Julio César Guianze es escritor, periodista y especialista en comunicación institucional. Nació en Montevideo en 1969, pero desde muy chico vivió en Buenos Aires. En el año 2011 se refugió en la quietud de La Pedrera y, como señala la periodista argentina Candelaria Domínguez Cossio, en un artículo que escribió para la revista Sudestada, Guianze se dedicó en La Pedrea a “exorcizar historias y transformarlas en relatos frescos, crudos y honestos. Leer a Guianze es entrar en un mundo de cruda realidad. Su escritura, filosa y ágil, relata a lo largo de treinta cuentos las historias de lo que ocurre cuando nadie nos mira, las escamas que tenemos bajo la piel.”
Domínguez Cossio, más adelante agrega que “como si avanzara en su escritura con los ojos vendados, las imágenes que recorren la cabeza del autor sólo pueden dejar de molestar cuando las escribe. Guianze lo sabe, y asegura que “escribir es una forma de salvarme de mí, después, lo que el lector haga con esas historias no me genera ningún tipo de curiosidad, me vivo sacando esos mundos, esos antros” dice. “Por eso, para el autor de «Menú de guerra», escribir es un exorcismo. Y leerlo, también.”- concluye Domínguez Cossio.
La crítica de arte argentina Eugenia Viña, que prologa el libro, señala que “la guerra que libra Guianze en sus cuentos es permanente y tiñe todos los ámbitos de la vida: ternura y violencia en la infancia, en las relaciones de pareja, con el sexo y con uno mismo. No es un guerra orientada al afuera, aunque lo incluye. Es esa que empieza por casa, por uno mismo, que cada personaje vive y asume sin adjudicar las miserias, y las virtudes propias, al mundo.”
Menú de Guerra fue publicado por la editorial uruguaya Irrupciones Grupo Editor en el año 2017 y se agotó rápidamente. Contiene 30 relatos que fueron escritos, como asegura el autor, en una micro-cabaña de madera, que Guianze mandó a construir en el jardín de su casa de La Pedrera. “Tiene las dimensiones de un ascensor de hospital. Mide apenas 2 metros de largo por un metro y medio de ancho. Usé como modelo la microcabaña que utilizaba George Bernard Shaw. Leonardo da Vinci decía que “las pequeñas habitaciones y refugios disciplinan la mente, mientras las grandes la debilitan” – dice, con una sonrisa, y agrega- “Dentro de ese reducto surgieron, al mismo tiempo, estos cuentos y la novela HITACHI (Irrupciones, 2018). A veces, mientras escribía, llegué a sentir, sobre todo de noche y bajo una escandalosa tormenta oceánica, que estaba recorriendo el espacio en una cápsula íntima y embrujada, una especie de nave de madera.”

