Desobedientes y recuperados: Un libro que cuenta dos historias entrelazadas por el Terrorismo de Estado

El escritor Daniel Gatti contó el impacto de cada relato y el alcance de la herencia de la dictadura.

La dictadura cívico-militar en Uruguay, que duró desde 1973 hasta 1985, dejó una profunda cicatriz en la sociedad uruguaya, marcada por la represión, la violación de los derechos humanos y la desaparición forzada de personas. Pero esas represiones no solo ocurrían en nuestro país, sino que en paralelo sucedía lo mismo en otras naciones del Cono Sur como Argentina o Chile.

Las huellas que dejó esa etapa fueron imborrables y generaron en la población una necesidad de no olvidar lo que pasó para evitar que se repita con el pasar de los años. Muchas personas que fueron víctimas de cierta forma han plasmado sus historias de diferentes maneras para generar conciencia social.

Uno de ellos es el periodista y escritor Daniel Gatti, quien es hermano e hijo de desaparecidos durante la dictadura. Durante muchos años vivió en Francia, donde se recibió como Licenciado en Historia en la Universidad de París y siempre mantuvo una permanente colaboración periodística con varios medios de comunicación uruguayos y extranjeros.

Desde la década de los noventas ha estado ligado a la escritura y a los libros; una de sus óperas primas fue el libro El clima Patas Arriba (1992). Desde ahí no ha parado y, recientemente, en este mes de mayo, se publicó su último ejemplar llamado: “Desobedientes y Recuperados”, con la Editorial Fin de Siglo.

El propio Gatti explicó a Diario La R que el libro cuenta dos historias aisladas ocurridas en la época de dictadura, pero que tienen una correlación entre sí. “El libro tiene dos capítulos. Uno está concentrado en el caso de una mujer argentina de casi 50 años que nació en cautiverio, bajo la dictadura de ese país. A la madre la mataron cuando ella nació y es apropiada y adoptada por una familia muy vinculada a la dictadura y ella recién se entera de su verdadera identidad teniendo prácticamente 40 años, estando viviendo en España”.

El autor mencionó que pudo reconstruir la historia entrevistándose con el padre biológico de la protagonista que vive en Uruguay y con muchos otros familiares de ella que en su mayoría son sobrevivientes. La historia número dos habla de la formación en Uruguay de un grupo llamado Historias Desobedientes, una agrupación de hijos y familiares de militares o policías de la dictadura “que se pusieron en contra de sus padres y forman este grupo para contribuir al tema de la memoria, verdad y justicia de los victimarios”.

Esta agrupación comenzó en Argentina y se ha expandido por Paraguay, Chile, Uruguay y Brasil y ha tenido gran influencia en otras luchas sociales que ocurren afuera de la región, como por ejemplo en Europa. “Yo me entreviste con 8 de los 13 integrantes de la filial de la agrupación aquí en Uruguay, que no es poco para un país como este. Ellos me contaron su experiencia, que no es solamente ser hijo de militares o de policías, sino que la misma violencia y torturas que ejercían los padres en la sociedad, en la gran mayoría de los casos también la aplicaban dentro de la casa contra sus hijos o esposas”, dijo Gatti durante la entrevista.

“Lo que tienen en común una historia con la otra es que las personas estuvieron por mucho tiempo del otro lado de la barricada, con la experiencia de vivir con gente vinculada a la represión en algún grado o en otro. Ya sea directamente los hijos de los represores o la familia que se apropió de la bebé argentina y tener vínculos familiares y sociales con estas personas”, agregó.

Las causas que motivaron a Daniel Gatti a escribir Desobedientes y Recuperados tienen que ver con su labor periodística y vivencia personal. Hace unos años escribió artículos sobre ambos casos de formas separadas y “sentí que estaban vinculados”, situación que lo llevó a profundizar en el tema. Además, al ser familiar de personas desaparecidas, es un contexto que lo marcó y en cierto punto se sintió identificado.

“Primero secuestraron a mi padre y luego mataron a mi hermana que estaba embarazada de ocho meses. Son historias que me marcaron, pero no quise contar tanto el lado personal, sino que en cierto punto del bando contrario, que no termina siendo tan así, porque son personas que también fueron víctimas”, argumentó.

El periodista comentó que el proceso de investigación le llevó tres años aproximadamente y que todas las historias que conoció o que pudo desarrollar fueron impactantes. “No hay ninguna historia que no me haya impactado. Son muy distintas, pero el tema de la violencia intrafamiliar y social es lo que marca esas historias”, mencionó.

“Por ejemplo, una de las historias que descubrí es la de dos hermanas fundadoras del grupo Historias Desobedientes en Uruguay, que sufrieron violencia atroz por parte de sus padres. Tal fue la tortura y el sufrimiento que una de ellas se preguntó si no eran hijas de desaparecidos, porque no se entendía el odio de sus parientes”, recordó Gatti.

Para el autor, una situación de dictadura siempre se puede repetir, “porque no existe una vacuna”. “La única manera de prevenirlo es mantener vivo el tema y tratar de resolverlo. Pero no hay ninguna garantía”, explicó Gatti en referencia al propósito de su libro.

“La sociedad fue muy golpeada por la dictadura; hubo muchos presos políticos, muchos perseguidos y cada persona lo va a leer e interpretar de forma diferente. Por otro lado, a pesar de los años y que aparecen personas casi vírgenes en el tema, la memoria es lo que te va permitiendo que el tema se mantenga y genera la esperanza de que perdure aún más con el paso del tiempo”, concluyó Gatti, a su vez que agradeció a la editorial por abrirle las puertas y el trato profesional que recibió en el proceso.

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