CON LA MIRADA EN LAS ESTRELLAS
Dirigir la mirada al firmamento ha fascinado a los humanos desde los primeros tiempos de la historia. Hemos buscado en el brillo de las estrellas las respuestas a las preguntas más trascendentes, las hemos seguido para descubrir continentes o encontrar el camino de regreso a casa, muy lejos estamos de perder interés, por el contrario lo renovamos de las más variadas formas sin escatimar en los costos.
Para colocar en órbita el telescopio espacial James Webb se invirtieron 9660 millones de dólares, para comprar un telescopio de uso doméstico se puede llegar a gastar 2500 dólares, una consulta astrológica puede llegar hasta los 100, ser turista espacial cuesta mínimamente 250.000 dólares… podríamos seguir … mientras la humanidad sigue luchando por abandonar el planeta rumbo a Marte y anuncia su regreso a la Luna.
Sin pensar en llegar tan lejos hoy es posible sumarse a excursiones nocturnas en busca de los “mejores cielos” para la observación de los astros. La actividad aún está en desarrollo y presenta en sí misma, por sus características, varios desafíos.
Comencemos por pensar en un lugar propicio, este debe tener la menor contaminación lumínica posible, esto determina que la locación debe estar aislada de los desarrollos urbanísticos, con la consecuente falta de servicios, hoteles, comercios, transporte, etc. A su vez la propia característica nocturna es un factor a considerar, primeramente pensando en las actividades conexas basadas en los servicios como ser comer, viajar o descansar y en segundo lugar, y no menor, dependiendo la porción de cielo a observar dependerá la hora en que me instale con los instrumentos de observación.
La experiencia en el mundo indica claramente que no todos los sitios son propicios para este tipo de turismo, pero también se ha observado que entre aquellos que sí lo son, se ha desatado una verdadera competencia por estos turistas que están en busca y dispuestos a pagar por la experiencia. Se pueden encontrar listas, en los portales turísticos, de cuáles son las locaciones privilegiadas para la observación, valorando ya no los tradicionales servicios sino cuestiones que tienen que ver con la polución lumínica, claridad del cielo o la cantidad de noches despejadas disponibles al año. A su vez especialistas en astronomía se han convertido en verdaderos guías de los fanáticos de las estrellas.
La pandemia ha favorecido este tipo de actividades, son naturales, al aire libre y no concentran demasiadas personas, la búsqueda de estas características, de parte de los consumidores, han crecido exponencialmente.
Aquí en Uruguay comienza a moverse la actividad y al respecto consultamos a Fernando Fabbiani, titular de “Centauro Astroturismo” que se dedica precisamente a la organización de estos encuentros e integra la Sociedad Uruguaya de Turismo Rural y Natural (SUTUR).
Fabbiani define su actividad como “un observatorio móvil” ya que recorren el país incorporando la actividad de observación dentro de la oferta de establecimientos de turismo rural.
Nos asegura que: “El ciudadano común queda fascinado cuando se acerca por primera vez a la observación del cielo, cuando lo hace a simple vista y ni hablar cuando lo realiza a través de un telescopio” describe la sorpresa de descubrir que una estrella no es una sino varias juntas, así como apreciar los anillos de Saturno o recorrer los cráteres de la Luna como si lo vieras por la ventanilla de un avión. Participar del astroturismo no tiene edad, entusiasma por igual a grandes y chicos.
El desarrollo en Uruguay aún es incipiente, queda mucho por hacer, reconoce que en el mundo sí se lleva muchos años desarrollándose esta iniciativa turística. Una de las dificultades que se presentan aquí son las distancias a recorrer, tanto en la variable tiempo, como en los costos. “Si quisiéramos venderle la actividad a un crucero que arriva a Montevideo, llegar al departamento de Rocha, las 6 horas de viaje en ómnibus es desalentador”.
El número ideal para conformar grupos es de 20 a 30 personas, esto permite que todos puedan tener una experiencia satisfactoria en el tiempo que dura la actividad, que por lo general se extiende aproximadamente cuatro horas y tiene un costo por persona de $400.
Preguntamos a Fabbiani donde se encontraban los “mejores cielos” en nuestro país, “En principio Tacuarembó y Rocha presentan cielos hermosos, donde se puede apreciar el polvo estelar, es impresionante. También los hay en Treinta Tres, Paysandú, Salto y Cerro Largo” afirmó. Explicó también que la faja costera de Colonia, Montevideo y Maldonado tiene una polución lumínica muy importante, lo que dificulta la buena observación en esos departamentos.
Precisamente sobre contaminación lumínica nos informaba que hoy, domingo se realizará una video conferencia donde se expondrá cómo nos afecta la pérdida de cielos y cómo también la fauna nocturna se ve perjudicada, ya que ésta se guía por las estrellas. Para encontrar más información de ésta como de todas las actividades se los encuentra en Facebook buscándolos por Centauro Astroturismo.

