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La protección efectiva requiere de un esfuerzo conjunto

Aguas contaminadas: un peligro directo para la salud

El contacto con playas contaminadas constituye una amenaza para la salud, especialmente durante los meses de mayor afluencia.

Resulta indispensable la acción oficial continuada para el monitoreo de la calidad del agua
Resulta indispensable la acción oficial continuada para el monitoreo de la calidad del agua

La polución procede frecuentemente de vertidos de aguas residuales, residuos industriales, productos agroquímicos y desechos urbanos, afectando tanto al entorno como a los visitantes. La exposición al agua o la arena en estas condiciones puede derivar en diversas afecciones. Entre las principales amenazas se encuentran las infecciones gastrointestinales por ingesta accidental de agua.

El contacto directo puede causar dermatitis, reacciones alérgicas e infecciones por hongos. Problemas como conjuntivitis y otitis son comunes, particularmente en la población infantil. Asimismo, investigaciones evidencian que los grupos con sistemas inmunitarios vulnerables, como personas gestantes, adultos mayores o individuos inmunodeprimidos, enfrentan un peligro incrementado. 

Las autoridades sanitarias despliegan una bandera sanitaria cuando aparecen estas floraciones
Las autoridades sanitarias despliegan una bandera sanitaria cuando aparecen estas floraciones

Además, un contribuyente significativo a este problema es la contaminación de origen fecal, proveniente de escorrentías urbanas, desbordamientos de cloacas o actividades agropecuarias, cuyos patógenos pueden obligar al cierre preventivo de los balnearios. Igualmente, un riesgo específico y creciente lo representan las cianobacterias. Estos organismos acuáticos pueden formar floraciones que generan toxinas dañinas. La exposición ocurre principalmente por tres vías: el contacto dérmico, que produce irritación en piel y ojos. La ingesta, que causa síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, vómitos y diarrea. 

Lo que puede afectar en casos severos el sistema nervioso, el hígado o los riñones; y la inhalación de toxinas aerosolizadas, que irritan las vías respiratorias. Los animales domésticos, especialmente los perros, son también vulnerables a una intoxicación grave por beber agua contaminada. En estos casos, y ante la posible presencia de estas floraciones, las autoridades sanitarias despliegan una bandera sanitaria roja con una cruz verde en el centro.

En este sentido se considera de carácter crucial respetar esta señalización. De igual modo, se recomienda evitar el ingreso al agua durante el día siguiente a lluvias intensas y no bañarse en zonas donde se observen manchas de color verde brillante o espumas. Por otro lado, resulta imperativo no dejar que los niños pequeños jueguen en arena con restos de estas manchas, debido a su mayor tendencia a llevarse objetos a la boca. De igual modo, se desaconseja pescar o consumir peces originarios de áreas afectadas. 

También se sugiere que tras el contacto con áreas afectadas, es necesario lavarse de inmediato con agua limpia para retirar cualquier resto de la piel y la ropa. Por otro lado, se debe consultar a un profesional médico si aparecen síntomas como erupciones cutáneas, irritación ocular o diarrea. Incluso náuseas o malestar respiratorio posterior a la exposición. Especialistas afirman que el daño a la salud se produce principalmente por la ingesta accidental de agua o el contacto directo con la piel, mucosas o heridas. La inhalación de aerosoles, aunque menos frecuente, constituye un riesgo durante actividades como el esquí acuático en zonas contaminadas.

La protección efectiva requiere de un esfuerzo que va desde la responsabilidad individual tanto de las autoridades pertinentes. En el caso individual es importante atender las indicaciones y respetar las banderas de advertencia. Por otro lado, resulta indispensable la acción oficial continuada para el monitoreo de la calidad del agua. Así como la gestión adecuada de los residuos y la inversión en infraestructura que prevenga los vertidos. Hay que tener en cuenta que disfrutar del entorno costero de manera segura depende, tanto de la información y la precaución personal, como de la sostenibilidad ambiental garantizada por las instituciones. 

Cuidar de nuestra salud en estos espacios, representa hoy una urgencia dado los altos índices de contaminación que presentan nuestras playas. Debes evitar nadar en zonas con basura visible, si presentas heridas, no entres al agua. Acude al médico si presentas síntomas de enfermedad después de ir a la playa.

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