Nacido en Jalisco en 1947, Carlos Santana Barragán creció entre los violines de mariachi de su padre y el rock and roll de Ritchie Valens. Esa dualidad, forjada en la frontera de Tijuana y madurada en el San Francisco de los años sesenta, lo llevó a crear un sonido que ningún estadounidense había escuchado antes. Con más de 100 millones de álbumes vendidos, diez premios Grammy y un lugar en la lista de los mejores guitarristas de Rolling Stone, su carrera ha tenido dos instancias. Una de ellas es la de la explosión inicial en Woodstock y la segunda, el regreso con Supernatural tres décadas después.
De sus primeros pasos podemos contar que en 1955 la familia se trasladó a Tijuana, donde Santana recibió la tutela de Javier Bátiz y se integró a bandas locales que tocaban el rock and roll de los años cincuenta. En 1961 la familia volvió a migrar, esta vez a San Francisco. El arribo coincidió con el auge del movimiento hippie, la psicodelia y el nacimiento del llamado San Francisco Sound, una escena donde convivían bandas como Grateful Dead, Jefferson Airplane y Janis Joplin. Posteriormente, en 1966 formó la Santana Blues Band, una agrupación que mezclaba rock, blues, jazz y ritmos latinos. Con una formación de dos percusionistas y una guitarra que ya mostraba un fraseo distintivo. No tenían ningún álbum editado cuando en agosto de 1969 subieron al escenario de Woodstock.

Su aparición en el festival fue por medio del promotor Bill Graham, clave en la escena de San Francisco. Quien condicionó su apoyo logístico a los organizadores con la inclusión de Santana en el cartel. La presentación en Woodstock, con la Gibson SG como extensión de sus dedos, volvió legendaria a una banda que todavía no tenía disco en las tiendas. El álbum debut, Santana (1969), y el siguiente, Abraxas (1970), se convirtieron en éxitos masivos.
Abraxas alcanzó el primer lugar en las listas estadounidenses y se mantuvo seis semanas consecutivas en la cima. Con temas como Evil Ways, Oye Como Va y Black Magic Woman. Esta última adaptación de Peter Green que Santana reconfiguró hasta convertirla en su sello. Pero luego de tres discos que definieron el sonido del rock latino, Santana tomó otro rumbo, pues a partir de 1973 se sumergió en el jazz fusión, la espiritualidad y el esoterismo. Las ventas disminuyeron y la relevancia comercial se diluyó durante más de una década. Mientras él seguía experimentando con formaciones instrumentales y colaboraciones alejadas del hit radial.
En 1999, Santana lanzó «Supernatural», un álbum que rompió la lógica de la industria. En lugar de un trabajo uniforme, convocó a artistas del momento como Rob Thomas, Everlast, Eric Clapton, Lauryn Hill y Maná. La fórmula funcionó a escala global, pues el disco vendió más de 25 millones de copias y se mantuvo en el primer lugar del Billboard durante doce meses. Luego en el año 2000 obtuvo nueve premios Grammy, igualando el récord de Michael Jackson en una sola edición. Supernatural reconfiguró su estatus. Santana pasó de ser una leyenda venerada por colegas a convertirse nuevamente en un fenómeno de ventas masivas. Esta vez con una estrategia que mezclaba su guitarra inconfundible con productores y vocalistas pop.
En la actualidad, el grupo Santana continúa activo, pues en 2021 publicó su vigésimo sexto álbum de estudio, Blessings and Miracles, con colaboraciones diversas. Para 2003, Rolling Stone lo colocó en el puesto 20 de los 100 mejores guitarristas de la historia. Y dos de sus discos, Santana y Abraxas, forman parte de la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos. En 2001, su natal Autlán de Navarro develó una estatua en su honor. Asimismo, el reconocimiento se ha extendido a escenarios como el Kennedy Center y la Casa Blanca. Donde ha sido homenajeado como uno de los artistas que expandió los límites del rock al incorporar sin concesiones la herencia latina.

