El resurgimiento de la violencia no implica el fracaso total del acuerdo, sino la dificultad de sostener la paz.
El gobierno no se anima a alterar los equilibrios de poder médico y económico dentro del sistema de salud mental.
No en sentido epidemiológico estricto (no es una enfermedad contagiosa), pero sí como,crisis estructural,problema de salud pública masivo y emergencia silenciosa.
Incluso sin poder de intervención, sostener el lenguaje y llamar crimen a lo que otros disfrazan de política sigue siendo una forma de acción. Núremberg lo demostró.
La clase política no decodifica lo que hay detrás de la crisis política médica en CASMU.
Entre 1976 y 1983, la dictadura en Argentina desplegó un proyecto integral que combinó represión sistemática, reestructuración económica y control social, con apoyo inicial de sectores civiles y tensiones internas que, tras la derrota en Malvinas, precipitaron su colapso y el retorno
Ser “el rebelde” implica, en este caso, caminar sobre una delgada línea entre la audacia política y la viabilidad diplomática.
Hoy la crisis ocupa los titulares de todos los medios, incluso de aquellos que apenas ubican al CASMU por su policlínico central en 8 de Octubre.
La inacción del gobierno frente a la alarmante crisis de las personas en situación de calle es un asunto que exige nuestra atención inmediata y crítica.
