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Diez años de monitoreo revelan 505 incumplimientos en el río Gualeguaychú y 12 en efluentes de UPM

El reporte, que abarca el período comprendido entre junio de 2011 y diciembre de 2021, fue elaborado por el Comité Científico del organismo binacional y responde a un pedido formal de la Subcomisión de Asuntos Jurídicos e Institucionales.

CARU publica datos de una década de controles ambientales en el río Uruguay

La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) publicó un extenso informe técnico que recopila diez años de monitoreo ambiental en el río Uruguay, con foco en dos puntos sensibles: los efluentes de la planta Orión de UPM en Fray Bentos y la desembocadura del río Gualeguaychú en la margen argentina.

El reporte, que abarca el período comprendido entre junio de 2011 y diciembre de 2021, fue elaborado por el Comité Científico del organismo binacional y responde a un pedido formal de la Subcomisión de Asuntos Jurídicos e Institucionales. Los datos revelan una marcada diferencia entre ambos escenarios: mientras los efluentes de UPM registraron 12 incumplimientos normativos en diez años, en la desembocadura del Gualeguaychú se detectaron 505 apartamientos normativos correspondientes a 14 parámetros de calidad de agua.

El documento cubre hasta diciembre de 2021 y fue elaborado en respuesta a una solicitud formal realizada en septiembre de 2024. La brecha temporal entre el período analizado y la publicación oficial abre interrogantes sobre la evolución más reciente de los indicadores.

No obstante, confirma que el sistema de monitoreo binacional continúa activo y mantiene frecuencias regulares de muestreo, con mediciones continuas en determinados puntos críticos.

El informe se encuentra publicado en la página oficial de CARU desde hace pocos días. Fuentes del organismo indicaron que el documento presenta varios meses de atraso respecto al período actual, por lo que la situación podría haber evolucionado desde el último dato disponible (diciembre de 2021). La CARU, no obstante, aclaró que su rol consiste en remitir la información a ambos Estados sin emitir valoraciones ni conclusiones científicas propias.

Un monitoreo surgido tras el fallo de La Haya

El actual esquema de control ambiental tiene su origen en el conflicto bilateral por la instalación de la pastera Botnia —hoy UPM— en Fray Bentos. En 2010, la Corte Internacional de Justicia resolvió el litigio entre Argentina y Uruguay: determinó que Uruguay había incumplido formalmente el Estatuto del Río Uruguay al no informar adecuadamente, pero no ordenó el cierre de la planta al considerar que no se había probado una contaminación significativa.

Como consecuencia de ese fallo y del posterior Acuerdo Presidencial de Olivos, ambos países crearon un Comité Científico en el ámbito de la CARU, con el mandato de monitorear de forma integral el río Uruguay, la planta industrial y la desembocadura del río Gualeguaychú, así como todos los establecimientos que vuelcan efluentes en el curso compartido.

Desde entonces, los programas de monitoreo se desarrollan en forma simultánea y abarcan agua, sedimentos y biota en 28 estaciones de muestreo, analizando más de 179 parámetros físicos, químicos y microbiológicos.

UPM: 12 incumplimientos en 122 instancias

El programa de monitoreo en la planta Orión de UPM —de frecuencia mensual y activo desde junio de 2011— evalúa las características del efluente descargado por la industria y compara los resultados con la normativa vigente.

En las 122 instancias comprendidas en el informe se registraron incumplimientos normativos en siete parámetros, en un total de 12 oportunidades. Los parámetros observados fueron: aceites y grasas, cromo total, sólidos sedimentables en dos horas, temperatura de vertido al río, pH, presencia de elementos fibrosos y sólidos retenibles por reja de 10 milímetros.

Además, se constató que en diez ocasiones los valores diarios de carga vertida de dos parámetros superaron los límites establecidos para los promedios mensuales permitidos.

El monitoreo en la zona de influencia de la planta incluye mediciones trimestrales de calidad de agua en seis puntos, análisis semestrales de sedimentos, estudios de bioacumulación en almejas dispuestas en jaulas, evaluación del estado fisiológico y estructura de comunidades de peces, ensayos de toxicidad en zooplancton y peces, y el funcionamiento permanente de una boya perfiladora multiparamétrica que toma datos cada 30 minutos.

Gualeguaychú: 505 apartamientos y parámetros con excedencias reiteradas

La situación en la desembocadura del río Gualeguaychú presenta cifras significativamente superiores. El programa de monitoreo mensual, activo desde junio de 2011, registró apartamientos normativos para 14 parámetros en un total de 505 oportunidades a lo largo de 122 instancias de muestreo.

Según el resumen ejecutivo del documento, 414 de esas excedencias corresponden a cuatro parámetros específicos: hierro (122 casos), aluminio (111), berilio (92) y amonio (89). En algunos de estos casos, las superaciones se repitieron en la mayor parte de los monitoreos realizados durante el período analizado.

El monitoreo no se limita al punto exacto de desembocadura. Desde 2019 se reformuló el programa para ampliar el análisis a la zona de influencia en el río Uruguay, con determinaciones trimestrales de calidad de agua, estudios semestrales de sedimentos y bioacumulación, análisis de toxicidad en la Bahía de Ñandubayzal y una boya multiparamétrica que registra datos en forma continua cada media hora.

El informe detalla cada instancia en la que se verificaron incumplimientos, identificando la normativa superada y el momento del muestreo.

Alcance técnico y laboratorios intervinientes

Las muestras recolectadas son analizadas en laboratorios ubicados en Argentina, Uruguay y Canadá. Posteriormente, los resultados son remitidos a los laboratorios PacificRim, Exova y Econ-tech, en territorio canadiense, lo que introduce un componente de verificación internacional en el proceso.

Desde la conformación del Comité Científico, los programas han evolucionado y se han reestructurado para optimizar recursos y ampliar el alcance hacia distintas matrices ambientales. Las frecuencias de monitoreo varían entre mensual, trimestral y semestral según el tipo de análisis.

Contexto institucional y evolución del sistema

El acuerdo que dio origen al Comité Científico quedó plasmado en el canje de notas reversales firmado en junio y agosto de 2010 entre ambos países. Allí se establecieron directivas para el monitoreo integral del río, incluyendo no solo la planta industrial sino también establecimientos agrícolas, urbanos e industriales que descargan efluentes en el curso compartido.

El proceso permitió encauzar institucionalmente el conflicto que durante años derivó en cortes de puentes internacionales por parte de asambleístas argentinos. Desde entonces, el monitoreo se transformó en una herramienta permanente de control y transparencia bilateral.

Un panorama técnico con impacto político y ambiental

Aunque la CARU no emite conclusiones científicas propias, los datos publicados ofrecen un panorama comparativo que muestra una diferencia sustantiva en la cantidad de apartamientos detectados en cada punto monitoreado.

En el caso de la planta industrial, los incumplimientos aparecen en número limitado y distribuidos a lo largo de la década analizada. En contraste, la desembocadura del río Gualeguaychú concentra un volumen considerablemente mayor de excedencias, particularmente en metales y compuestos asociados a cargas orgánicas.

El informe no atribuye causas específicas a los apartamientos detectados, pero el mandato del Comité Científico incluye el seguimiento de todos los establecimientos que vuelcan efluentes en el área de influencia del río Uruguay.

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6 Comentarios

  1. El Río Gualeguaychú es un afluente del Uruguay de más de 200 km en tierras argentinas. La pregunta es, esa contaminación superior es nuestra? Son fallas en los análisis y por eso las diferencias? No tendrá que ver los volcados de industrias o similares de la región argentina?

  2. Prácticamente toda actividad humana genera algún tipo de impacto ambiental, incluso las empresas que se consideran “verdes” o sostenibles. Por ejemplo, producir paneles solares requiere minería de ciertos minerales, y hasta una compañía de software consume energía en sus servidores. En ese sentido, sí: ninguna empresa está completamente libre de huella ecológica. El que quiera vivir de la lechuguita que vaya a vivir a una isla.

  3. Estudios de la CARU y otros informes han revelado una alta presencia de contaminantes, incluyendo metales (hierro, aluminio, berilio), amonio e hidrocarburos, especialmente en la desembocadura del río Gualeguaychú (Argentina), superando en niveles a los detectados cerca de la planta UPM. Estos hallazgos evidencian una significativa carga de contaminantes industriales y orgánicos provenientes de la costa argentina, a pesar de la atención centrada en la pastera uruguaya.
    Fuentes de contaminación: Estudios indican que la desembocadura del río Gualeguaychú, del lado argentino, presenta mayores niveles de contaminación que la zona de influencia de la pastera UPM.
    Contaminantes detectados: Se han encontrado niveles de hierro, aluminio, berilio y amonio superiores a los permitidos, además de agrotóxicos y residuos cloacales.
    Impacto biológico: Informes técnicos han alertado sobre la acumulación nociva de contaminantes en especies de peces como dorado, boga y surubí.
    Situación de UPM (Fray Bentos): Si bien informes destacaron en 2016 que la planta UPM generaba contaminación, los estudios indicaron que las mayores concentraciones de ciertos contaminantes provenían del lado argentino.

  4. Argentina contamina más que la pastera instalada en Uruguay
    Un análisis divulgado por Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) determinó que los efluentes de la ciudad de Gualeguaychu registran más elementos contaminantes que la papelera UPM (ex Botnia).

    La instalación de la papelera finlandesa UPM (ex Botnia) en la ciudad uruguaya de Fray Bentos fue la causa del conflicto diplomático entre Argentina y Uruguay, que tuvo su momento de máxima tensión con los cortes del paso fronterizo entre Gualeguaychu y Fray Bentoas durante los gobiernos de los entonces presidentes Cristina Kirchner y José «pepe» Mujica a raíz de la contaminación de los ríos que implica el funcionamiento de este tipo de fábricas.

    En este marco, las delegaciones de ambos países ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) difundieron ayer los informes con los resultados correspondientes a las actividades de monitoreo del Comité Científico en la planta que hoy se denomina Orión, el río Gualeguaychú en su desembocadura en el río Uruguay y el río Uruguay en la zona de influencia de la planta Orión y el río Gualeguaychú.

    El resultado, en base a estudios realizados entre 2011 y 2015, difiere a la posición que mantuvo durante años el kirchnerismo: la ciudad entrerriana contamina más que la empresa de Finlandia. Sobre el proceso industrial de UPM, se detectaron menos de una decena de «apartamientos de la normativa», aunque se destaca que la empresa rectificó su procedimiento, como en la presencia de aceite y grasas en las aguas.

    • En tanto, en la desembocadura del río Gualeguaychú los niveles de irregularidades son mayores. Se detectaron más de 10 apartaciones a la normativa en análisis de aluminio, amonio, hidrocarburos de petróleo, hierro.

      Desde Cancillería que conduce Susana Malcorra, se informó que «se ha avanzado en temas claves desde mayo de este año en el marco de una relación bilateral madura, que implica entre otras cosas la responsabilidad de promover políticas tendientes a facilitar el acceso informativo y la publicación con transparencia de los datos que tiene el organismo binacional, sobre la base de estándares y protocolos acordados en lo ateniente al tema ambiental en el río Uruguay».

      Por otro lado, el viceministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente de Uruguay, Jorge Rucks, destacó que hubo «situaciones puntuales» detectadas por los estudios que correspondían a UPM que fueron corregidas en su momento. «Eso no significa que exista una contaminación en general. Botnia (por UPM) no contamina, lo que hubo fueron situaciones puntuales y absolutamente aisladas», afirmó al diario El Observador.

  5. No es un criterio técnico, sino político, comparar una industria (UPM) con la desembocadura de un río (Gualeguaychú) que atraviesa ciudades. Para hacer una comparación equivalente habría que incluir del lado uruguayo Fray Bentos y/o la desembocadura del río Negro.

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