A 60 años de la Resolución 2065, Argentina reafirma el llamado a negociar la soberanía de Malvinas

El embajador argentino en Uruguay, Alan Claudio Beraud, sostuvo que la resolución mantiene plena vigencia jurídica y política.

“Lo que falta es la complementariedad de la voluntad británica de satisfacer una obligación internacional que deriva de resoluciones de Naciones Unidas”, afirmó el embajador Beraud.

Al cumplirse seis décadas del pronunciamiento de la Asamblea General de Naciones Unidas que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, el embajador argentino en Uruguay, Alan Claudio Beraud, sostuvo que la resolución mantiene plena vigencia jurídica y política.

En diálogo con Diario La R, afirmó que el proceso de negociación previsto por la ONU permanece inconcluso y reiteró la disposición argentina a retomar el diálogo para poner fin a lo que definió como “una situación colonial anacrónica”.

Este 16 de diciembre se cumplen 60 años de la adopción de la Resolución 2065 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer pronunciamiento del organismo internacional que reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Para el embajador argentino en Uruguay, Alan Claudio Beraud, se trata de una fecha con plena actualidad política y jurídica.

“La importancia de la resolución es un dato de la realidad actual. No es que sea solo una resolución de 1965, sino que su vigencia es permanente”, afirmó el diplomático. En ese sentido, explicó que el texto aprobado por la Asamblea General no solo reconoció la disputa, sino que además la encuadró dentro del proceso de descolonización de las Naciones Unidas, estableciendo un mecanismo concreto para su resolución.

Según recordó Beraud, la Resolución 2065 identifica claramente a las partes involucradas —la Argentina y el Reino Unido— y las invita a “proseguir sin demora” negociaciones bilaterales con el objetivo de encontrar una solución pacífica a la controversia. “La Asamblea General determinó quiénes deben resolverla y de qué forma. El mecanismo específico es la negociación, uno de los métodos clásicos de solución de controversias en el derecho internacional”, subrayó.

Pese al conflicto armado de 1982, “la obligación internacional de negociar no se modificó en absoluto”.

Un proceso iniciado y no concluido

Consultado sobre la aplicación efectiva de la resolución, el embajador sostuvo que el proceso previsto por la ONU tuvo un inicio concreto, pero nunca llegó a completarse. “Después de la adopción de la resolución hubo un proceso de negociaciones entre las dos partes que se extendió durante varios años. No es cierto que nunca se haya aplicado: hubo negociaciones, pero no se alcanzó el resultado buscado”, explicó.

De acuerdo con su análisis, ese proceso quedó inconcluso, especialmente a partir del conflicto armado de 1982. “Después de ese año, la situación se modificó por parte del gobierno británico, que dejó de participar de las negociaciones”, señaló. No obstante, remarcó que la situación jurídica no se alteró: “Ese mismo año se adoptó una resolución posterior que revalida los contenidos de la 2065. La obligación internacional de negociar no se modificó en absoluto”.

Beraud indicó que, incluso tras la guerra y pese a la interrupción de las relaciones diplomáticas, la obligación de negociar siguió vigente en el marco de las Naciones Unidas. “Cuando se restablecen las relaciones diplomáticas, se restablecen todas las obligaciones resultantes, incluidas las que surgen de las resoluciones de la ONU”, afirmó.

La posición argentina y la falta de respuesta británica

El embajador sostuvo que la Argentina ha reiterado de manera sistemática su disposición a retomar las negociaciones, tanto en la Asamblea General como en el Comité Especial de Descolonización —conocido como el Comité de los 24— y en otros foros multilaterales. “En cada una de esas resoluciones, la Argentina incorpora su voluntad de participar en el proceso de negociación”, señaló.

Sin embargo, advirtió que el proceso no avanza por la falta de voluntad de la contraparte. “Lo que falta es la complementariedad de la voluntad británica de satisfacer una obligación internacional que deriva de resoluciones de Naciones Unidas”, afirmó.

En ese marco, Beraud recordó que resoluciones posteriores, como la 31/49 de 1976, instaron a ambas partes a abstenerse de adoptar medidas unilaterales que modifiquen la situación mientras se desarrolla el proceso negociador. “La explotación de recursos naturales constituye una modificación unilateral de la situación preexistente”, sostuvo, al referirse a las actividades económicas impulsadas por el Reino Unido en el área en disputa.

“Hay un componente económico que no se ajusta a lo que el derecho internacional está pidiendo. No se pueden introducir modificaciones unilaterales mientras existe este proceso de negociación”, agregó, y señaló que la Argentina desconoce y considera violatorias del derecho internacional esas actividades.

Consultado sobre los procesos políticos internos que se desarrollan en las islas, como elecciones o decisiones administrativas, el embajador fue categórico: “Para la Argentina, la ocupación de las islas es ilegal y las autoridades que allí se autotitulan son ilegítimas. Sus actos tienen la misma condición”.

En relación con el conflicto de 1982, Beraud reconoció que la guerra interrumpió el proceso de negociaciones, pero insistió en que no eliminó la obligación internacional de resolver la disputa por medios pacíficos. “La obligación de negociar seguía vigente y estaba presente para los dos países”, sostuvo.

El proceso de negociación previsto por la ONU para Malvinas permanece inconcluso.

Una cuestión regional y multilateral

El embajador destacó el respaldo regional a la posición argentina, en particular por parte de Uruguay. “Uruguay mantiene una posición muy positiva respecto a la necesidad de solucionar la controversia. Participa activamente en Naciones Unidas, en el Comité de los 24 y en la OEA, promoviendo la adopción de resoluciones sobre esta cuestión”, afirmó.

También mencionó el apoyo expresado en el ámbito del Mercosur y otros espacios regionales. “Convivir con una situación colonial y con un mapa del territorio ocupado es una situación que no es sostenible en el tiempo”, reflexionó.

Para Beraud, el eje central del planteo argentino sigue siendo el mismo que hace seis décadas: poner fin a una situación colonial que considera anacrónica. “El mantenimiento de situaciones coloniales en el siglo XXI es un anacronismo histórico. No se puede sostener indefinidamente un status quo de esta naturaleza”, concluyó.

A 60 años de la Resolución 2065

En un comunicado difundido este martes, la Cancillería argentina recordó que un día como hoy, hace 60 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 2065 (XX), que reconoció la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

El texto señala que la resolución constituyó el primer reconocimiento internacional de la controversia, al calificarla como una situación colonial que debe resolverse mediante negociaciones pacíficas, respetando el principio de integridad territorial. Según la Cancillería, este pronunciamiento marcó un hito diplomático y estableció la base de todas las resoluciones posteriores sobre la cuestión.

A seis décadas de aquel hecho, la República Argentina reafirmó sus “legítimos derechos de soberanía” sobre los territorios mencionados y reiteró su voluntad de reanudar las negociaciones de soberanía con el Reino Unido, “tal como continúa reclamando hoy la comunidad internacional”.

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