En una entrevista con Diario La R Argentina la militante por los derechos humanos Mabel Careaga expresó su preocupación por lo que definió como una “época absolutamente de negacionismo” que busca minimizar o relativizar los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar.
Careaga, hija de una de las Madres de Plaza de Mayo secuestradas en aquel operativo, fue contundente al describir la situación actual: “Nosotros tenemos la democracia que nos dejó el genocidio”, afirmó. Y reforzó su posición señalando que “este Gobierno está anti-derechos y anti-humanidad”, en referencia a lo que considera un retroceso en materia de políticas de memoria, verdad y justicia.
Al recordar los hechos, subrayó que entre el 8 y el 10 de diciembre de 1977 se llevaron a cabo cinco operativos que culminaron con el secuestro de doce personas, entre ellas tres Madres de Plaza de Mayo, dos religiosas francesas y un grupo de familiares que exigían información sobre sus hijos desaparecidos. También evocó que en 2025 se cumplen veinte años de la identificación de los restos de aquellas mujeres, un hito que —según afirmó— “confirmó de manera irrefutable el horror del plan sistemático de desaparición”.
Careaga insistió en que las consecuencias de la dictadura continúan presentes. “Hubo 30.000 detenidos-desaparecidos, miles de exiliados y presos políticos. Y todavía hoy vivimos las secuelas de ese proyecto de muerte”, remarcó, asegurando que el peso estructural del terrorismo de Estado excede a sus víctimas directas y alcanza dimensiones políticas, económicas y sociales que perduran.
Negacionismo y memoria en disputa
Al profundizar sobre los discursos negacionistas, Careaga señaló que ciertos sectores “van más allá y directamente reivindican lo que ocurrió durante el terrorismo de Estado”, que incluyó secuestros, torturas, centros clandestinos y apropiación de bebés. Recordó que incluso prácticas aberrantes como los vuelos de la muerte fueron cuestionadas en su momento, cuando en 1979 escuchó en Francia el testimonio de tres sobrevivientes de la ESMA. “Yo no lo podía creer”, relató. Pero la posterior recuperación de restos y certificados de defunción que consignaban “politraumatismos por caída desde gran altura” confirmaron las denuncias.
Aquellas pruebas permitieron condenar a los pilotos responsables del vuelo del 14 de diciembre de 1977, en el que fueron arrojadas vivas las Doce de la Santa Cruz. Careaga destacó además la repatriación, en 2023, del avión utilizado en esos traslados, hoy exhibido en el Espacio de Memoria de la ex ESMA.
Una democracia con deudas pendientes
Consultada sobre la razón del resurgimiento negacionista, Careaga afirmó que la democracia argentina sigue teniendo tareas pendientes. La frase que más la impactó —dijo— fue: “Tenemos la democracia que nos dejó el genocidio”. “La democracia que construimos no alcanzó”, señaló, argumentando que no se realizaron las transformaciones necesarias para garantizar una vida digna a toda la población.
Sostuvo que la dictadura no solo se llevó vidas, sino que “modificó por completo la estructura económica del país”, generando desigualdades persistentes. A pesar de los esfuerzos para reinstalar la agenda de derechos, consideró que la sociedad argentina aún no logró ser “más justa, más inclusiva y más vivible”.
En ese sentido, lamentó que la crisis actual esté privando “a la población más vasta y más vulnerable” de derechos humanos básicos. También apuntó a las Fuerzas Armadas y al nuevo ministro de Defensa, al afirmar que en 40 años de democracia “no se logró modificar la cabeza de las instituciones castrenses”, que —subrayó— deben comprender que su rol es proteger al pueblo y no enfrentarlo.
Hacia el final, Careaga sostuvo que la consigna “Nunca Más” debe ampliarse: “Nunca más al terrorismo de Estado y nunca más al neoliberalismo”, expresó, convencida de que solo así podrán concretarse los cambios estructurales que, a su juicio, la democracia argentina todavía tiene pendientes.

