El prosecretario de la Presidencia, Jorge Díaz, respondió este lunes a las críticas de la oposición por la rescisión del contrato con la empresa Cardama y cuestionó con dureza la defensa que dirigentes del Partido Nacional realizan de las decisiones adoptadas durante el gobierno anterior.
Las declaraciones de Díaz se dieron luego de que referentes opositores señalaran que el actual Poder Ejecutivo busca “destruir” el legado del expresidente Luis Lacalle Pou. En ese marco, el senador Javier García sostuvo que la cancelación del contrato con Cardama, junto con otros proyectos como Arazatí y planes de saneamiento, responde a una lógica de desmantelamiento político.
Díaz rechazó ese planteo y afirmó que el centro de la discusión debe estar en las irregularidades detectadas. “¿El legado de Lacalle Pou es aceptar documentos truchos, destruir documentos o contratar con empresas insolventes? Con todo respeto, el legado del expresidente es mucho más importante que eso”, expresó el jerarca, al tiempo que subrayó que el Estado uruguayo fue engañado.
En esa línea, sostuvo que existe una “obstinación” por parte de las anteriores autoridades en defender a la empresa involucrada. “Lo que llama poderosamente la atención es que quienes fueron engañados hoy reivindiquen con tanta fuerza a quien los engañó”, afirmó.
El prosecretario también explicó que el gobierno no hará pública la estrategia judicial que seguirá en el caso, al considerar que se trata de una medida de resguardo de los intereses del Estado. Según indicó, existe una coincidencia llamativa entre los argumentos presentados por Cardama en el expediente administrativo y los esgrimidos por la oposición.
“Los argumentos que la empresa presenta son los mismos que repite el senador García. Es un dato objetivo”, concluyó Díaz.


¿No será que estos engañaron a su patrón Luisito también?
Sin duda que los abogados presidente Lacalle y secretario Ferrés optaron por no abrir la boca durante el proceso de las lanchas, cuando deberían haber sido los primeros en vigilar los movimientos del pedíatra y su segundo también médico en los vaivenes de la elección y compra. Algo parecido aconteció con los aviones comprados al principio uno de los cuales estuvo casi un año en reparaciones. Que cada lector saque sus conclusiones.
Más claro echale agua. Ha quedado en evidencia toda la torpeza e ignorancia con que actuó el ex ministro y adeptos y la libertad de decisiones que le brindaron el presidente de la república y su secretario, ambos abogados de profesión que le dejaron los movimientos y las maniobras sin examinar siquiera el texto de un contrato en el que se invertían millones de dólares del país. Esta actitud de «no te metás» es reveladora no de un descuido sino más bien de un desinterés de la cúpula que por algún motivo no quiso involucrarse en la operación a cargo de miembros del honorable cuya profesión es la medicina, que deciden por si y ante sí en una materia en la que son decididamente ineptos. Así están las cosas.