Tormentas y lluvias golpean la producción hortícola del norte

El Niño destruyó el 40% de los cultivos bajo invernáculo

Las tormentas provocaron pérdidas de cultivos en el norte, elevaron el precio del tomate y obligaron a importar cebolla ante la caída de la producción.

“Se pasó de tener un mercado de 80 años a un mercado de última generación por el mismo precio de arrendamiento de piso”.

Las lluvias y tormentas asociadas al fenómeno de El Niño provocaron importantes pérdidas en la producción agropecuaria uruguaya y comenzaron a repercutir en los precios de algunos alimentos. En el norte del país, cerca del 40% de los cultivos bajo invernáculo resultaron afectados, según informó el presidente de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), José Saavedra.

Uno de los efectos más visibles se registra en el precio del tomate, que llegó a venderse a $500 el kilo en algunos comercios. Además, Uruguay debió importar cebolla ante la falta de producción nacional procedente del norte, una zona que habitualmente abastece el mercado durante esta época del año.

Saavedra advirtió que los daños también alcanzaron a la producción de citrus. Según relató, un productor de esa fruta perdió 1.200 toneladas desde julio, cuando comenzó el período que vinculó con El Niño. De ese total, 400 toneladas cayeron durante una tormenta ocurrida días atrás y quedaron sin valor comercial.

“En lo que va del período de julio que comenzó El Niño al día de hoy, 1.200 toneladas, un solo productor, se fueron al piso y quedaron sin valor de ningún tipo”, explicó el presidente de la UAM.

El jerarca calificó las pérdidas como significativas y señaló que algunos productores cuentan con seguros para afrontar este tipo de episodios climáticos. También indicó que el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca está destinando recursos para asistir a quienes sufrieron daños.

En los cultivos protegidos, el impacto de las precipitaciones y los fuertes vientos provocó que numerosas plantas cayeran y quedaran tendidas, lo que dificulta su desarrollo y maduración y compromete la cosecha.

La combinación de pérdidas productivas y dificultades de abastecimiento repercute en el mercado interno. La menor disponibilidad de hortalizas y frutas presiona sobre los precios y obliga a recurrir a importaciones para cubrir la demanda.

La evolución de las condiciones climáticas y la recuperación de los cultivos serán factores relevantes para determinar el abastecimiento y los precios en las próximas semanas.

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