Las Grutas de Mogao una ventana a la historia cultural de Dunhuang

En el extremo occidental del Corredor de Hexi, en Dunhuang, provincia de Gansu, las Cuevas de Mogao se integran a un paisaje donde historia, religión, arte y desierto conviven de manera permanente.

Grutas de Mogao.

Ubicadas al pie oriental del monte Mingsha, las Grutas de Mogao comenzaron a excavarse en el año 366 d. C. y su construcción continuó durante aproximadamente un milenio, atravesando distintas dinastías. En 1987 fueron inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La visita permite comprender que el valor de Mogao no está solamente en la antigüedad de sus cuevas, sino también en el esfuerzo que implica conservar un patrimonio especialmente vulnerable. El viento, la arena y la presencia humana forman parte de los factores que deben considerarse para proteger sus pinturas y esculturas. Por eso, recorrer las grutas supone también acercarse a un modelo de conservación en el que el turista también es protagonista del nivel exigencia que requiere el cuidado de este tesoro milenario.

La opinión ampliamente aceptada por los estudiosos sitúa el inicio de la excavación en el segundo año de la era Jianyuan del Qin Anterior, en 366 d. C. Según una inscripción de 698, el monje Le Zun llegó a la zona y, tras observar un resplandor que interpretó como la aparición de numerosos Budas, excavó una cueva en la roca. Posteriormente, el Maestro Faliang continuó el trabajo.

En sus primeros tiempos, las cuevas estuvieron vinculadas a la meditación y la práctica espiritual. Con el desarrollo de los monasterios cercanos fueron adquiriendo nuevas funciones. Durante las dinastías Sui y Tang, Dunhuang se consolidó como un punto de comunicación, comercio y encuentro entre distintas culturas a través de la Ruta de la Seda, y Mogao creció junto con ese proceso.

La construcción continuó durante las dinastías del Norte, Sui, Tang, las Cinco Dinastías, Xia Occidental y Yuan. Actualmente se contabilizan más de 735 cuevas. Se conservan más de 45.000 metros cuadrados de pinturas murales, más de 2.400 esculturas policromadas y cinco aleros de madera de las dinastías Tang y Song.

Las cuevas del área sur estuvieron destinadas principalmente a actividades de veneración budista. En el área norte se han identificado espacios vinculados con la vida cotidiana y espiritual de monjes y artesanos. Ambas áreas, aunque con funciones diferentes, formaban parte de un amplio complejo monástico rupestre.

Área de preservación y cuidado.

Arte en las paredes

Los murales de Mogao contienen representaciones vinculadas con la tradición budista, pero también paisajes, pabellones, figuras y escenas que permiten aproximarse a la sociedad de las épocas en que fueron realizados. Arquitectura, esculturas y pinturas murales forman aquí un conjunto inseparable.

La variedad de contenidos permite entender las grutas como un testimonio de la sociedad, la cultura y el arte de la antigua Ruta de la Seda. Durante siglos, Dunhuang fue un espacio de contacto entre diferentes pueblos y culturas, y esa interacción quedó reflejada en las expresiones artísticas conservadas en las cuevas.

Preservación

Una de las primeras cosas que se comprende durante la visita es que dentro de las cuevas no está permitido tomar fotografías. La medida forma parte de la protección de las reliquias culturales, ya que las cámaras y especialmente los flashes pueden afectar materiales que han permanecido durante siglos.

La medida puede resultar llamativa para quien llega con la intención de registrar la experiencia, pero forma parte del sistema de conservación. Por eso, cerca del área de visita existe otro espacio que alberga réplicas. Allí los turistas sí pueden tomar fotografías y acercarse a determinados contenidos sin poner en riesgo las cuevas originales.

La conservación también determina la forma de recorrer las grutas. Durante la visita se utilizan linternas para observar los interiores y el acceso se organiza bajo condiciones controladas. Asimismo, durante la temporada alta, se habilitan ocho cuevas ordinarias, junto con algunas cuevas especiales de acceso mediante pago, mientras se controla estrictamente el número diario de visitantes. La lógica es permitir que el público conozca el patrimonio sin convertir la afluencia turística en una amenaza para su conservación.

Durante la visita también conocimos el espacio dedicado al trabajo de protección ecológica de las Cuevas de Mogao frente al viento y la desertificación.

La ubicación de las grutas hace que el entorno natural sea inseparable de su conservación. La arena y el viento forman parte del paisaje de Dunhuang, pero también pueden representar desafíos para un conjunto excavado en un acantilado y expuesto durante siglos a las condiciones del desierto.

El trabajo que se realiza en este ámbito busca crear condiciones adecuadas para preservar el patrimonio y, al mismo tiempo, cuidar el entorno que lo rodea. Se trata de una protección integral que considera las propias cuevas y los factores naturales que pueden afectarlas.

A esto se suman investigaciones científicas y métodos de conservación.

Espacio que guarda réplicas de la Gruta de Mogao.

Investigar para conservar

Durante el siglo XX aumentó el interés de los investigadores chinos por Mogao. En las décadas de 1940 y posteriores se desarrollaron trabajos de inspección, documentación, fotografía, levantamiento topográfico y registro de las cuevas y sus contenidos. En 1941, una expedición organizada por el Ministerio de Educación realizó investigaciones, fotografías, levantamientos y copias de los murales.

Posteriormente, la investigación se amplió hacia la arqueología, la limpieza y excavación de sitios y la datación de las cuevas. Entre 1988 y 1995 se realizaron seis campañas de limpieza y excavación a gran escala en la sección norte. Estos trabajos permitieron identificar 248 cuevas en esa zona y aportar información sobre sus funciones y períodos de construcción. También se identificaron espacios destinados a la vida monástica, la meditación y el almacenamiento.

Los objetos encontrados incluyeron monedas, piezas de madera, elementos de arcilla, objetos metálicos y documentos escritos en diferentes lenguas. Estos hallazgos aportaron nuevas evidencias sobre las comunidades que habitaron y utilizaron estos espacios.

La investigación resulta fundamental para la conservación. Para proteger una cueva es necesario conocer su estructura, sus materiales, su historia y las transformaciones que ha experimentado.

Recorrido por la Fuente de la Media Luna.

De Mogao al paisaje de Mingsha

La jornada continuó en el Monte Mingsha y la Fuente de la Media Luna. Donde conocimos la integración de los recursos naturales y culturales de Dunhuang con el desarrollo cultural y turístico.

El monte Mingsha se encuentra aproximadamente a cinco kilómetros al sur de la ciudad de Dunhuang. El paisaje combina las dunas con la presencia de la Fuente de la Media Luna, en un entorno donde el desierto constituye parte esencial de la identidad del lugar.

La visita permitió completar la mirada sobre Dunhuang. Además se puede disfrutar de un recorrido en camellos como tradición de la Ruta de la Seda. Mogao, la conservación exige controlar la luz, la cantidad de visitantes y las condiciones de acceso.

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