Buena Vista Social Club

Buena Vista Social Club

Buena Vista Social Club es un legendario conjunto musical cubano y un proyecto de grabación que reunió a músicos veteranos del son, bolero y la trova cubana.

Los músicos de Buena Vista Social Club, en 1996.
Los músicos de Buena Vista Social Club, en 1996.

Fue un proyecto de grabación llevado a cabo en 1996 que reunió a varios de los mejores músicos del son, el bolero y la trova cubana. El nombre provenía de un club social de La Habana de los años 30 y 40, un punto de encuentro para músicos y bailarines. Producido por el guitarrista estadounidense Ry Cooder, el álbum homónimo y el documental posterior revivieron la época dorada de la música habanera y popularizaron estos ritmos a nivel mundial. 

Se conoce que el proyecto fue organizado por Nick Gold, ejecutivo del sello World Circuit, y dirigido por Juan de Marcos González. La idea surgió cuando Gold invitó a Cooder a La Habana para grabar con músicos de Malí. Esos artistas no obtuvieron las visas a tiempo y no pudieron viajar a Cuba. Ante eso, Cooder y Gold decidieron grabar un álbum con músicos locales interpretando son cubano. En tres días reunieron a un grupo numeroso de músicos y programaron sesiones en los estudios EGREM de La Habana, propiedad que antes perteneció a RCA Records. Había barrera idiomática y es que algunos integrantes hablaban solo inglés y otros solo español, pero contaban con un intérprete. Cooder dijo después que “los músicos se entienden entre sí por medios distintos a la palabra”.

 El álbum debut homónimo, de 14 pistas, se lanzó en 1997
El álbum debut homónimo, de 14 pistas, se lanzó en 1997

Por su parte, el grupo incluyó a figuras icónicas como Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Rubén González, Omara Portuondo, Eliades Ochoa y Orlando “Cachaíto” López. El objetivo inicial era reunir a esos talentos y dar a conocer su música a un público más amplio. Tomaron el nombre de aquel club ya desaparecido en el barrio de Buenavista.

El álbum debut homónimo, de 14 pistas, se lanzó en 1997. Se grabó en seis días. Comenzó con “Chan Chan”, un son de cuatro acordes compuesto por Compay Segundo. Cooder describió ese tema como “la carta de presentación de Buena Vista”. El álbum cerró con “La Bayamesa”, una criolla compuesta por Sindo Garay. Otra pista, titulada “Buena Vista Social Club”, destacó el trabajo al piano de Rubén González.  Esta fue compuesta por Orestes López y se grabó después de que Cooder escuchara a González improvisar sobre esa melodía antes de una sesión.

Al principio, pocos repararon en los ritmos acústicos y las melodías del disco. Luego, críticos experimentados lo reseñaron y las ventas comenzaron a aumentar semana tras semana por el boca a boca. El álbum vendió más de ocho millones de copias en el mundo y se convirtió en el álbum cubano más vendido de la historia. En 1999, el cineasta alemán Wim Wenders dirigió un documental sobre el Buena Vista Social Club. La película siguió a los músicos mientras se preparaban para presentaciones en Nueva York y Ámsterdam, mostró su talento y compartió sus historias personales, junto con imágenes del concierto con entradas agotadas.

El documental recaudó más de 23 millones de dólares en el mundo, obtuvo una nominación al Óscar al Mejor Documental y ganó el premio al mejor documental en los Premios del Cine Europeo, además de otros 17 galardones internacionales. La película permitió a los músicos, algunos ya de edad avanzada, ampliar su público global. Varios de ellos lanzaron proyectos en solitario con éxito, entre ellos Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y Rubén González.

Varios de los miembros originales fallecieron, como Compay Segundo, Rubén González, Ibrahim Ferrer y otros. Los sobrevivientes, como Omara Portuondo y Eliades Ochoa, continúan de gira y grabando bajo el nombre de Orquesta Buena Vista Social Club. En La Habana, el local conocido también como Buena Vista Social Night funciona en el corazón de La Habana Vieja donde se ofrecen regularmente actuaciones de músicos en vivo y, en su programación, participan miembros originales de la agrupación. Este proyecto transformó la percepción internacional de la música afrocubana. Convirtió canciones tradicionales en éxitos globales, y se mantiene como símbolo del patrimonio cultural cubano.

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