A más de 15.000 kilómetros de distancia, China y Perú encontraron en Beijing un punto de encuentro alrededor de una historia que comenzó mucho antes del establecimiento de sus relaciones diplomáticas. El Museo de la Capital fue escenario del Seminario Cultural en Celebración del 55.º Aniversario del Establecimiento de Relaciones Diplomáticas entre China y el Perú, una jornada que reunió a representantes institucionales, académicos, diplomáticos y especialistas de ambos países.
Bajo el lema “Encuentro de Civilizaciones, Canto Unido a través de Montes y Mares”, el encuentro puso el foco en los intercambios entre los pueblos, el aprendizaje mutuo entre civilizaciones y la proyección de los llamados Cinco Programas China-América Latina: solidaridad, desarrollo, civilizaciones, paz y pueblos.
En el mismo museo se presenta actualmente la exposición “Maíz · Oro · Jaguar: Gran Exposición de Antiguas Civilizaciones Maya y Andinas”, que reúne cerca de 8.000 piezas procedentes de Perú y otros países latinoamericanos. Así, el patrimonio arqueológico dejó de ser únicamente un objeto de contemplación para convertirse en el punto de partida de una conversación sobre los vínculos entre sociedades distantes geográficamente, pero conectadas a través de sus culturas.
Durante la inauguración, los participantes destacaron los avances registrados en 55 años de relaciones diplomáticas, especialmente en materia de confianza política, intercambios económicos y comerciales, y vínculos culturales y entre los pueblos. También coincidieron en que la distancia entre China y Perú no ha impedido construir una relación de creciente cercanía.
El representante especial del Gobierno chino para Asuntos Latinoamericanos, Qiu Xiaoqi, recordó que Perú fue uno de los primeros países latinoamericanos en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China y señaló que ambos países comparten el carácter de antiguas civilizaciones.
Para Qiu, las diferencias en las expresiones culturales no impiden encontrar puntos de contacto. Por el contrario, el diálogo y los intercambios permiten que esas diferencias convivan y se enriquezcan. El discurso también conectó la dimensión cultural con otros ámbitos de la relación bilateral. Qiu destacó que China es el mayor socio comercial y principal mercado de exportación de Perú y señaló que el comercio bilateral ya supera los 50.000 millones de dólares. También mencionó la inauguración, en 2024, del Puerto de Chancay como un proyecto de cooperación que ha contribuido a reforzar la conectividad entre China, Perú y América Latina.

La diplomacia popular
La dimensión cultural ocupó un lugar central en las intervenciones. Wei Qiang, presidente de la Asociación de Estudiantes Retornados de Iberoamérica, sostuvo que promover el intercambio cultural, el aprendizaje mutuo y la amistad entre los pueblos constituye una base importante para el desarrollo de los vínculos sino-peruanos.
La Asociación de Estudiantes Retornados de Iberoamérica, explicó, mantiene un particular interés por América Latina y busca aprovechar sus vínculos para contribuir al acercamiento entre China y los países de la región. El seminario fue presentado precisamente como uno de esos espacios de contacto.
Ji Yongjun, subsecretario general de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero, llevó esa mirada hacia la llamada diplomacia popular. También enumeró experiencias que, desde su perspectiva, muestran cómo los vínculos se desarrollan más allá de los gobiernos. En su discurso también estableció paralelos entre elementos de las antiguas culturas de China y Perú, como las máscaras de oro, la observación astronómica y la relación con el sol. Más que presentar esas similitudes como equivalencias históricas, las utilizó para ilustrar una idea recurrente durante el seminario: el patrimonio puede generar una sensación de cercanía entre pueblos que se desarrollaron en espacios muy alejados.
Una exposición para contar la historia andina
Ese propósito también aparece en la curaduría de la exposición. Zhao Yazhuo, curadora del Museo de la Capital, explicó que una de las características que más le llamó la atención de las civilizaciones antiguas del Perú fue su riqueza iconográfica.
Aunque algunas de estas culturas no desarrollaron escritura, dejaron una amplia representación de animales, figuras y símbolos que permiten acercarse a sus formas de entender el mundo. La curaduría priorizó piezas que, además de su valor material, pudieran contar una historia propia.
Zhao explicó que el trabajo no consistió solamente en reunir objetos, sino también en presentar el contexto en el que fueron creados. En particular, la exposición presta atención a las figuras animales, su entorno de vida y el significado que adquirieron dentro de las creencias y las estructuras de poder del mundo andino.
La muestra, reconoció, solo puede presentar una parte de civilizaciones que son mucho más amplias debido a las limitaciones de espacio y tiempo. Sin embargo, su intención es generar un impacto visual capaz de despertar la curiosidad del visitante.
La exposición busca, en ese sentido, funcionar como una puerta de entrada. La idea es que el público conozca algunos elementos de las culturas andinas, se interese por ellos y continúe profundizando por cuenta propia en su historia. El resultado esperado va más allá de la visita a un museo: construir un puente cultural entre China y Perú.

Una relación que mira hacia América Latina
El segundo diálogo del seminario amplió la discusión desde la relación bilateral hacia el espacio latinoamericano. Bajo el título “Oportunidades y Perspectivas de la Cooperación entre China y el Perú en el Marco de APEC: Práctica y Proyección de los Cinco Programas China-América Latina”, los participantes analizaron las posibilidades de cooperación en distintos ámbitos.
La conversación abordó la relación entre China y Perú, pero también cuestiones vinculadas con la difusión cultural, la tecnología y la cooperación dentro del marco de APEC. La referencia a los Cinco Programas China-América Latina permitió situar la relación sino-peruana dentro de una visión más amplia de los vínculos de China con la región.
Ese enfoque resulta especialmente visible en la manera en que el patrimonio es incorporado a la agenda de intercambio. La cultura aparece como un terreno desde el cual establecer contactos entre sociedades, generar conocimiento mutuo y ampliar una relación que también comprende comercio, conectividad y cooperación.
Al finalizar la jornada, los participantes del programa CIPCC de América Latina recorrieron la exposición dedicada a las antiguas civilizaciones maya y andinas. Las piezas arqueológicas quedaron así integradas en el mismo relato que atravesó todo el encuentro: el de dos países que buscan profundizar sus vínculos a partir del conocimiento de sus respectivas culturas.

