“La era turbulenta de la IA ya está aquí. Las decisiones que tomemos ahora son críticas”), el texto marca un cambio de tono respecto a posiciones anteriores más optimistas. Gates sostiene que la transición hacia la inteligencia artificial será, incluso en el mejor de los escenarios, “una de las épocas más turbulentas de la historia humana”. Según el magnate, la tecnología avanza más rápido de lo esperado y está afectando simultáneamente al empleo, la seguridad, las relaciones humanas y el desarrollo de los niños. “La IA será el mayor ecualizador jamás inventado o la peor fuente de injusticia. El desafío es monumental”, escribió.

Una de las preocupaciones centrales de Gates es el impacto laboral. Predice que “muchos trabajos desaparecerán para siempre”, tanto en sectores como atención al cliente, software, abogacía, medicina, como en trabajos manuales. A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, cree que no se generarán suficientes empleos nuevos para compensar las pérdidas. Sin políticas adecuadas, habrá “mucho menos empleo del que existe hoy”.

Para mitigar este choque, propone la creación de una categoría de “empleos reservados para humanos” (human reserved). La idea, comparada con las reservas naturales, consiste en decidir conscientemente que ciertas tareas queden fuera del alcance de las máquinas, aunque estas puedan realizarlas de forma más eficiente.

“Me gusta la expresión ‘reservado para humanos’ porque me hace pensar en las reservas naturales: lugares donde podríamos construir edificios y carreteras, pero elegimos no hacerlo porque la pérdida sería demasiado grande”, explicó. Como ejemplo, citó la atención sanitaria. “Imaginen que un robot les da la terrible noticia de que tienen una enfermedad incurable. No hay razón técnica por la que no pueda hacerlo. Sin embargo, no debería” sostiene.

Gates menciona también el cuidado de niños parte de la educación y la salud mental como ámbitos donde la presencia humana resulta irreemplazable por razones de empatía, confianza y responsabilidad. En algunos casos la reserva podría ser permanente; en otros, temporal, para proteger a trabajadores de mayor edad que no pueden reconvertirse fácilmente.

Impuestos a la IA y a los robots

Otra de sus propuestas más concretas es gravar el uso de tokens de inteligencia artificial y a los robots, de forma similar a como se gravan las nóminas de los trabajadores. El objetivo sería ralentizar la sustitución de personas por máquinas y generar recursos para la reconversión laboral y el fortalecimiento de las redes de seguridad social. Gates ya había planteado ideas similares hace casi una década, pero ahora las presenta con mayor urgencia. El ensayo no se limita al mercado laboral. Gates advierte que la IA está bajando la barrera de entrada para ciberataques, fraudes y posibles amenazas biológicas, y que podría afectar el desarrollo cognitivo de los niños y sustituir relaciones humanas auténticas. También señala el riesgo de que los sistemas se vuelvan difíciles de controlar a medida que ganan capacidad.

Critica con dureza tanto a los gobiernos como a la propia industria tecnológica. Afirma que las instituciones actuales no están preparadas para una tecnología que se expande tan rápido y toca tantas áreas de la vida, y que los líderes del sector minimizan públicamente los peligros porque hay demasiado dinero en juego. “En privado, las personas que entienden lo bueno que es esto y lo mucho mejor que se está poniendo, están muy preocupadas”, dijo en entrevistas asociadas al ensayo.

Gates exige la creación de nuevas instituciones nacionales e internacionales capaces de coordinar políticas en empleo, educación, fiscalidad, seguridad y salud. Reconoce que el contexto geopolítico actual dificulta la cooperación global, pero insiste en que no hay tiempo que perder. “Mi mensaje a los líderes es: tienen la oportunidad de actuar ahora, antes de que el desempleo suba de forma brusca, las comunidades sufran y se erosione la confianza pública”, concluyó.

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