La escena resulta políticamente significativa. Mientras la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, participa en reuniones de alto nivel con el presidente estadounidense Donald Trump, María Corina Machado intenta regresar a su país sin conseguirlo.
El contraste adquirió una nueva dimensión el miércoles 23 de septiembre, cuando el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, fue consultado por los periodistas sobre los intentos frustrados de la dirigente opositora.
Rubio respondió que desconocía los detalles de lo sucedido. Según informó Infobae, el secretario de Estado afirmó que no estaba seguro de a qué situación se refería la pregunta, aunque posteriormente destacó la valentía de Machado y recordó su relación política con ella. La respuesta resulta particularmente relevante porque Washington participa directamente en el proceso de transición venezolano y mantiene una relación diplomática cada vez más estrecha con el gobierno encabezado por Rodríguez.
Tres intentos en 24 horas
De acuerdo con la información publicada por AFP y otros medios internacionales, Machado intentó regresar a Venezuela en tres oportunidades durante las últimas 24 horas. Los planes incluían diferentes alternativas de traslado desde Panamá, tanto por vía marítima como mediante vuelos hacia Aruba y Curazao, desde donde pretendía continuar hacia territorio venezolano.Ninguno de los intentos pudo concretarse.
El equipo de la dirigente sostiene que ha procurado regresar en siete oportunidades desde junio y denuncia que existen obstáculos que impiden su retorno. Sin embargo, no se ha establecido públicamente una explicación completa y verificable sobre la responsabilidad de cada uno de los impedimentos denunciados. La situación adquiere especial importancia porque Machado ha sido una de las principales figuras de la oposición venezolana y mantiene una relación política de larga data con dirigentes estadounidenses. Su ausencia del territorio nacional limita sus posibilidades de participar presencialmente en la reorganización política del país.
Washington conversa con Rodríguez mientras Machado espera
El episodio coincide con un acontecimiento diplomático de considerable importancia. El 22 de septiembre, Delcy Rodríguez mantuvo un encuentro con Donald Trump en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En la reunión también participaron Marco Rubio y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. La aproximación entre ambos gobiernos se desarrolla en un escenario marcado por las negociaciones económicas, la reconstrucción institucional y el futuro político venezolano.
La simultaneidad de ambos acontecimientos plantea una contradicción que merece ser examinada. Mientras Washington reconoce a Machado como una dirigente relevante para la oposición, mantiene conversaciones directas con quienes actualmente ejercen el poder en Caracas. La diplomacia estadounidense puede argumentar que necesita interlocutores capaces de garantizar acuerdos y estabilidad institucional. Pero esa necesidad no elimina las preguntas sobre las condiciones de participación de los sectores opositores. Una transición democrática requiere algo más que negociaciones entre gobiernos. Necesita garantías para que las diferentes fuerzas políticas puedan actuar, organizarse y participar en condiciones de libertad.
La respuesta de Rubio y las preguntas pendientes
El secretario de Estado sostuvo que Estados Unidos desea que los venezolanos residentes en el exterior puedan regresar a su país y participar en su reconstrucción. También mencionó la necesidad de recuperar las instituciones, permitir la reorganización de los partidos políticos y generar condiciones para futuras elecciones. Esos objetivos forman parte de la posición expresada públicamente por Washington.
Sin embargo, el caso de Machado plantea una cuestión concreta: ¿qué garantías existen para el retorno de una dirigente opositora que pretende participar en ese proceso?. El desconocimiento manifestado por Rubio no demuestra por sí mismo que Estados Unidos haya impedido su regreso.
Tampoco permite establecer que exista un acuerdo entre Washington y Caracas para mantenerla fuera de Venezuela. Pero sí deja sin respuesta una situación políticamente relevante que afecta a una figura con la que el propio secretario de Estado reconoce mantener una relación prolongada. La diferencia entre el respaldo diplomático expresado públicamente y las condiciones efectivas para ejercer la actividad política merece una explicación.
Una transición que todavía debe demostrar sus garantías
El futuro de Venezuela no puede evaluarse exclusivamente a través de fotografías presidenciales, acuerdos económicos o declaraciones sobre la recuperación institucional. También debe examinarse mediante hechos concretos: la libertad de organización política, el acceso a los medios de comunicación, la seguridad de los dirigentes y la posibilidad de que los ciudadanos regresen a su país. La situación de María Corina Machado constituye una prueba de esas condiciones. No se trata de determinar desde el exterior quién debe gobernar Venezuela, sino de establecer si el proceso político permitirá que sus diferentes actores participen sin restricciones arbitrarias. La pregunta que dejó abierta Marco Rubio no es solamente por qué María Corina Machado todavía no ha podido regresar. Es quién puede garantizar que la transición venezolana incluya efectivamente a quienes aspiran a participar en ella. Porque una transición no se define únicamente por los acuerdos que alcanzan quienes ejercen el poder. También se define por las libertades de quienes pretenden disputarlo.



Pero los yanquis no se contradicen, sus intereses son económicos …
La oposición venezolana que aqui diz no sentir respaldo de EUA podria solicitar auxilio al Frente Amplio y PIT-CNT uruguayo que nos educa en que el gobierno actual y presente venezolano no es una dictadura ……