La arqueóloga escocesa Anna Ritchie una de las figuras más influyentes en el estudio de la prehistoria de Escocia y especialmente de las islas Orkney, falleció a los 82 años.
Ritchie se consolidó como una referente mundial en la arqueología neolítica y picta. Es especialmente recordada por su liderazgo en excavaciones de rescate en Orkney durante las décadas de 1970 y 1980. Fue directora de varios proyectos clave que revelaron la extraordinaria riqueza arqueológica de las islas, incluyendo trabajos en sitios como el Knap of Howar, uno de los asentamientos neolíticos más antiguos de Europa del Norte.
Su libro “Prehistoric Orkney” (1995) se convirtió en una referencia obligada para entender el período que va desde los primeros agricultores alrededor del 4000 a.C. hasta la llegada de los vikingos. Ritchie tuvo un rol fundamental en la valorización internacional de sitios como Skara Brae, Maeshowe y el Anillo de Brodgar, que hoy forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
A lo largo de su carrera recibió importantes distinciones. Fue nombrada OBE (Oficial de la Orden del Imperio Británico), Honorary Fellow de la Society of Antiquaries of Scotland (de la que también fue presidenta entre 1990 y 1993), y miembro de varias instituciones prestigiosas. También formó parte de los consejos de National Museums Scotland y del British Museum.

