La primera conferencia de prensa de Diego Forlán como entrenador de la selección mayor de Uruguay tras la gira por Asia dejó certezas claras sobre el rumbo que pretende imprimirle al combinado nacional. Lejos de caer en estridencias o comparaciones con procesos anteriores, (como los de Óscar Washington Tabárez o Marcelo Bielsa), Forlán apeló a la serenidad, la sencillez en el trato directo y una visión sumamente pragmática sobre el presente y el futuro de la Celeste.
A lo largo de casi treinta minutos de diálogo con la prensa, el entrenador abordó los aspectos futbolísticos de los tres encuentros disputados en suelo asiático, la situación del arco oriental, sus diálogos con referentes históricos como Fernando Muslera y Luis Suárez, la sequía goleadora cortada por Darwin Núñez, la postura institucional y deportiva respecto al recambio generacional.
Forlán calificó la gira por Asia como “muy positiva”, destacando no solo los resultados (dos victorias y una derrota), sino principalmente el rendimiento táctico y la convivencia del grupo en el día a día. Frente a Japón, pese a la caída en el cierre del encuentro, valoró la aplicación del plan de juego y la presión alta. Forlán lamentó el desenlace en el que la pelota cayó a favor del rival sobre la hora, pero sostuvo que las sensaciones generales fueron sumamente gratificantes por la respuesta futbolística del equipo.
Frente a Corea del Sur, fue, a criterio del entrenador, el punto más alto del viaje. Afirmó que hacía tiempo no veía a la selección uruguaya controlar el ritmo de un partido ante un rival de semejante jerarquía con tanta autoridad, al punto de haber podido estirar la ventaja en el marcador durante la segunda mitad. Finalmente, frente a India; destacó que el equipo impuso la jerarquía que correspondía ante un rival de menor calibre, evitando sorpresas y permitiendo darle minutos y rodaje a varios futbolistas. “Lo que fue la convivencia, el estar ahí con ellos, la verdad que fue muy positivo y quedamos muy contentos con los tres partidos”, puntualizó el DT.
Uno de los momentos de mayor atención en la conferencia estuvo centrado en la portería uruguaya. Ante las bajas por lesión de Sergio Rochet y Franco Israel, Forlán decidió darle un partido a cada uno de los arqueros citados: Santiago Mele (frente a Japón), Cristopher Fiermarín (frente a Corea del Sur) y Thiago Cardozo (frente a India).
En ese contexto, reveló que mantuvo contactos telefónicos directos con dos leyendas del proceso de selección: Fernando Muslera y Luis Suárez. Con Muslera, Forlán explicó que lo llamó para conocer su situación actual y saber si estaba disponible. Reconoció que, si hubiera estado en condiciones y con disposición, lo habría convocado sin dudarlo por su trayectoria y jerarquía. Sin embargo, el guardameta le agradeció el gesto y le manifestó que prefería no estar, considerando que no hay competencias oficiales inmediatas a la vista.
Mientras que, la conversación con el histórico atacante tuvo un matiz similar. Si bien Suárez expresó como siempre su entusiasmo y amor por la Celeste, la lejanía de la próxima competencia oficial (Copa América 2028) y la etapa actual de su carrera hicieron que ambas partes entendieran que no era el momento de iniciar un nuevo ciclo internacional.

Manejo de grupo y la confianza en Darwin Núñez
La gestión humana y la descompresión emocional del plantel fueron pilares centrales del discurso de Forlán. En particular, se refirió al retorno al gol de Darwin Núñez, quien cortó una racha negativa de 27 meses sin convertir con la camiseta celeste. El entrenador relativizó de forma categórica la estadística periodística: explicó que en la selección esos lapsos no representan partidos continuos, sino apariciones espaciadas cada varios meses. Para transmitirle tranquilidad al delantero, le compartió una vivencia personal de su época en el Manchester United, cuando atravesó meses sin marcar pese a haber jugado muy pocos encuentros.
“27 meses no son 27 meses continuos; es la selección”. “Sé los goles que tenés y sé los goles que vas a hacer. Para nosotros es un jugador clave”, dijo el exjugador, celebrando el abrazo afectuoso que se dieron tras la anotación del atacante.
El recambio generacional: “No hay que forzarlo”
Ante las reiteradas consultas sobre la renovación del plantel, el entrenador fue categórico al pedir cautela y respeto por los procesos de maduración de los futbolistas jóvenes. Naturalidad sobre imposición: Argumentó que vestir las camisetas de los clubes grandes como Peñarol o Nacional, o ponerse el escudo de la selección uruguaya, genera una presión muy particular que no todo el mundo asimila al mismo ritmo.
Así mismo, celebró haberle dado la oportunidad de debutar a jóvenes como Facundo Bernal, Thiago Cardozo y Juanchi Rodríguez, al tiempo que lamentó las lesiones de jugadores como Martín Satriano y Santiago Mouriño, a quienes pretendía observar con mayor continuidad. Al ser indagado sobre cuánto buscaba tomar de los ciclos de Óscar Tabárez o Marcelo Bielsa, fue directo: “Yo soy yo, con mi forma de ser y mi manejo profesional”, marcando una línea de continuidad basada en el respeto, la sencillez y el trabajo diario.
De cara a lo que viene, la mirada de Forlán y su cuerpo técnico ya está puesta en la fecha FIFA de noviembre, donde se buscará disputar dos nuevos encuentros amistosos que sirvan para consolidar la idea futbolística, dar continuidad al grupo y seguir probando alternativas. A su vez, el entrenador deberá alternar esta planificación con su trabajo al frente de la selección Sub-20 de cara al Sudamericano de enero.
Con la serenidad que lo caracteriza y un mensaje de respaldo absoluto hacia el plantel, el ex delantero inicia un camino en el que pretende combinar la jerarquía de los referentes con el crecimiento paulatino de las nuevas promesas, proyectando con solidez el futuro de la Celeste.

