CASMU: “No saben lo que están haciendo y los problemas que han generado”

“Los políticos viven en Narnia”. “CASMU, en abril del 27 con estos ineptos dirigiendo, se funden de nuevo.”

La estructura del financiamiento de CASMU ha sido diseñada en función de sus "necesidades financieras".

El café humeante servía como telón de fondo para el primer encuentro con Financista 1 y Financista 2, en una hermosa residencia del barrio Carrasco. Allí fue recibido  Diario La R para una conversación que, desde el comienzo, dejó en claro que no sería una entrevista convencional.

Ambos se mostraron receptivos y dispuestos a compartir su experiencia en torno al financiamiento de CASMU, pero antes de entrar en números, contratos, tasas de interés, garantías y condiciones de devolución, apareció una cuestión que parecía semántica, aunque terminó revelando mucho más de lo que aparentaba.

– ¿Son prestamistas o financistas? – preguntamos al inicio del encuentro.

La respuesta fue inmediata y terminante:

Financistas.

No hubo dudas ni matices. Rechazaron expresamente el término “prestamistas” y explicaron que su actividad forma parte de un circuito financiero mucho más amplio, en el que también han participado en el financiamiento de campañas políticas y estructuras vinculadas al fútbol. La aclaración no fue menor. Para ellos, financiar no significa simplemente entregar dinero y esperar su devolución con intereses. Implica evaluar riesgos, conocer al destinatario de los fondos, analizar garantías, negociar condiciones y, sobre todo, asumir una determinada exposición frente a quien necesita capital. Fue entonces cuando uno de ellos lanzó una frase que, por su contundencia, quedó flotando en el ambiente:

CASMU
«A medida que CASMU ha enfrentado dificultades financieras, las condiciones se han endurecido».

“Que aquí nadie se haga el pelotudo.”

La expresión, deliberadamente coloquial, resumió el espíritu de la conversación. Para los financistas, detrás de cada operación hay intereses, riesgos y decisiones. Y cuando se habla de instituciones de la dimensión de CASMU, sostienen, no alcanza con mirar solamente quién puso el dinero.

Hay que preguntar por qué se necesitó, para qué se utilizó, bajo qué condiciones se entregó, quién asumió el riesgo y quién conocía la verdadera situación financiera de la institución.

A partir de allí comenzó una conversación que rápidamente dejó de ser exclusivamente financiera para convertirse en una reconstrucción de la crisis de CASMU.

Los dos financistas aceptaron recorrer ese camino: hablar del dinero, pero también de las señales que recibieron; de las condiciones, pero también del riesgo; de los pedidos de liquidez, pero también de la capacidad de repago.

Y, sobre todo, de una pregunta que atraviesa toda esta investigación: ¿En qué momento el financiamiento dejó de ser una herramienta para crecer y pasó a convertirse en una necesidad para mantener funcionando a la institución?

La estructura del financiamiento de CASMU ha sido diseñada en función de sus «necesidades financieras», tal como lo señala Financista 1 . «En cada momento, la evaluación se centraba en el destino de los fondos y la capacidad de repago», explica. Sin embargo, esta afirmación plantea la pregunta: ¿realmente se estaba evaluando adecuadamente la viabilidad del financiamiento o se estaba optando por soluciones temporales?

Financista 2  añade: «La relación entre el financiamiento y la evolución institucional debería ser más transparente. A medida que se inyectan recursos, se espera que haya una mejora en la calidad del servicio y en la gestión interna». Pero, ¿en qué momento se transformó esta evolución en un descenso hacia una crisis?

Los cambios en las necesidades financieras han llevado a CASMU a un estado de dependencia, donde cada nuevo financiamiento parece ser una solución temporal a problemas estructurales más profundos. Financista 1  afirma que esto se ha convertido en un círculo vicioso: «El financiamiento se convierte en un parche, y la verdadera reforma se pospone indefinidamente».

Tasa de Interés: Un juego de riesgos

La tasa de interés aplicada a los financiamientos es otro punto de debate. Financista 1 comenta que las tasas están estrechamente relacionadas con el riesgo de la operación.

«A medida que CASMU ha enfrentado dificultades financieras, las condiciones se han endurecido», dice. La ironía es palpable; un paciente que se encuentra en CTI no puede esperar recibir el mismo tratamiento que uno que se encuentra en la sala de espera, y sin embargo, aquí parece ser lo contrario. Cobramos lo mismo de intereses que le cobramos a los que se sientan en Torre Ejecutiva.

Por su parte, Financista 2  sostiene que el costo financiero no puede ser separado del análisis del riesgo. «El financiamiento debería ser una herramienta que permita el crecimiento, no un lastre que limite la capacidad de respuesta de la institución».

La pregunta que surge es: ¿no es un poco tarde para esta reflexión? La necesidad de análisis profundos parece haber llegado cuando ya se ha cruzado el umbral de la viabilidad.

“Cuando les toca pagar somos usureros, cuando piden somos amigos de CASMU”

Devoluciones: Un cronograma ideal

Cuando se discute cómo debe devolverse el dinero, Financista 1  menciona que existen plazos y mecanismos de repago. «Una cosa es establecer contractualmente un cronograma y otra es que la situación financiera permita cumplirlo con normalidad», señala. Esta afirmación resuena como un eco de las promesas no cumplidas que han marcado la historia reciente de CASMU.

Financista 2 hace hincapié en que el verdadero problema comienza cuando el financiamiento «deja de ser una herramienta excepcional». «Cuando se convierte en la norma, es hora de preguntar qué está fallando en la gestión», añade. ¿Es posible que la excepcionalidad se haya transformado en la nueva normalidad?

Garantías: ¿Qué respaldo?

El tema de las garantías es crítico. Financista 1 asegura que son parte fundamental de la evaluación del riesgo. Pero, ¿qué garantías tiene CASMU si el barco ya está haciendo agua? Financista 2  profundiza en la necesidad de determinar el respaldo real detrás de estas operaciones. «Las garantías deben ser más que un simple papel; deben reflejar la verdadera capacidad de la institución para enfrentar sus obligaciones», señala.

La falta de garantías claras y efectivas puede ser una señal de alerta sobre la salud financiera de CASMU. En tiempos de crisis, las garantías deberían ser un faro que ilumine el camino hacia la estabilidad, pero en este caso, parecen ser meros espejismos.

“Si nos ponemos a hablar de garantías hasta sus mascotas nos pertenecen”,“Los políticos viven en Narnia”. “CASMU en abril del 27 con estos ineptos dirigiendo se funden de nuevo.”, Financista 1

Cuando se plantea la cuestión de si CASMU busca financiamiento para crecer o simplemente para sostener su funcionamiento, Financista 1  se muestra evasivo. «La respuesta no puede ser blanco o negro», dice, como si la situación nos gritara «necesidad urgente». Lo que comenzó como un intento de sostener proyectos se ha convertido en un esfuerzo por mantener la operativa diaria.

Financista 2  acierta al señalar que sería prudente analizar no sólo cuánto se pidió, sino para qué. «Sin un propósito claro, el financiamiento se convierte en un agujero negro que consume recursos sin generar valor», advierte. En sus palabras, la verdadera pregunta es: ¿cómo se asegura que el financiamiento no se convierta en una fosa sin fondo?

“Cuando les toca pagar somos usureros, cuando piden somos amigos de CASMU”

Señales de deterioro y gestión

El deterioro estructural de CASMU se hace evidente en los comentarios de ambos expresidente y actual. Los doctores Rodríguez y Beltramelli de alguna forma de matiz diferente mencionan que las señales de alerta son claras: «La dependencia de financiamiento externo es un síntoma de una gestión ineficaz» señaló Beltramelli.

“Esta dependencia puede llevar a un ciclo de endeudamiento que, a largo plazo, se vuelve insostenible” dijo Rodríguez.

Financista 2  destaca la importancia de la transparencia en la gestión: «Es crucial que la dirección de CASMU proporcione información clara sobre su situación financiera y sobre las decisiones que se están tomando». La falta de transparencia puede generar desconfianza entre los financistas y, en última instancia, afectar la disponibilidad de recursos.

“Nunca fueron claros en sus objetivos finales,pero no es parte de nuestro servicios”. “Los veedores de CASMU no vieron muy lejos a donde nos llevaba este sistema de financiamiento”.

“El único tipo que puede como interventor enderezar esto a 5 años juega en la competencia, no lo nombro pero tu lo conoces” afirmó Financista 1.  “Pero la ministra Lustemberg y su círculo llevan de interventores amigos del comite de base del barrio”.

Implicaciones

Con la intervención del Estado y la creación de un nuevo Fondo de Garantía CASMU parece contar con un alivio temporal. Sin embargo, Financista 1  advierte: «Esto no elimina la necesidad de una reestructura profunda». Las condiciones actuales podrían ser una solución a corto plazo, pero el riesgo va a  reaparecer si no se aborda el problema de fondo.”La ineptitud de esta directiva es mayúscula”.

Financista 2  concluye que el futuro de CASMU dependerá de su capacidad para implementar cambios significativos. «Si no se toman decisiones audaces en el corto plazo, podríamos estar mirando un colapso inminente en el 2027», afirma.

La modificación del acceso a estos 100 millones de dólares condiciona a no pagarles a ustedes, preguntamos. Al unísono los dos contestaron:”Que esta gente paga o paga es un hecho,si no ya verán salir los tomógrafos por la puerta de la calle 8 de Octubre”.

“El Frente Amplio se comió la pastilla con CASMU, tenían que remover autoridades y quirúrgicamente desarrollar un plan de efectividad financiera que hoy ya no solo no es viable si no que esto es la antesala del cierre”. Financista 2

Preguntamos sobre la acción del parlamento de no permitir a CASMU pagarles a los financistas con este dinero.

Financista 2 se adelantó a dar respuesta,”el Dr. Beltramelli va a tener que aprender a maquillaje porque para pagarnos va a tener que usar mucha base, porque si no se va a tener que aprender a colocar lápiz labial”. explotaron los dos en carcajadas.

Al finalizar la entrevista nos saludaron por haber posicionado el tema en la sociedad y obviamente ofrecernos sus servicios.

En resumen, la situación de CASMU es un recordatorio de que, en cuestiones financieras, el improvisar raramente no lleva a buen puerto. La sociedad tiene derecho a saber qué pasó antes, por qué se llegó aquí y, sobre todo, qué garantías existen de que no volverá a repetirse. Mientras tanto, el reloj sigue corriendo y la incertidumbre se cierne sobre el futuro de la institución camino al 2027.

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2 Comentarios

  1. El gobierno decidió seguir financiando al Casmu Por supuesto va a tener un límite y se puede licitar otra mutualista con dirección más capacitada y responsable Lo que no tiene que esperar el Sindicato es convertirse en empleados públicos

  2. Lustemberg es médica. Hay una dosis de corporativismo en todo esto. Se cubren entre colegas.
    Son médicos. Apenas entienden una desigualdad como beneficio – costo >= 0 o quebramos.
    A pesar de que se digan «científicos», apenas saben hablar en el lenguaje de la ciencia: las matemáticas. Y dependen de los que sí saben algo de ciencia (científicos e ingenieros) para sus juguetes de tecnología médica. Y no te los regalan. Son bastante caros. Desde tomógrafos a remedios. Es normal que estén en déficit permanente.
    En realidad, pasa en todo el mundo. Y el problema no son ellos. Son los científicos e ingenieros. Deberían estudiar temas muy complejos gratis, sin esperar ningún retorno económico por las cosas que descubren o desarrollan. Por puro amor al arte.
    La verdad (entendida como correspondencia entre pensamiento y realidad) es un fin en sí mismo, ¿no?
    Mi diagnóstico es: nada cambiará. Es más: empeorará.

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