El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió no invitar observadores electorales internacionales para supervisar las elecciones de medio término, una ruptura con una práctica que se mantenía desde 2002 y que generó cuestionamientos de legisladores demócratas por sus posibles efectos sobre la transparencia democrática.
Según informó el medio estadounidense The Hill, Washington había convocado sistemáticamente a representantes de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) para observar y elaborar informes sobre los comicios legislativos, celebrados cada dos años, y las elecciones presidenciales, que tienen lugar cada cuatro.
Estados Unidos integra la OSCE, organismo internacional conformado por 57 Estados participantes y creado durante la Guerra Fría para promover la seguridad, la cooperación y el respeto de los compromisos democráticos.
La decisión del Gobierno de Trump fue criticada por la senadora demócrata por New Hampshire Jeanne Shaheen, quien sostuvo que excluir a los observadores internacionales resulta contrario a los principios de libertad, democracia y transparencia que deben regir los procesos electorales.
Shaheen reclamó que se respete la función de los observadores independientes y afirmó que Estados Unidos debe someterse a los mismos estándares que exige a otras democracias.
En la misma línea, el representante demócrata Steve Cohen cuestionó la decisión y planteó que rechazar la supervisión internacional puede generar interrogantes sobre qué aspectos del proceso electoral se busca mantener fuera de la observación externa.

