Bordaberry impulsará en la Rendición de Cuentas la prisión domiciliaria para mayores de 70 años

El senador colorado anunció que presentará un aditivo durante el debate presupuestal y dijo que el Frente Amplio “no tuvo los huevos” para hacerlo.

Conversatorio en la sala Acuña de Figueroa del Edificio Anexo sobre “la justicia en debate”. (Fotos: Departamento de Fotografía del Parlamento del Uruguay)

La discusión sobre los alcances de la justicia en las causas vinculadas a violaciones de los derechos humanos durante la dictadura volvió al centro del debate político con un anuncio del senador Pedro Bordaberry. Durante una nueva edición del ciclo «La justicia en debate. Legislar sobre el pasado», el legislador adelantó que presentará un aditivo al proyecto de Rendición de Cuentas para establecer la prisión domiciliaria como modalidad de cumplimiento de la pena para las personas privadas de libertad mayores de 70 años.

La actividad se desarrolló el pasado 28 de julio en la Sala Acuña de Figueroa del edificio José Artigas y reunió, además de Bordaberry, al diputado Gerardo Sotelo, al exsenador Guillermo Domenech y al exdiputado Eduardo Lust. El encuentro fue organizado con el objetivo de analizar los límites constitucionales de la potestad legislativa cuando las normas inciden sobre hechos ocurridos en el pasado.

Si bien el senador no mencionó casos concretos, su iniciativa tiene como principal destinatario al grupo de militares y policías condenados por delitos cometidos durante el período dictatorial, varios de los cuales cumplen condena en la Unidad N.º 8 de Domingo Arena y superan los 70 años de edad.

Bordaberry explicó que el texto ya se encuentra redactado y será presentado durante la discusión parlamentaria de la Rendición de Cuentas. «Vamos a presentar en la Rendición de Cuentas un aditivo disponiendo la prisión domiciliaria para los mayores de 70 años. Ya tenemos el proyecto redactado y esperamos que todos los partidos de la oposición lo acompañen», afirmó. El legislador sostuvo que la prisión domiciliaria no debe interpretarse como un beneficio extraordinario ni como una reducción de la pena, sino como una modalidad humanitaria para cumplir la condena.

En ese sentido, señaló que el Estatuto de Roma no impide aplicar este régimen y sostuvo que la igualdad ante la ley exige que todos los ciudadanos reciban el mismo tratamiento jurídico. «Esto no es una cuestión de otorgar un beneficio a determinadas personas; es una cuestión de justicia para todos», afirmó.

Durante buena parte de su exposición, Bordaberry cuestionó las modificaciones legislativas aprobadas desde 2005, que excluyeron de determinados beneficios penitenciarios a quienes fueron condenados por delitos comprendidos en el Estatuto de Roma. A su juicio, esa normativa vulnera el principio constitucional de igualdad y constituye una excepción incompatible con un Estado de Derecho.

En uno de los pasajes más enfáticos de su exposición, Bordaberry cuestionó la negativa de los sucesivos gobiernos del Frente Amplio a extender el régimen de prisión domiciliaria a los militares condenados por violaciones a los derechos humanos. Tras señalar que esa modalidad de cumplimiento de la pena no constituye un beneficio sino una medida de carácter humanitario, afirmó: «A estos no. ¿Y saben por qué? Disculpen que voy a hablar en criollo: porque no tuvieron los huevos para hacerlo». El senador sostuvo que el régimen debería aplicarse por igual a todas las personas mayores de 70 años privadas de libertad.

Por otra parte, el senador también criticó duramente el Código del Proceso Penal vigente desde 2017, al que calificó como «un desastre», sosteniendo que el sistema de acuerdos abreviados terminó desnaturalizando el modelo acusatorio y generando una justicia excesivamente negociada. Según afirmó, mientras el ordenamiento jurídico contempla diversos mecanismos de flexibilización para delincuentes comunes —como acuerdos abreviados, suspensión condicional del proceso o libertades anticipadas—, mantiene excluidos de beneficios a quienes cumplen condena por delitos vinculados a la dictadura.

Bordaberry recordó además que anteriormente presentó un proyecto denominado «Reconciliación y Nunca Más», cuyo propósito era promover una solución legislativa basada en la reconciliación nacional.

A su juicio, Uruguay debería retomar ese espíritu de reconciliación nacional y superar una discusión que continúa generando divisiones políticas y sociales.

El senador Bordaberry cuestionó la negativa de los sucesivos gobiernos del Frente Amplio a extender el régimen de prisión domiciliaria.

Domenech: «Son presos políticos»

El exsenador de Cabildo Abierto, Guillermo Domenech, desarrolló una intervención centrada en la defensa de los militares condenados por delitos cometidos durante la dictadura, a quienes definió reiteradamente como «presos políticos». En su exposición sostuvo que la situación de estos reclusos trasciende el plano estrictamente judicial y forma parte de una confrontación ideológica más amplia que, según afirmó, enfrenta a la civilización occidental y cristiana con corrientes que buscan modificar sus fundamentos culturales, jurídicos y políticos.

Domenech cuestionó además la influencia que, a su entender, ejercen organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales sobre las decisiones de los Estados, en detrimento del principio de soberanía popular.

Desde el punto de vista jurídico, afirmó que en los procesos seguidos contra militares se vulneraron principios esenciales del derecho penal clásico, entre ellos la presunción de inocencia, la irretroactividad de la ley penal y la prescripción.

Para el exlegislador, los militares condenados constituyen el ejemplo más evidente de esa situación. Al finalizar su intervención recurrió a una referencia histórica sobre las madres espartanas, que despedían a sus hijos con la consigna «vuelvan con sus escudos o sobre ellos», para cerrar su exposición con un mensaje dirigido a los militares presos y a quienes los acompañan: «Vuelvan con sus escudos».

Exsenador Guillermo Domenech cuestionó la influencia que ejercen organismos internacionales y ONGs sobre las decisiones de los Estados.

Lust: «La solución no es jurídica, sino política»

Por su parte, el exdiputado de Cabildo Abierto, Eduardo Lust, desarrolló la exposición más extensa del encuentro, centrada en una reconstrucción jurídica de la evolución de la Ley de Caducidad. A partir de allí cuestionó la evolución de la jurisprudencia y la incorporación de la doctrina de la denominada «convencionalidad», que entiende otorga prevalencia a los tratados internacionales sobre determinadas normas internas en materia de derechos humanos.

Según su interpretación, los jueces comenzaron a privilegiar esa doctrina por encima de los pronunciamientos populares, permitiendo reabrir procesos que, a su juicio, habían quedado definitivamente resueltos desde el punto de vista constitucional.

Durante su intervención afirmó que los militares actualmente recluidos en Domingo Arena y otras dependencias «no deberían estar presos», argumentando que las leyes posteriores desconocieron decisiones adoptadas por la ciudadanía mediante mecanismos de democracia directa.

Lust sostuvo además que la creación de la Fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad presenta objeciones constitucionales. Sin embargo, el tramo de mayor contenido político llegó al final de su exposición, cuando realizó una autocrítica hacia la anterior coalición de gobierno. Recordó que durante el período 2020-2025 existían mayorías parlamentarias suficientes para aprobar una norma de prisión domiciliaria para los militares de edad avanzada y sostuvo que esa posibilidad no prosperó por falta de decisión política. «No se hizo porque no se quiso», afirmó. «Este tema no tiene una solución jurídica; tiene una solución política», expresó.

Para Eduardo Lust «los jueces comenzaron a privilegiar esa doctrina por encima de los pronunciamientos populares».

Sotelo puso el foco en la independencia judicial

La intervención del diputado Gerardo Sotelo se diferenció del resto por concentrarse menos en los casos concretos y más en el funcionamiento institucional del sistema de justicia. «Podemos confiar en que la justicia aplica o aplicará la ley del mismo modo cuando el acusado es poderoso o débil, rico o pobre, militar o civil, oficialista u opositor», preguntó. Para el legislador, la respuesta a esa interrogante determina la fortaleza del Estado de Derecho.

Durante su intervención, Sotelo centró parte de su exposición en la situación institucional de la Fiscalía General de la Nación y advirtió sobre lo que considera una creciente concentración de poder en torno al exfiscal de Corte Jorge Díaz, actual prosecretario de la Presidencia de la República.

El legislador sostuvo que, si bien algunos podrían entender que no existen elementos suficientes para afirmar que exista un intento de ejercer un control sobre la Fiscalía, sí consideró acreditado el peso institucional que continúa teniendo Díaz en la definición de asuntos vinculados al sistema de justicia.

En ese sentido, señaló que el exfiscal de Corte mantiene una participación relevante en distintos temas de gobierno, entre ellos la reforma del Código del Proceso Penal, y afirmó que su influencia no disminuyó tras dejar la conducción del Ministerio Público.

«Existen pruebas del enorme poder institucional de quien condujo la Fiscalía, un poder que no ha dejado de crecer incluso después de haber abandonado el cargo», sostuvo. Sotelo también dedicó parte de su intervención a analizar algunos procesos judiciales que, a su juicio, ilustran las dificultades del sistema para administrar causas de alta sensibilidad pública.

Gerado Sotelo dijo que «existen pruebas del enorme poder institucional de quien condujo la Fiscalía» en referencia a Jorge Díaz.

Mensaje a los presos de Domingo Arena: “Rezaré por ellos”

Sobre el final de su exposición, Pedro Bordaberry vinculó el debate con su propia historia familiar y recordó que le tocó atravesar «momentos muy duros» en referencia a la situación de su padre, el expresidente Juan María Bordaberry, quien disolvió las Cámaras parlamentarias el 27 de junio de 1973 y, años más tarde, fue condenado por la Justicia por atentado a la Constitución, entre otros delitos. Debido a su estado de salud, cumplió la pena bajo el régimen de prisión domiciliaria hasta su fallecimiento, ocurrido en 2011, a los 83 años.

Sin profundizar en ese episodio, el senador sostuvo que comprende el sufrimiento que atraviesan hoy muchas familias vinculadas a los militares y policías privados de libertad por causas relacionadas con la dictadura. «A mí me tocó vivir momentos muy duros, personales. Creo que todos lo saben. Nunca me quejé ni me voy a quejar. Entiendo lo que están pasando muchos; rezaré por ellos», expresó antes de cerrar su intervención.

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5 Comentarios

  1. Es necesario, ante todo y para empezar, dejar establecido por si alguien no lo tiene claro, que el papá del senador Bordaberry y sus secuaces INTERRUMPIERON el funcionamiento del estado de derecho que tanto y siempre se invoca, y toda su actuación y acciones terroristas se cumplieron FUERA del marco del estado de derecho, de sus regulaciones legales y de su amparo.
    Y esa es la enorme diferencia con un delincuente o un criminal común que no interrumpe el estado de derecho sino que actúa en contra de sus normas y leyes, las cuales incluyen y describen los castigos correspondientes para estos delincuentes y criminales. Para esos tal vez sea necesario considerar un cumplimiento domiciliario de la pena luego de los 70 años. Pero esto de ninguna manera debe aplicar a criminales extraordinarios acusados de delitos extraordinarios de lesa nación, tortura y asesinato.
    En el caso del no funcionamiento del estado de derecho los criminales, asesinos, delincuentes y sus colaboracionistas deberán ser castigados con penas máximas, teniendo en cuenta que esa gentuza toda nunca pensó en la compasión humanitaria cuando lanzaban a alguien desde un avión al medio del mar, atado de manos y con un bloque en los pies, ni cuando tomaban turno para regocijarse viendo el sufrimiento en una mesa de tortura. Esos monstruos y sus colaboracionistas traidores todos, que escupieron al estado de derecho ¿cuál derecho humanitario puede invocarse cuando los han violado todos?
    El monstruo viejo no deja de ser monstruo.
    Y como monstruo en pleno uso de sus facultades mentales al cometer la monstruosidad, debe pues recibir no ya una pena monstruosa con tortura y todo, pero sí recibir el máximo peso de la Justicia, peso aumentado por el sufrimienro impartido a sus víctimas y por el sufrimiento de quienes aún hoy mismo no saben qué sucedió a los que están aún perdidos, por el capricho inhumano de quienes ocultan aún hoy el paradero de sus víctimas.
    El sentido humanitario que con insultos totalmente fuera de lugar y contexto reclama este senador Bordaberry pues no aplica a quienes todavía hoy siguen con su cerebro podrido en el caldo totalitario que los llevó a violar la Constitución y a intentar quebrar el espíriru indomeñable de quienes luego de ser encarcelados y torturados llegaron a los cargos más altos de la República, cargos que en reiteradas oportunidades la ciudadanía negó a este senador Bordaberry, el cual nunca pasó ni va a pasar a un escalafón más alto, a pesar de sus acólitos, los cuales no son hoy sólo minoría sino que están disminuyendo, desertando de un partido cuyo líder histórico, Batlle y Ordóñez de estar vivo, los hubiese sacado a patadas del partido Colorado, viendo el oscurantismo y el agravio a la democracia que reflejan sus acciones.
    ¡Compasión, actitud humanitaria.. .!
    No, nunca para esa escoria que nunca las tuvo para sus víctimas.
    Quieren estar en casa con la estufa y su vieja que les da la sopa caliente… eso está bien para un jubilado que trabajó toda su vida produciendo para el país, no para un parásito cuyas tripas se regocijaban poniendo cables eléctricos en eso que el senador Bordaberry dijo que el gobierno no tiene. Si alguien no los tiene debe ser porque algún amigote de su papá se encargó de que no los tuviera, o a lo mejor los tienen más grandes al saber aplicar la ley con justicia y superando el asco y la rabia personal que puedan sentir al tener frente a sí mismos en el banquillo infame a cualquier alimaña de esa especie.
    70 años o 99, la ley debe ser aplicada en estos casos con el máximo rigor posible y sin atenuantes. Estos carcamanes no son delincuentes comunes, estos quebraron al país sometiendo a su gente y durante años a un régimen de terrorismo fascista y criminal.
    La ley debe cumplirse sin contemplación ni flexibilidad.
    No las merecen. No ellos.
    Su final debe ser pudrirse en la cárcel hasta que el infierno se los lleve.
    Dura lex sed lex.

  2. Puede que la iniciativa sea de recibo, pero no es algo para plantear en una ley sobre recursos, gastos e inversiones del Estado. Que vaya por cuerda aparte.

  3. Los «potenciales beneficiarios»…..de esta propuesta del pichon …de golpista…..les daban planton,picana ,tacho…colgadas….a los mayores de 60,70…..
    MEMORIA,VERDAD,JUSTICIA……siempre
    A las nuevas generaciones…..no permitan que les escamoten …..la Historia Reciente!

  4. Hay que ver como una basura hijo de un dictador intenta favorecer a esos asesinos, torturados execrables, por favor como puede estar en un parlamento de una pais democrático

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