Billy Bonds, el hombre que más veces vistió la camiseta del West Ham United y uno de los símbolos más grandes de su historia, falleció a los 79 años. Llegó al West Ham en mayo de 1967 procedente del Charlton Athletic por 50.000 libras, una cifra que hoy parece ridícula. Se quedó 21 temporadas. Nadie en los 129 años de historia del club ha jugado más partidos oficiales que él: 799. Capitán durante más de una década, levantó dos FA Cups. En 1976 también llevó al equipo a la final de la Recopa de Europa, cayendo 4-2 ante el Anderlecht. Fue cuatro veces Hammer of the Year y en 1974, jugando de mediocampista, terminó como máximo goleador del club con 13 goles. Nunca jugó con la selección absoluta de Inglaterra, una de las grandes injusticias del fútbol británico.
Regresó como técnico en febrero de 1990 en uno de los momentos más oscuros del club: penúltimo en Segunda División y al borde del descenso a tercera.
Lo salvó. Lo ascendió en 1991. Volvió a descender en 1992. Y lo volvió a subir en 1993, ya en la recién creada Premier League, con un fútbol directo, valiente y muy suyo. Dirigió 227 partidos y dejó el cargo en agosto de 1994, dando paso a su gran amigo Harry Redknapp.
En 2018 los aficionados lo eligieron, por amplia mayoría, como el mejor jugador de la historia del club por delante de mitos como Bobby Moore y Trevor Brooking.

