Computación cuántica: los avances de 2026 y cuándo llegará al mundo real

Empresas tecnológicas, gobiernos y centros de investigación compiten por resolver el problema central que ha limitado el campo durante décadas que es la inestabilidad de los qubits.

El problema central son los qubits y el ruido

A diferencia de los bits clásicos, que representan ceros y unos, los qubits pueden existir en superposición: simultáneamente en múltiples estados hasta que se miden. Esa propiedad, combinada con el entrelazamiento cuántico, permite a las computadoras cuánticas explorar enormes espacios de soluciones en paralelo. El problema es que los qubits son extremadamente frágiles. Cualquier perturbación del entorno —una vibración, un cambio de temperatura, radiación electromagnética— puede colapsar su estado cuántico y generar errores en el cálculo. Este fenómeno se llama decoherencia y es el principal obstáculo técnico del campo.

Hasta hace poco, los qubits de los mejores procesadores cuánticos mantenían su estado durante milisegundos. Un tiempo suficiente para demostrar principios, pero insuficiente para resolver problemas complejos del mundo real.

El acontecimiento más relevante de las últimas semanas fue el anuncio de Microsoft en el marco del Build 2026. La compañía presentó Majorana 2, la segunda generación de su procesador cuántico topológico, y afirmó haber logrado un salto técnico sin precedentes: sus qubits ahora tienen una duración promedio de 20 segundos, con algunos casos de laboratorio que superan el minuto. Frente a los milisegundos del Majorana 1, eso representa una mejora de aproximadamente 1.000 veces en estabilidad.

La base del avance son los llamados qubits topológicos, que se apoyan en un estado de la materia conocido como fermión de Majorana. A diferencia de los qubits convencionales, que almacenan información en partículas individuales muy expuestas al ruido, los qubits topológicos distribuyen la información de forma que resulta inherentemente más resistente a perturbaciones externas. Microsoft aceleró el desarrollo de Majorana 2 usando herramientas de inteligencia artificial agentiva para optimizar el diseño del chip.

Con este resultado, la empresa redujo su estimación para disponer de una computadora cuántica útil a escala: 2029. Sin embargo, los físicos independientes piden publicaciones más abiertas antes de validar el anuncio. Microsoft ya generó escepticismo en el pasado con resultados que luego requirieron correcciones, y la comunidad científica recuerda ese antecedente.

En mayo de 2026, IBM alcanzó un hito propio: la mayor simulación de química cuántica realizada hasta la fecha. Su sistema procesó la estructura de moléculas complejas con un nivel de precisión que los ordenadores clásicos no pueden igualar. La relevancia práctica de este logro es directa: la simulación molecular cuántica es una de las aplicaciones más prometedoras del campo, con uso potencial en el diseño de fármacos, materiales y fertilizantes más eficientes.

IBM también impulsa una estrategia de acceso abierto a sus plataformas cuánticas a través de la nube, con el objetivo de construir talento especializado en distintas regiones del mundo, incluida América Latina.

Otra señal de madurez del sector llegó esta semana con el debut bursátil de Quantinuum, empresa derivada de Honeywell que opera una plataforma integral de computación cuántica orientada a aplicaciones reales. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos declaró efectiva su oferta pública inicial el 3 de junio de 2026. El movimiento refleja el interés creciente de los mercados financieros en el sector, aunque también indica que los inversores apuestan a un horizonte de rentabilidad todavía no inmediato.

¿Cuándo llegará al mundo real?

La pregunta central sigue siendo cuándo la computación cuántica dejará de ser una tecnología de laboratorio para convertirse en una herramienta aplicada. Las estimaciones varían según la empresa y el tipo de problema.

Microsoft apuesta a 2029 para disponer de infraestructura cuántica útil, aunque en forma de servicio en la nube y no como dispositivo de escritorio. Google, que en 2019 afirmó haber logrado «supremacía cuántica» con su chip Sycamore, trabaja en sus propios procesadores de nueva generación. IBM tiene un mapa de ruta que apunta a sistemas de más de 100.000 qubits para mediados de la década. Startups como IonQ o PsiQuantum persiguen enfoques alternativos basados en iones atrapados y fotones.

El consenso entre investigadores independientes sitúa la computación cuántica con corrección de errores completa —condición necesaria para aplicaciones críticas— entre 2030 y 2035, aunque reconocen que un avance técnico inesperado podría acortar ese plazo.

Las áreas donde la computación cuántica promete mayor impacto son la simulación molecular para farmacología y materiales, la optimización logística y financiera, la criptografía y, eventualmente, el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Tecnologia