El Frente Amplio cerró este domingo su VIII Congreso Ordinario, denominado “Compañero José Pepe Mujica”, con la reelección por unanimidad de Fernando Pereira como presidente de la fuerza política y un llamado a preparar desde ahora el camino hacia las elecciones nacionales de 2029. Pereira remarcó que éste será su último periodo de cinco años como presidente del FA pero además, descartó una eventual candidatura a la presidencia de la República. “Me voy cuando termine el mandato, gane o pierda el Frente Amplio”, afirmó.
La instancia, que se desarrolló durante el fin de semana y reunió a más de 2.000 delegados titulares, además de suplentes e invitados, culminó un proceso de discusión política que se extendió durante cuatro meses. De acuerdo con la resolución general aprobada por el congreso, en esa etapa participaron más de 12.000 frenteamplistas en asambleas de comités de base y comisiones de trabajo, con la presentación de más de 2.000 mociones y la incorporación de cientos de aportes al documento final.
En su discurso de cierre, Pereira destacó la participación de la militancia y agradeció el respaldo recibido de los integrantes de la dirección partidaria. También valoró la presencia de la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse; del secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez; de ministros, legisladores y de otros representantes del gobierno.
“Uruguay precisa más y mejor Frente Amplio, precisa seguir por la senda de los cambios. Uruguay tiene que prepararse para un ciclo progresista porque nadie puede dar por perdido al Frente Amplio”, afirmó.
Pereira comenzó su intervención con referencias a los motivos que lo llevaron a asumir nuevamente la conducción de la coalición. En ese marco, reivindicó su pertenencia al movimiento sindical y afirmó que esa identidad forma parte de su manera de entender la política.
“Estoy acá por muchos motivos”, señaló al recordar las conversaciones en las que le plantearon la posibilidad de continuar al frente del Frente Amplio. Según relató, inicialmente consideró que la propuesta era una tarea difícil de asumir, en momentos en que entendía que estaba finalizando una etapa de su trayectoria.
Sin embargo, sostuvo que su vínculo con la tradición sindical seguirá presente en el ejercicio de la presidencia partidaria. “En mí vibra la tradición, la historia y la vida del movimiento sindical y no va a dejar de vibrar porque sea presidente del Frente Amplio. Soy trabajador, me siento eso”, expresó.
“Quiero dejar este pedacito del congreso para agradecer a cientos de miles de personas que militan por el Frente Amplio a lo largo de estos 55 años”, manifestó Pereira.
Durante su intervención, Pereira anunció que propondrá nuevamente a Verónica Piñeiro para ocupar la vicepresidencia del Frente Amplio. El presidente destacó el vínculo político y personal construido con ella y afirmó que ha sido “una gran compañera”, con quien desarrolló una relación de amistad.
También reconoció el apoyo de Patricia Cardozo, secretaria de la fuerza política, a quien agradeció por su trabajo y disponibilidad, así como el papel desempeñado por Daniel Mariño, a quien calificó como un referente y un “guía” pese a su juventud.
El dirigente calificó el congreso como “un gran congreso” y valoró la participación de representantes del gobierno nacional. La presencia de autoridades y ministros fue señalada como una muestra del vínculo entre la conducción partidaria y el Poder Ejecutivo, una relación que la resolución general plantea como uno de los componentes centrales para desarrollar el programa de gobierno.
En el tramo final de su discurso, Pereira se refirió a los episodios de violencia que, según afirmó, se ejercen contra las mujeres en el Parlamento. “La violencia que se ejerce sobre las mujeres en el Parlamento es insoportable”, expresó.
El presidente del Frente Amplio cuestionó las conductas que atribuyó a algunos legisladores y sostuvo que quienes actúan de esa manera no se comportan como senadores, sino como “patoteros”. Frente a esas situaciones, afirmó que la respuesta debe darse mediante ideas y no a través de golpes: “A los patoteros se los enfrenta no con golpes sino con ideas, siempre con ideas” sostuvo. Al cerrar el congreso, el Frente Amplio reivindicó el legado de José Mujica como parte de su historia y como referencia del humanismo y los valores de la izquierda.

La reducción de la pobreza
El documento aprobado sostiene que la llegada de Orsi a la Presidencia abrió el cuarto período de gobierno nacional del Frente Amplio, en un escenario que considera complejo tanto por las condiciones internacionales como por la situación económica y fiscal del país.
La resolución reconoce que el Ejecutivo debe actuar con las restricciones derivadas de la situación fiscal heredada y de la falta de mayorías parlamentarias propias, pero sostiene que el gobierno viene cumpliendo los compromisos asumidos durante la campaña electoral.
En ese marco, el congreso definió que la relación entre la fuerza política y el gobierno debe combinar coordinación, responsabilidad, respeto mutuo y autonomía relativa. También reivindicó el papel de los trabajadores y las organizaciones sociales como actores necesarios para respaldar las transformaciones.
Uno de los principales ejes de la resolución general fue la reducción de la desigualdad y la situación de los sectores más vulnerables. El documento sostuvo que enfrentar las diferencias sociales constituye una seña de identidad de la izquierda y una prioridad de los gobiernos frenteamplistas.
En ese contexto, destacó que unas 100.000 personas superaron la línea de pobreza en un año, un resultado que atribuyó a la combinación de medidas económicas, laborales y sociales, así como a la participación de organizaciones sociales y del movimiento popular.
Según la resolución, entre los factores que contribuyeron a esa evolución se encuentran la creación de puestos de trabajo, con especial incidencia del empleo femenino; la formalización laboral; el crecimiento de los salarios, particularmente de los más bajos; el aumento de las jubilaciones de menores ingresos y la contención de la inflación.
El documento también enumeró políticas públicas dirigidas a los hogares y a la población estudiantil, entre ellas el aumento del monto y la cobertura del Bono Crianza y de las Becas Butiá, el Bono de Inicios de Clase y la duplicación de la cobertura alimentaria en la enseñanza media.
A esas medidas sumó las políticas de acompañamiento a personas en situaciones de mayor vulnerabilidad y las iniciativas de desarrollo sociolaboral y socioeducativo desplegadas en los barrios.
El texto planteó que las diferencias en la forma de abordar la pobreza expresan dos proyectos de país y sostuvo que la acción del gobierno debe profundizarse mediante políticas sostenidas e intersectoriales dirigidas a la primera infancia, la infancia y la adolescencia.
En ese sentido, identificó como áreas prioritarias el desarrollo social, la vivienda y la salud, además de las acciones orientadas a responder a las situaciones más extremas de fragmentación social.

Un nuevo ciclo progresista
El congreso reafirmó los principios históricos del Frente Amplio y los vinculó con el escenario político nacional e internacional. La resolución recordó las raíces artiguistas, la tradición antiimperialista y la vocación transformadora de la coalición, junto con el compromiso con la memoria, la verdad, la justicia y el “Nunca Más Terrorismo de Estado”.
El documento también identificó como desafíos del contexto internacional la concentración de la riqueza, la crisis del capitalismo financiero, las emergencias socioambientales y el aumento de las tensiones geopolíticas, acompañado por un mayor gasto militar.
Frente a ese escenario, la fuerza política ratificó su orientación pacifista, antiimperialista y multilateralista. La resolución expresó su rechazo al recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, denunció el genocidio en Palestina y cuestionó las guerras, los bloqueos y las intervenciones unilaterales.
A la vez, defendió la integración regional, el respeto al derecho internacional, la democracia, los derechos humanos, la no injerencia en los asuntos internos de otros países y la autodeterminación de los pueblos. El texto también destacó la importancia de los procesos electorales en Brasil dentro de la perspectiva regional de la izquierda y marcó la aspiración de un triunfo de Lula. Pereira anunció que va a estar presente en el bunker de Lula en San Pablo el día de la segunda vuelta en ese país.
En el plano nacional, la resolución repasó el proceso que comenzó con el congreso de 2021, denominado “50 años de unidad”, y reivindicó la capacidad de resistencia y movilización que el Frente Amplio desarrolló durante su período en la oposición.
También destacó los avances en la incorporación de perspectivas de género y antirracistas y en el respeto integral de los derechos humanos durante la elaboración programática que precedió al regreso al gobierno, tras la victoria electoral del 24 de noviembre de 2024.
La resolución también propuso fortalecer los comités de base, profundizar la presencia territorial y ampliar los vínculos con los comités del exterior y con otras fuerzas políticas de izquierda, en un escenario regional que el Frente Amplio considera marcado por el avance de las derechas.
El objetivo, según el documento, es ensanchar el bloque político y social de los cambios e incorporar a nuevos sectores de la sociedad a la participación política.

