Cuidados de la piel en otoño

El otoño es la época ideal para renovar la piel, recuperarla de las agresiones del verano y prepararla para el invierno.

El otoño es la época ideal para renovar la piel, recuperarla de las agresiones del verano y prepararla para el invierno. La llegada del otoño suele venir acompañada de una piel deshidratada y de la aparición de manchas u otras alteraciones en la pigmentación. Todo como consecuencia de la exposición al sol durante el verano. Además, a eso se suma que, en general, usamos protector solar mientras estamos de vacaciones, pero cuando cambia la estación bajamos la guardia. Y ahí es cuando los problemas empeoran.

11 cuidados para la piel en otoño

Evitar la higiene excesiva: si bien es cierto que resulta importante mantener la piel limpia, no es conveniente excederse en el uso de jabones ni abusar del agua caliente, que afecta la epidermis.

Cambiar el limpiador facial: en esta época del año la piel ya no transpira tanto, por lo que resulta fácil recurrir a un tónico más ligero o a un agua micelar para su limpieza.

Exfoliar semanalmente: los agentes externos como el viento, el sol y el frío provocan la acumulación de células muertas en la piel, lo que hace necesaria una exfoliación regular (tanto en el rostro como en el cuerpo) con un producto suave, que no la irrite.

Más sérums: es la época del año perfecta para aplicar sérums, aceites y fórmulas con probióticos, que potencian la luminosidad de la piel.

Usar protector solar siempre: sabemos que el sol es nocivo todo el año, así que en otoño también hay que recurrir a la fotoprotección, especialmente al realizar actividades al aire libre y durante los días soleados, aunque estemos dentro de casa o de la oficina: los rayos UV dañan la piel incluso a través de los cristales.

Hidratar dos veces por día: este gesto es de vital importancia, porque es lo que permitirá que la piel se mantenga sana, elástica y fresca. Hay que dedicar especial atención al rostro, los brazos y las piernas, que son las zonas más expuestas al sol, el viento y las bajas temperaturas.

Aplicar antioxidantes: indispensables para prevenir el envejecimiento cutáneo –son más convenientes los compuestos en base a vitaminas C o E, coenzima Q10 y carotenoides-, se llevan bien con el otoño.

Es la hora de los tratamientos antimanchas: la mayor exposición al sol en el verano se traduce en una melanina más estimulada y en la aparición de manchas, que deben tratarse en otoño e invierno con fórmulas despigmentantes que logren unificar el tono del rostro.

Máxima hidratación: además del cuidado externo, para mantener la piel bien hidratada hay que tomar mucha agua. Los especialistas recomiendan dos litros por día, que se pueden combinar con infusiones como mate, té, té verde o de manzanilla.

No al café y al alcohol: conviene evitar o disminuir ostensiblemente el consumo de cafeína y alcohol, dado que pueden tener un efecto deshidratante.

Seguir una dieta rica en frutas y vegetales: una alimentación que priorice la ingesta de estos alimentos contribuye a retrasar el envejecimiento cutáneo.

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