/

Amílcar Perea: «Uruguay juega en la Champions League de la tecnología»

Amílcar Perea, presidente de Cuti

Cuti, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información, es la agrupación de empresas tecnológicas del país. Son unas 400 compañías que operan desde Uruguay, tanto locales como multilatinas y multinacionales, y que trabajan para la región y el mundo. Su presidente, Amílcar Perea, explica a Diario la R que, por ser un mercado pequeño, trabajan fundamentalmente para el exterior. «Eso es una señal de identidad», afirma, y agrega: «Siempre estamos mirando al mundo, y eso nos permite impactar en la tecnología en forma global desde Uruguay».

Sobre su reelección, Perea señala que la cámara mantiene un rumbo de continuidad y un posicionamiento directriz muy sólido, que se ha construido en los últimos 15 o 20 años. El foco está en acompañar los cambios en el mundo sin perder el liderazgo y la posición de hub que tiene Uruguay en América Latina y el mercado americano. La calidad de las exportaciones, que superan el 70% de lo producido, es la señal de identidad.

Exportaciones y mercados

Cuti es La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información

La industria tecnológica uruguaya produce alrededor de 3.200 millones de dólares entre las empresas socias. De ellos, más de 2.400 millones de dólares (medidos a 2024) corresponden a exportaciones, una cifra que ya ronda los 2.500 millones anuales. 

El principal destino es Estados Unidos, que absorbe más del 80% de esas ventas, y el segundo es Reino Unido, con un 10%. «El 80% de exportaciones a empresas americanas son un mercado muy maduro para nosotros», comenta Perea. El resto de los mercados tiene una participación mucho menor, por lo que diversificar es un desafío. Esos productos y servicios integran cadenas de producción de grandes compañías y startups, especialmente de Silicon Valley y la zona de Boston.

Estado del sector y desafíos

El sector tecnológico uruguayo tiene un posicionamiento de liderazgo global, con una consolidación académica y profesional muy fuerte, pero en un entorno de cambios cada vez más vertiginosos, especialmente con la adopción de la inteligencia artificial. 

Perea destaca que las características del sector uruguayo, basado en empresas «boutique» y no en grandes corporaciones de miles de empleados, son muy adecuadas para este nuevo mundo. La inteligencia artificial permite a esas empresas competir al mismo nivel que las grandes o complementarse con ellas.

Uno de los principales desafíos, según el presidente de Cuti, es equilibrar la oferta actual. «Nuestro sector tecnológico uruguayo está muy basado en servicios. Hoy en día, la relación es 70-30 entre servicios y productos. Uno de los cambios más significativos es equilibrar eso y que nuestras exportaciones sean más equilibradas, más 50-50», explica. Se trata de convertir el conocimiento en propiedad intelectual y en producto, lo que permite aumentar la productividad de forma importante.

Perea señala que la cámara mantiene un rumbo de continuidad y un posicionamiento directriz muy sólido

El otro gran desafío es aprovechar el avance tecnológico, particularmente la inteligencia artificial, para generar innovación y soluciones diferentes. «Es una oportunidad, pero también una necesidad de las empresas de no seguir haciendo exactamente lo mismo como lo hacían», sostiene Perea. 

Para ello, Cuti ha creado una comisión de inteligencia artificial que integra a más de 180 empresas socias, trabajando en dos líneas, mantener el posicionamiento de hub regional en IA y evitar que haya empresas que se queden atrás en este cambio tecnológico.

Objetivos para el período

El plan estratégico de Cuti para el período 2025-2030 apunta a un objetivo ambicios, duplicar la participación del sector en el Producto Bruto Interno nacional, pasando del 4,7-4,8% actual a cerca del 10% en 2030. Hoy, la tecnología es el quinto rubro exportador del país, detrás de la carne, la celulosa, la soja y el turismo. «La tecnología no tiene techo para seguir creciendo», afirma Perea.

Este crecimiento tendría un doble efecto: la generación de puestos de trabajo de calidad y el crecimiento económico, ya que la tecnología es el sector que más crece. Además, el trabajo remoto, característico de muchas empresas del sector, permite llegar con empleo de calidad a zonas del interior y a áreas de menor desarrollo, amplificando el impacto territorial.

Brechas y coordinación institucional

Perea señala que, a pesar de los avances, persisten desafíos, como la brecha de género. «Hoy en día en la industria tenemos un 34% de colaboradores mujeres. La brecha tiene raíces profundas», admite. 

Muchas niñas, desde la escuela, no optan por carreras tecnológicas por sesgos y por la falta de referentes. El trabajo con la academia debe ser más temprano, para que los niños y niñas vean la tecnología como una opción atractiva y posible.

La articulación entre el sector privado, el Estado y la academia es clave para este desarrollo. Perea destaca que Uruguay mantiene desde hace casi 30 años una política de Estado estable, independientemente del signo político del gobierno, apostando al «Uruguay del conocimiento» y a las tecnologías de la información. 

El principal destino es Estados Unidos, que absorbe más del 80% de esas ventas

Esto ha permitido atraer inversiones, hacer crecer empresas y generar empleo. El trabajo conjunto con el Plan Ceibal, que proporciona una base digital uniforme en todo el país, es un pilar fundamental para seguir impulsando la educación en tecnología desde edades tempranas.

Perea detalla que este crecimiento no solo tiene un efecto en la generación de puestos de trabajo de calidad -«nuestra materia prima son nuestros colaboradores»- sino también en el ingreso país y en el crecimiento económico. «Somos el sector que más crece de la economía», afirma. «Si impactamos más en el Producto Bruto Interno, impactamos en el crecimiento». 

Además, subraya un efecto territorial significativo, el trabajo remoto, una característica común en muchas de las empresas del sector, permite llegar a zonas del interior y a áreas de menor desarrollo, generando un impacto geográfico que trasciende a Montevideo.

Sin embargo, Perea reconoce que persisten desafíos importantes, como la brecha de género. «Hoy en día en la industria tenemos todavía una brecha de género, trabajamos permanente y fuertemente en tratar de achicar, pero viene lento. 

Muchas veces las niñas desde los primeros años de la educación secundaria, ya no optan por estudiar carreras tecnológicas por sesgos y por problemas que muchas veces no creen que sea algo que ellas puedan hacer o que es algo que realmente les guste».

Por eso, el trabajo con la academia no se limita a revisar los planes de estudio universitarios, sino que se enfoca en la raíz del problema. «Que los niños estudien y tengan una clara percepción de lo valioso que puede ser trabajar en una empresa tecnológica, que desinhibamos a los niños de tomar opciones y que puedan ver cómo ese futuro los puede tener como protagonistas», afirma el presidente de Cuti. En particular, subraya la necesidad de alentar a las niñas, ya que «todavía tenemos una brecha importante para cubrir».

Comparte esta nota:

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Últimos artículos de Empresas