Un equipo del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (Iibce) aportó nueva evidencia sobre el papel de la hormona concentradora de melanina (MCH), un neuropéptido cerebral que podría estar involucrado en síntomas de la depresión, en particular la anhedonia o sea la disminución de la capacidad de sentir placer.
La investigación, publicada en la revista Progress in Neuro-Psychopharmacology & Biological Psychiatry, fue realizada por Jessika Urbanavicius, Valentina Perini, Sara Fabius, Gaby Martínez, Florencia Bai y Cecilia Scorza, del Departamento de Neurofarmacología Experimental. Desde hace años el grupo trabaja con la hipótesis de que un aumento de la actividad de la MCH en el cerebro podría contribuir a conductas asociadas a síntomas depresivos.
En este estudio, las científicas utilizaron un modelo experimental con ratas, midiendo su preferencia natural por una solución azucarada frente al agua. Una reducción de esa preferencia se interpreta como una conducta relacionada con la anhedonia.
Uno de los aportes principales del trabajo fue el método de administración. En lugar de inyecciones cerebrales, utilizaron la vía intranasal con pequeñas gotas colocadas en la nariz que permiten que la sustancia llegue al cerebro sin cirugía y facilitan la administración repetida.
Tanto una sola dosis como ocho días de administración de MCH redujeron la preferencia de los animales por la solución dulce.
El equipo también comparó animales estresados y no estresados. El estrés por sí solo disminuyó la preferencia por el azúcar, aunque no potenció el efecto de la MCH. Cuando la administración se extendió a quince días, la conducta anhedónica desapareció, pero los análisis revelaron una disminución de los niveles de noradrenalina, un neurotransmisor cuya alteración se vincula con los mecanismos biológicos de la depresión.
Esto sugiere que los cambios neuroquímicos pueden persistir aunque el comportamiento ya no los refleje. Los resultados refuerzan la hipótesis de trabajo y abren la posibilidad de explorar el sistema de la MCH como un potencial blanco para nuevas estrategias terapéuticas. Estudios previos ya habían señalado que bloquear su receptor podría tener efectos antidepresivos en modelos animales.
La depresión es una enfermedad de origen multifactorial y de gran impacto social. Cada avance en la comprensión de sus bases biológicas suma una pieza para el desarrollo de tratamientos más precisos en el futuro.

