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Es necesario construir entornos protectores, especialmente para los más jóvenes.

Uruguay frente al alcoholismo: «Cerremos la puerta al consumo»

El consumo de alcohol en Uruguay representa un problema social de primer orden.

La falta de información lleva a subestimar los efectos
La falta de información lleva a subestimar los efectos

Este se caracteriza por una baja percepción del riesgo, un inicio temprano alrededor de los 14-16 años y patrones de consumo excesivo que derivan en graves consecuencias para la salud, la seguridad vial, la violencia doméstica y la productividad.

Aunque leyes recientes han intentado regular su publicidad y venta, su arraigo cultural y la baja regulación lo mantienen como un eje de las políticas públicas, según los reportes de la Junta Nacional de Drogas (JND). Este escenario se complejiza con el consumo de otras sustancias, según datos de la Fundación Manantiales. Una encuesta realizada por la Fundación Manantiales entre 402 pacientes internados y ex pacientes reveló que el 47,8% de ellos inició el consumo de drogas durante la temporada de verano. 

Jóvenes reseñan que iniciaron el consumo en temporada de verano
Jóvenes reseñan que iniciaron el consumo en temporada de verano

Al respecto, Lourdes Simovic, directora de la Comunidad Terapéutica Urbana de esta fundación, explicó mediante el Canal 10 que el factor determinante no es la disponibilidad de la sustancia, sino el contexto. “Todo se empieza a desestructurar mucho más, se desorganiza con los horarios y las rutinas. Ahí hay más acceso al consumo”, señala. La sustancia de inicio que predomina es la marihuana, percibida erróneamente como inofensiva por muchos adolescentes.

Del mismo modo, Simovic destacó el vínculo entre el ocio, el aburrimiento y el primer consumo. “Muchos manifiestan, me aburro, entonces… me encuentro con los amigos, por ahí alguien me convida, pruebo y sigo”. La encuesta indica que entre los 13 y 18 años se concentra un 73% de los inicios, con un preocupante 12% en menores de 13 años. “Nos falta información en las escuelas, liceos, clubes. También a los padres a veces les cuesta hablar de adicciones dentro de la casa”, afirmó.

Esta falta de información lleva a subestimar los efectos: “Me dicen, es legal, no me hace nada… no se dan cuenta el efecto que puede tener. Al tiempo se empiezan a enlentecer”. La consolidación de un consumo problemático suele darse cuando este se vuelve consecutivo, agravado por contextos personales o familiares disfuncionales. La adicción, definida como una enfermedad crónica, trae consigo un deterioro generalizado.

“La persona que padece adicciones empieza a no tener hábitos: levantarse tarde, no bañarse, no puede cumplir con una rutina. Hay un desgano total que va de la mano con la depresión”, describe. Además, existe una fuerte negación: “Les molesta la palabra adicto”. Las patologías de salud mental asociadas son frecuentes, como esquizofrenia o bipolaridad, lo que demanda un abordaje multidisciplinario.

Todo se empieza a desestructurar, se desorganiza con los horarios y las rutinas
Todo se empieza a desestructurar, se desorganiza con los horarios y las rutinas

La fundación también observa el surgimiento de nuevas adicciones, especialmente las tecnoadicciones y la ludopatía, potenciadas tras la pandemia. “Los chicos, en vez de encontrarse con amigos, se encierran en su casa, se aíslan y lo hacen a través del juego”, apunta.

Frente a esta realidad, la Junta Nacional de Drogas promueve herramientas para la prevención desde los entornos educativos. El alcohol, siendo la droga más consumida y abusada en el entorno sociocultural uruguayo, requiere un abordaje específico. Su consumo está asociado a siniestros de tránsito, violencia y problemas de salud, pero existe una gran naturalización social del tema.

La IX Encuesta Nacional sobre Consumo de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Media (2022) realizada por el Observatorio Uruguayo de Drogas de la Junta Nacional de Drogas (OUD/JND) estableció que la edad promedio de inicio de consumo de alcohol es de 13 años. Un dato alarmante es que 6 de cada 10 estudiantes que consumieron alcohol presentaron episodios de intoxicación. 

Las sugerencias didácticas propuestas son activas, pues se promueven juegos de roles para escenificar situaciones problemáticas vinculadas al consumo y grupos de discusión a partir de noticias o materiales audiovisuales. El objetivo es fomentar el pensamiento crítico sin emitir juicios de valor.

se brindan herramientas para el abordaje de emergentes en centros educativos
Se brindan herramientas para el abordaje de emergentes en centros educativos

El alcohol afecta el cerebro, “adormeciendo” áreas responsables de la cautela, el autocontrol, los sentidos, la coordinación y las funciones vitales. Por otro lado, se vincula el consumo con medidas de autocuidado en sexualidad y tránsito. Se subraya que el alcohol puede llevar a relaciones sexuales sin protección. Y que es sumamente riesgoso para la conducción, siendo los siniestros viales la principal causa de muerte en personas menores de 34 años en Uruguay, muchos asociados al alcohol. También se detallan pautas de actuación ante una intoxicación aguda, como colocar a la persona de costado y abrigarla.

Otro eje es la desnaturalización de la promoción social del alcohol. Se analiza críticamente la publicidad, que asocia el consumo con atributos como el atractivo o la diversión. Se recuerda el marco legal: prohibición de venta a menores de 18 años y de suministro en horarios nocturnos en locales no habilitados.

Finalmente, se brindan herramientas para el abordaje de emergentes en centros educativos, donde a veces se requiere una consejería o derivación al sistema de salud. Se enfatiza la necesidad de generar un clima de confianza, evitar sermones y construir una red de apoyo identificando referentes adultos en la escuela, familia o comunidad.

Complementando las estrategias educativas y de salud, el Poder Ejecutivo aprobó en 2016 un decreto que prohíbe el consumo y tenencia de alcohol, cannabis y otras sustancias psicoactivas durante la jornada laboral, tanto en el sector público como privado. El decreto establece la creación de protocolos de actuación bipartitos y prevé la realización de pruebas de detección validadas, con la presencia de representantes sindicales. Si un trabajador presenta indicadores conductuales que evidencien no estar en condiciones, puede ser separado de su tarea. El protocolo también incluye instancias de sensibilización, prevención y capacitación para todo el personal.

El desafío persiste en la capacidad de las políticas públicas, las instituciones educativas, las familias y la sociedad en su conjunto para desnaturalizar un consumo profundamente arraigado y construir entornos protectores, especialmente para los más jóvenes.

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3 Comentarios

  1. Sobre todo , promocionar el consumo responsable. Tanto en mayores como en adolescentes, y ahí también entra en juego el papel de los padres. Hay una publicidad, obviamente dirigida a adolescentes, donde un grupo de chicos y chicas van tomando vino en caja por la calle. Una música pegadiza de fondo a cargo de una referente de la música tropical (que canta muy bien) nos muestra momentos de esparcimiento y felicidad sin ningún tipo de consecuencias. Le erraron.

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