El Sistema Nacional de Certificaciones Médicas diseñado por el Banco de Previsión Social, vigente desde el 31 de diciembre, permite auditar las prestaciones, incluye la historia clínica electrónica de cada paciente y recaba información relevante para la toma de decisiones.
Los prestadores de salud mantendrán la realización de certificaciones, con la diferencia de que serán un acto clínico que los profesionales deberán ingresar a la historia clínica electrónica de cada paciente.
Se incluirá información sobre el historial de certificaciones de cada paciente antes de la consulta, los tiempos estimados de recuperación según cada patología y parámetros para asegurar que las licencias médicas coincidan con las fechas en las que el trabajador las necesitó.
La implementación demandará algunos meses debido a complejidades técnicas y operativas del sistema de salud, que requieren desarrollos específicos por los distintos prestadores. De todas formas, se prevé que para el segundo semestre de 2023 el 90% del régimen funcione en su totalidad.
Cuando el funcionamiento sea pleno se podrá evaluar la globalidad y conocer datos, como cuáles son las patologías más frecuentes, así como generar estadísticas por zonas o departamentos.
Si bien para el sector público hay otro sistema de gestión en cuanto a certificaciones, la información también estará disponible en la nueva herramienta.
El presidente del BPS, Alfredo Cabrera, dijo que “el objetivo final es reducir a la mínima expresión aquellas certificaciones que no correspondan, reducir los desvíos y las certificaciones complacientes, entre otras situaciones”.

