El anacardo más grande del mundo: el árbol brasileño que se convirtió en un bosque

Una particularidad genética permitió que un solo árbol extendiera sus ramas hasta cubrir aproximadamente 8.500 metros cuadrados.

El árbol que desafía las dimensiones habituales de su especie.

Ubicado en el nordeste de Brasil, el Cajueiro de Pirangi es reconocido por Guinness World Records y constituye uno de los fenómenos botánicos más extraordinarios del planeta. En Pirangi do Norte, una localidad costera del municipio de Parnamirim, en el estado brasileño de Rio Grande do Norte, existe un árbol que desafía las dimensiones habituales de su especie. Desde el aire parece un pequeño bosque. Desde el suelo, sus ramas y troncos se multiplican hasta formar una extensa cubierta vegetal que ocupa una superficie equivalente a más de una cancha de fútbol. Sin embargo, no se trata de decenas de árboles. Es un único organismo.

El Cajueiro de Pirangi está reconocido por Guinness World Records como el anacardo más grande del mundo, con una superficie aproximada de 8.500 metros cuadrados y ramas que se extienden unos 50 metros desde el tronco original.

La explicación de su tamaño extraordinario se encuentra en una particularidad genética. A diferencia de los anacardos convencionales, cuyas ramas crecen sin desarrollar necesariamente nuevas raíces al tocar el suelo, el ejemplar de Pirangi presenta una capacidad excepcional para expandirse lateralmente.

Cuando sus ramas alcanzan determinado peso, se inclinan hasta entrar en contacto con la tierra. Allí desarrollan nuevas raíces y forman estructuras que funcionan como troncos secundarios. El proceso se repite y permite que el árbol continúe extendiéndose. Según Guinness World Records, cuatro de sus cinco ramas principales presentan este comportamiento. La restante creció de manera convencional y recibió popularmente el nombre de Salário Mínimo.  La tradición local sostiene que el árbol fue plantado en 1888 por un pescador llamado Luiz Inácio de Oliveira.

De acuerdo con ese relato, el hombre falleció a los 93 años bajo la sombra del mismo árbol que había plantado décadas antes. La historia forma parte de la identidad cultural de Pirangi y ha acompañado el crecimiento de uno de los principales atractivos naturales del nordeste brasileño. El extraordinario crecimiento también representa un desafío para su conservación.

Sus ramas se aproximan a calles y espacios urbanos, lo que obliga a estudiar cuidadosamente las intervenciones necesarias para proteger tanto al árbol como a las personas. A finales de diciembre de 2025, el Gobierno de Rio Grande do Norte creó el Monumento Natural Estadual Cajueiro de Pirangi, una unidad de conservación destinada a garantizar su protección. El área protegida comprende aproximadamente 8.497 metros cuadrados.

El anacardo de Pirangi demuestra que una mutación genética puede producir un fenómeno natural extraordinario. Lo que comenzó como un pequeño árbol terminó convirtiéndose en un organismo capaz de ocupar miles de metros cuadrados y transformar el paisaje de toda una ciudad brasileña.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Turismo