La Asociación de Vapeadores del Uruguay (Asovape) expresó su apoyo al compromiso del gobierno luego de que el Ministerio de Salud Pública anunciara la derogación de los decretos 87/021 y 282/022, que flexibilizaban la normativa de control de tabaco. Sin embargo, plantearon su desacuerdo con que no se distinga, en la regulación, al vapeo de los productos de tabaco calentado. En este contexto, Diario La R habló con Daniel Mac-Eachen, colaborador y miembro fundador de Asovape Uruguay.
La asociación se forma en 2022, bajo el aval por resolución del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay, con el objetivo de “representar y velar” por los intereses y derechos de los uruguayos usuarios de productos alternativos de administración de nicotina de bajo riesgo ―“vaporizadores, o mal llamados cigarrillos electrónicos”― y para promover la Reducción de Daños del tabaquismo (RDT) ante el Estado uruguayo y otras organizaciones. En ese sentido, Mac-Eachen informó que buscan “poder mediar para alcanzar una regulación y que se hagan ciertas normas activas, para separar al vapeo de todo lo que es inherente a los productos de tabaco”. Explicó que estos “no contienen tabaco, alquitrán y no hay combustión”.
La derogación del decreto 87/021 implica que “ninguna empresa podrá importar, solicitar registro, ni vender productos electrónicos de tabaco calentado”, así como se abarque a “todos los dispositivos electrónicos por igual en Uruguay”, y que “no se hacen distinciones en la normativa de los vapeo de tabaco calentado respecto a los de vapeo de líquidos”. En la presentación expusieron, además, que “existe una baja percepción del riesgo de los jóvenes respecto a los cigarrillos electrónicos ´vapo´”.
Vaporizadores y sus características
“El vapeo tiene en el mundo más de 20 años. En Uruguay aproximadamente en 2009 aparecieron los que se llaman cartomizadores, algo similar a lo que hoy son los desechables, por las altas tasas de nicotina”, explicó. Año que además se decretó la prohibición de la “comercialización, importación, registro como marca o patente y publicidad de cualquier dispositivo electrónico para fumar, conocidos como ´cigarrillo electrónico´, ´e-cigarettes´, ´e-ciggy´, ´e-cigar´, entre otros, incluidos aquellos que se ofrezcan como alternativa en el tratamiento del tabaquismo”. Están, desde entonces, los vaporizadores catalogados dentro de productos de tabaco “junto con el tabaco calentado, que son equipos totalmente diferentes”.
Mac-Eachen informó que “el vapeo es un producto que no contiene combustión, porque vaporiza una sustancia. Esa sustancia contiene glicerina vegetal, propilenglicol, saborizante y puede contener, o no, nicotina”. Esta última es una característica que varía en su cantidad según el modelo y el requerimiento de la persona, porque “no todos vapeamos en la misma graduación de nicotina”.
Actualmente los estándares de nicotina en los equipos “van desde los 3 mg a 12 mg por mililitro para los de vapeo de nicotina libre, cuando los primeros tenían entre 25 y 50 mg, algo similar a los desechables que hoy existen”, producto que informó “no estoy de acuerdo con su uso”, pero porque “los desechables trabajan con celdas de baterías de litio. Una celda tiene una vida útil de 1 año aproximadamente. El desechable dura un mes y se tira con una batería totalmente nueva, en un país donde no hay reciclaje de litio”. Sin embargo, entiende que es el que mejor se adapta a ciertas personas.
“El vapeo no es inocuo, pero es altamente menos nocivo que el tabaco, porque, al no tener combustión, no tenés el 90% de las toxinas que tiene la combustión del cigarrillo”. Si bien aclaró que no hay estudios a largo plazo, por su reciente aparición en el mercado, “hay investigaciones que confirman que es menos nocivo que fumar” y resaltó que “no es para no fumadores, no es para niños y no es para adolescentes”; ante esto expresó que “es para la persona fumadora que quiere hacerse menos daño y no dejar de consumir nicotina o quiere dejar de fumar”. Mac-Eachen explicó que los vaporizadores son una “herramienta de reducción de daño”.

La búsqueda de una regulación particular
“Lo que nosotros buscamos es salir de este proceso de decretos y pasar a una ley de regulación, como la de Chile. Si es posible igual de ambiciosa, porque es la menos agresiva que se desarrolló en el mundo”, expresó. Desde hace poco más de un mes, Chile cuenta con una nueva ley que busca regular la venta, uso y promoción de estos productos.
“Asovape no está en contra de que exista una advertencia que diga que vapear no es 100% sano”, aclaró Mac-Eachen.
Sin embargo, analiza que “decir que el vapeo y la nicotina producen cáncer, cuando está demostrado que no”, entiende que es “demonizar el vapeo”. “El vapeo no es inocuo, pero ¿qué es inocuo? Casi nada de lo que consumimos, no hay la misma guerra para otros productos, como las bebidas gaseosas, porque no es rentable”. A su vez, lamentó que “hemos sido atacados como asociación por presuntamente trabajar para las tabacaleras”, cuando “somos una asociación que se creó con mil sacrificios. Nos hemos perdido entrevistas por no tener los fondos para viajar a Montevideo”, señala nuestro entrevistado que es de Salto.
“Hay mucha presión por no hacer. Porque la mayoría de la cátedra médica y demás están en contra del vapeo, enfocados en un fin común”, analizó. Ante esto, recordó la postura del profesor grado 5 de la Facultad de Química de la Universidad de la República, Oscar Ventura, quien sostuvo que la decisión del gobierno de prohibir la venta de vapeadores “es una alcaldada” porque “no tiene lógica”, ni “está sostenida con información científica”, asegurando así que el cigarrillo electrónico es 30 veces menos nocivo que uno convencional.
En conclusión, manifestó que el producto está politizado en el mundo, pero que a Asovape “no le compete ni le concierne la política con nadie. Nosotros velamos por los derechos de los usuarios y los vapeadores, no de los vendedores. Nuestra intención es llegar al momento en que se regule y que pueda ser de consumo y venta libre, como un paquete de cigarrillos y una botella de whisky, con sus controles, advertencias y demás. Al vapeador lo que le interesa es poder vapear y comprar tranquilo”.
Por otra parte, estudia que, en su momento, la carga impositiva no debería ser equiparada a la del tabaco porque “no es lo mismo”. En ese sentido, explica que “el tabaco tiene un impuesto de más del 70% porque causa enfermedades. Si quieren equiparar el vapeo con el tabaco, tienen que demostrar que el vapeo hace el mismo daño”.
Mac-Eachen recordó que en Estados Unidos “hubo una epidemia de un producto adulterado de vapeo del mercado negro, con THC, que intoxicó a muchas personas y hubo casos graves”, sin embargo, “el vapeo tiene 80 millones de usuarios en el mundo y no tiene una sola muerte demostrada hasta el día de hoy”. En este contexto, informó que todos los casos que resultan en intoxcación o daños a la salud, se demostró que eran productos adulterados del mercado negro. Reflexiona así que hay “falta de información”, sobre todo de quienes “deberían hablar con verdad” y una regularización. Entonces expresó que “una cosa es lo que se vende, o sea, lo que vos consumís en la tele y otra cosa es la realidad”.
Mitos e información
“Nuestra tarea es informar”, recordó el fundador y aclaró que “nosotros no tenemos relación con vendedores, ni recomendamos”. En ese sentido, afirmó que “la gente no va a dejar de consumir. El problema es el mercado, las personas que están en el mercado negro no entran en las estadísticas del Estado, pero son consumidores”.
“La desinformación es brutal, porque yo no debería ser el que está haciendo esto. Esto lo tendría que hacer el médico que está a cargo”, expresó. Desde Asovape, desmienten mitos e invitan a nuestros lectores a contactarse ante cualquier duda.


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