Su nombre quedó asociado a la idea del “escultor de la Patria”

José Belloni: “El escultor de la Patria”

Belloni fue el artista que moldeó la identidad uruguaya con obras que hoy son parte de la historia de la nación rioplatense.

José Belloni, escultor uruguayo que moldeó la identidad de una nación
José Belloni, escultor uruguayo que moldeó la identidad de una nación

Montevideo conserva en sus espacios públicos las huellas de un artista que supo traducir en bronce los códigos de la identidad nacional. José Belloni, nacido en la capital uruguaya el 12 de septiembre de 1882, no solo pobló plazas y parques con monumentos que hoy funcionan como emblemas. Sino que también ejerció la docencia durante décadas y formó generaciones de creadores desde su taller.

La figura del escultor ha sido reivindicada en los últimos años a través de la “Ruta Belloni”. Este es un circuito cultural y turístico inaugurado en 2023 para conmemorar los 140 años de su nacimiento. El recorrido abarca sus obras más representativas en Montevideo. De igual forma incluye su casa-taller, un intento por ordenar el legado de quien trabajó hasta los 83 años, cuando la muerte lo encontró aún con proyectos entre las manos. En 1910 había obtenido una medalla de plata en la Exposición de Arte del Centenario Argentino con su obra “Angustia”. Cuatro años después realizó el monumento conmemorativo a Carlos María Herrera en el Paseo del Prado. Un encargo que lo consolidó como escultor oficial dentro del circuito local.

La Carreta, síntesis de la épica rural uruguaya
La Carreta, síntesis de la épica rural uruguaya

Pero las obras que le darían proyección internacional llegaron más tarde. “La Carreta”, se convirtió en una síntesis de la épica rural uruguaya. Muestra seis bueyes que arrastran un carro de madera en un conjunto que combina realismo y monumentalidad sin caer en lo anecdótico. La crítica especializada la consideró una de las piezas más admirables de la escultura nacional. “La Diligencia”, siguió una línea similar al capturar el movimiento de un medio de transporte que pertenecía ya al pasado cuando la obra fue instalada.

En el Palacio Legislativo trabajó en figuras decorativas del Salón de los Pasos Perdidos. También en dos de las cariátides y en los tímpanos laterales del edificio. Esos encargos lo situaron en un lugar privilegiado dentro del selecto grupo de artistas que contribuyeron a la construcción simbólica del Estado uruguayo durante las primeras décadas del siglo XX. La colección García Uriburu, custodiada en Maldonado, resguarda al menos 36 piezas que abarcan desde estudios preparatorios hasta obras originales en bronce y yeso.

Allí se encuentran “El aguatero”, un homenaje a la raza negra cuya versión definitiva ocupa la Plaza Viera en Montevideo. Así como “Stelio y su venado”, un bronce que retrata la ternura infantil; y una serie de medallas conmemorativas realizadas para la inauguración del monumento a Artigas en 1922. También forman parte de ese acervo los yesos originales de las esculturas religiosas de la Catedral de Montevideo: la Virgen, San Felipe y San Santiago.

La serie dedicada a la doma criolla aparece en múltiples versiones dentro de su catálogo. “Jineteando”, “Ablandando” y otras piezas de menor formato revelan un interés recurrente por capturar la tensión entre el hombre y el animal. esta fue una constante que alcanzó su expresión más compleja en “El Entrevero”, la obra que ocupó sus últimos años.

Belloni comenzó la maqueta de “El Entrevero” en 1951 y continuó trabajando en ella hasta 1964, un año antes de su fallecimiento. La pieza, que finalmente se inauguró en 1967 en la Plaza Fabini, representa una revuelta de jinetes en un combate cuerpo a cuerpo. Una metáfora de la violencia fundacional que el artista resolvió con un dinamismo inusual en la escultura uruguaya de su tiempo.

Paralelamente a su producción artística, ejerció la docencia en la Facultad de Arquitectura, donde estuvo al frente de las clases de modelado, dibujo al natural y modelo vivo. Esa faceta docente, menos visible que sus monumentos, fue valorada por quienes lo sucedieron como parte esencial de su legado. Belloni murió en Montevideo en 1965, cuando todavía se desempeñaba activamente en su taller. Su nombre quedó asociado a la idea del “escultor de la Patria”, una etiqueta que él nunca reivindicó pero que la ciudadanía consolidó con el tiempo.

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