Csukasi: “La integración sigue siendo el camino”

La subsecretaria de Relaciones Exteriores repasó los principales ejes de la política exterior y defendió la participación activa de Uruguay en los organismos regionales y multilaterales.

Uruguay apuesta a mantener viva la integración en un escenario internacional de incertidumbre, puntualizó Csukasi.

“Uruguay optó conscientemente, no por casualidad, no forzado, no obligado, por asumir un rol que es activo”. Con esa definición, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, en ejercicio estos días de la titularidad de la cartera, sintetizó una parte central de la estrategia internacional que, según explicó, desarrolla el gobierno de Yamandú Orsi en un escenario mundial marcado por la inestabilidad, los conflictos y el cuestionamiento de las reglas multilaterales.

La presentación se realizó el pasado viernes 18, durante una nueva edición de las “Charlas mano a mano” organizadas por el sector del Frente Amplio Vertiente Artiguista denominadas “Viernes en Casa y sin atril” que ya recibió al presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, como primer invitado.  La actividad tuvo lugar en la sede central del sector, en el centro de Montevideo, y contó con la presencia de legisladores, dirigentes que ocupan responsabilidades en el gobierno y militantes que colmaron la sala.

La presentación estuvo a cargo de Gabriela Valverde, subsecretaria del Ministerio del Interior, mientras que Csukasi expuso durante buena parte del encuentro las principales líneas de la política exterior uruguaya y posteriormente respondió a las inquietudes planteadas por los participantes.

La jerarca comenzó ubicando la política exterior en un contexto internacional que definió como particularmente complejo e inestable. Según explicó, la velocidad de los cambios y la sucesión de conflictos obligan muchas veces a los gobiernos a reaccionar frente a acontecimientos que no estaban previstos, dificultando la posibilidad de programar y proyectar políticas a largo plazo.

Para un país pequeño como Uruguay, sostuvo, ese escenario presenta un desafío adicional. Frente a la incertidumbre, planteó dos caminos posibles: reducir la presencia internacional y procurar pasar inadvertido o mantener una participación activa en defensa de determinados principios, derechos y reglas internacionales. El gobierno, afirmó, eligió la segunda alternativa.

Csukasi: “Uruguay optó conscientemente por asumir un rol activo” en materia de diversificación comercial.

Integración como herramienta

Uno de los principales ejes desarrollados por Csukasi fue el de la integración regional y el multilateralismo. En ese marco destacó la participación de Uruguay en distintos ámbitos y presidencias internacionales que, según señaló, demandaron un esfuerzo importante de una Cancillería con equipos relativamente pequeños.

Mencionó la presidencia pro Témpore del Mercosur, pero también la decisión de asumir la conducción del Consenso de Brasilia, la CELAC y el G77. En todos los casos, explicó que Uruguay evaluó los costos y las dificultades antes de aceptar esas responsabilidades, pero finalmente entendió que podía contribuir a mantener activos espacios de diálogo regional e internacional.

La subsecretaria sostuvo que esa presencia tiene un sentido estratégico. En su visión, cuando las diferencias ideológicas amenazan con paralizar o incluso destruir mecanismos de integración, Uruguay puede desempeñar un papel de articulación y búsqueda de acuerdos.

“Uruguay es un mediador por naturaleza”, afirmó durante la exposición, al señalar que el país, por su tamaño y por no contar con capacidad para imponer posiciones, históricamente ha procurado acercar posiciones mediante el diálogo.

La apuesta, explicó, no implica desconocer las diferencias existentes entre los países. Por el contrario, supone intentar construir acuerdos sobre aquellos asuntos donde existe un mínimo común denominador.

Como ejemplo mencionó el combate al crimen organizado, un asunto que, a su entender, permite recuperar una agenda de cooperación regional a partir de una preocupación compartida por gobiernos y sociedades.

También mencionó la posibilidad de trabajar sobre la respuesta frente a desastres naturales y sobre las políticas de cuidados. La estrategia consiste, según describió, en identificar asuntos capaces de generar espacios de cooperación incluso entre gobiernos con posiciones diferentes.

La intención es trasladar esos consensos de un ámbito a otro. Csukasi planteó como una suerte de “círculos concéntricos” el pasaje de determinados temas desde el Mercosur hacia otros mecanismos sudamericanos y latinoamericanos, procurando ampliar progresivamente los acuerdos.

En ese sentido, reivindicó la vigencia de la integración y sostuvo que sus resultados muchas veces son poco visibles para la ciudadanía porque forman parte de la vida cotidiana. Entre los ejemplos mencionó la posibilidad de viajar por la región utilizando la cédula de identidad y los mecanismos que permiten continuar los estudios cuando una familia se traslada entre países del Mercosur.

Para la subsecretaria, esos avances deberían ser más reconocidos porque constituyen resultados concretos de la integración regional.

Diversificar para reducir dependencias

El segundo gran eje de la exposición estuvo vinculado a la inserción comercial de Uruguay.

Csukasi sostuvo que el escenario internacional se ha transformado y que las reglas comerciales son sometidas a una presión creciente. Para un país pequeño y altamente dependiente de sus exportaciones, afirmó, la diversificación de mercados adquiere una importancia estratégica.

“No necesariamente porque en este momento queramos venderles más o tengamos más para venderles”, explicó, sino porque Uruguay necesita contar con alternativas ante eventuales crisis o decisiones de otros países que puedan afectar el acceso de determinados productos.

La lógica planteada es que la apertura de nuevos mercados no debe evaluarse únicamente por las ventas inmediatas, sino también como una herramienta para reducir vulnerabilidades futuras. En ese punto ubicó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya aplicación provisional comenzó el 1.º de mayo de 2026, luego de más de dos décadas de negociaciones. El acuerdo establece nuevas condiciones de acceso comercial entre ambos bloques y contempla una reducción progresiva de aranceles.

Csukasi destacó también los acuerdos alcanzados por el Mercosur con la EFTA y Singapur, y explicó que la estrategia de la Cancillería apunta a ampliar las posibilidades de acceso a mercados de distintas regiones.

El objetivo, sostuvo, es que Uruguay no dependa de un número reducido de destinos y pueda disponer de alternativas para sus principales sectores productivos.

En esa estrategia, Asia ocupa un lugar central. La subsecretaria explicó que Uruguay analiza su eventual incorporación al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como CPTPP. El gobierno uruguayo había obtenido en noviembre de 2025 la no objeción de los miembros del acuerdo para iniciar formalmente el proceso de adhesión.

Csukasi explicó que durante ese proceso Uruguay debió responder numerosas consultas sobre su legislación y funcionamiento institucional. Según señaló, uno de los objetivos es avanzar hacia una eventual incorporación sin necesidad de realizar modificaciones legislativas de fondo.

La jerarca también mencionó otros espacios comerciales que permitirían ampliar la presencia uruguaya en Asia y acceder a mercados donde actualmente el país enfrenta condiciones menos favorables que otros competidores.

En el encuentro estuvo presente Gabriela Valverde, subsecretaria del Ministerio del Interior.

De los acuerdos a las empresas

La subsecretaria puso especial énfasis en el concepto de que la firma de acuerdos comerciales no constituye, por sí sola, el objetivo final.

“Si sacamos la foto, salimos a festejar, nos ponemos todos contentos que tenemos estos acuerdos, pero al final del día no hay una empresa más que se internacionaliza, no hay una empresa más que crece”, planteó.

En ese sentido, señaló que una parte importante del trabajo posterior corresponde a la promoción comercial, al acompañamiento de las empresas y a la difusión de las condiciones de acceso a los distintos mercados.

La preocupación está especialmente dirigida hacia las micro, pequeñas y medianas empresas, que constituyen la mayoría del entramado empresarial uruguayo pero que, en muchos casos, todavía no están internacionalizadas.

La política de apertura, según explicó, debe estar acompañada por herramientas que permitan que esos sectores puedan efectivamente utilizar los acuerdos.

En el caso del Mercosur y la Unión Europea, añadió, el gobierno ha desarrollado instrumentos de información para que las empresas puedan conocer requisitos, certificados y condiciones de acceso de sus productos al mercado europeo. El Ministerio de Relaciones Exteriores y otros organismos públicos han puesto a disposición información específica sobre el funcionamiento del acuerdo, afirmó Csukasi.


Diversificación comercial y soberanía

La diversificación, desde esa perspectiva, no se limita a aumentar las exportaciones. También implica contar con más proveedores, disponer de alternativas para adquirir insumos y reducir la exposición frente a eventuales interrupciones del comercio internacional. La subsecretaria vinculó esa estrategia con una idea que repitió durante la charla: soberanía.

Tener más mercados para vender y más opciones para comprar, sostuvo, permite reducir dependencias y mejorar la capacidad de respuesta frente a futuras crisis internacionales.

La política exterior, concluyó, no debe ser entendida como una actividad separada de las necesidades concretas de la población. “Sonará muy exterior”, señaló, pero constituye también “otra herramienta de política pública para mejorarle la vida a los uruguayos y a las uruguayas”.

Csukasi insistió con la necesidad de que Uruguay reduzca su dependencia de determinados mercados y amplíe sus alternativas comerciales. En esa línea, vinculó la apertura comercial con la soberanía. “Eso es lo que reafirma la soberanía y eso es lo que hace al final del día que la gente pueda elegir”, señaló.

Csukasi también planteó que la apertura debe beneficiar a empresas de distintos tamaños y no solamente a los sectores exportadores tradicionales. Las pequeñas y medianas empresas, dijo, necesitarán acompañamiento para poder aprovechar efectivamente los acuerdos comerciales.

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