El Ministerio de Salud Pública (MSP) avanza en una estrategia integral para reducir los tiempos de espera en el sistema de salud y mejorar el acceso a la atención médica, así como para revertir algunos indicadores que la secretaria de Estado calificó de “escandalosos”.
Cristina Lustemberg, ministra de salud, expuso en el almuerzo de ADM donde brindó un panorama de la gestión y las prioridades basadas entre ellas, en la integralidad de una gestión y coordinación entre distintos ministerios y entre prestadores públicos y privados, así como el desarrollo de un sistema de información que permita medir, monitorear y evaluar en tiempo real.
Se refirió a los tiempos de atención frente a distintas patologías las cifras de nuestro país y comparativos con la región, así como la fijación de plazos máximos para la realización por ejemplo de procedimientos quirúrgicos oncológicos y otras cirugías que se prioricen por su impacto en la calidad de vida. También a los tiempos para estudios diagnósticos y terapéuticos, con diferencias según el nivel de urgencia. Al evento en el salón Ball Room del Radisson Victoria Plaza Hotel asistieron, entre otros, la exvicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, y la exministra de Salud Pública Karina Rando. Sostuvo que la salud pública debe estar centrada en las personas y advirtió que “sin salud no hay un verdadero desarrollo humano”. “Hoy no se concibe a la salud si no está atravesada por las determinantes sociales y ambientales de la salud que incluyen a la vivienda, el trabajo, la igualdad de oportunidades, la educación, el derecho a una vida digna y con calidad de vida”, afirmó. Recordó que el presidente de la República Yamandú Orsi le pidió el trabajo en equipo, de ahí, la presencia, de varios ministros, en el escenario: Ambiente, Economía, Educación, Turismo, Interior, Cancillería y también Presidencia.
Destacó que la salud no se puede concebir “sin una apuesta al desarrollo a la investigación y a la generación de conocimiento como aporte a la evidencia para la toma de decisiones sostenibles en políticas sanitarias”.
Sostuvo que si algo enseñó la pandemia como el Gach fue que “las decisiones tienen que ser tomadas basadas en evidencia y el Estado tiene que tener prioridades políticas que cuando la ciudadanía elige a determinado partido se toma en cuenta ese programa de gobierno pero después uno gobierna para todos los ciudadanos, los que votaron y no lo votaron”.
Por otra parte, indicó que invertir en salud es una inversión en la economía en general, cuando las personas pueden disfrutar de una buena salud sin enfrentar dificultades financieras debido a los costos de la atención médica, los beneficios se extienden a la economía en general”. “Una población más sana significa una sociedad más productiva”, agregó.

Por otra parte, Lustemberg se refirió algunos indicadores de salud y el comparativo con la región.
En ese sentido, sostuvo que los gastos de salud aumentaron en los últimos 20 años donde Uruguay ocupa el segundo lugar detrás de Chile en términos de PBI per cápita. El gasto total en Salud se sitúa en 9,13 % del PBI habiendo superado el 6% recomendado por la OMS recién a partir de 2016.
Por otra parte, puntualizó que el sector emplea a 123 mil trabajadores, lo que representa el 70% del gasto en salud y el 7,4% del empleo del total del país, considerando a la salud como motor del desarrollo. Agregó que la mayor concentración de médicos y enfermeras se da en Montevideo y en el área metropolitana. Los cargos médicos y auxiliares de enfermería presentan una baja concentración en el norte y en cuanto a las licenciadas de enfermería la menor densidad se da en el centro y oeste del país. Afirmó que si bien Uruguay tiene una posición sobresaliente en la región en materia de salud advirtió que los promedios “son nuestros desvelos” porque “esconden grandes desigualdades”. “No podemos ser autocomplacientes porque los indicadores como éstos nos demuestran una gran desigualdad”.

“Nuestro país no puede permitirse tener el 37% de los niños menores de 6 años viviendo por debajo de la línea de la pobreza: el país no es viable” afirmó Lustemberg. Por otra parte, cuestionó que el tiempo de espera para algunas intervenciones quirúrgicas porque supera el tiempo óptimo recomendado a nivel internacional, lo que a su juicio “demuestra una gran inequidad”. La ministra también se refirió a algunas cifras “que nos interpelan” por ejemplo de enfermedades transmisibles, como la tuberculosis, en las que Uruguay fue pionero en las primeras décadas del siglo XX, pero que en la actualidad la tasa de incidencia aumentó a 37 cada 100 mil habitantes, cifra superior al promedio de las Américas. Agregó que en las personas privadas de libertad o personas en situación de calle, la incidencia “es escandalosa” respecto a la población en general: 22 veces más y 100 veces más respectivamente. Por otro lado, en relación a las enfermedades oncológicas indicó que “es doloroso, porque las cifras, nos ubican en primer puesto en mortalidad por cáncer; se diagnostica en forma tardía, tenemos que trabajar en prevención, estamos llegando tarde, es una situación terrible que tenemos de revertir”.


La mejor ministra de salud en la historia de nuestro país déjenla trabajar y verán sus frutos