El deporte en China combina disciplinas históricas con una fuerte participación olímpica, tanto en los Juegos de verano como de invierno, junto a otras que comienzan a ganar terreno en el panorama nacional gracias a políticas estatales, inversión privada y cambios culturales. De este modo, mientras algunos deportes forman parte de la identidad deportiva del país, otros avanzan como apuestas de desarrollo y proyección internacional.
Entre los deportes con mayor nivel de desarrollo se destaca el tenis de mesa, considerado prácticamente un deporte nacional. China domina esta disciplina a nivel mundial desde hace décadas, con un sistema de formación sólido, infraestructura específica y resultados constantes en competencias internacionales. Junto a él, el bádminton, la gimnasia, el levantamiento de pesas y los saltos ornamentales también ocupan un lugar central, impulsados por un modelo de alto rendimiento orientado al éxito olímpico.
Un claro ejemplo de este desarrollo es el tenis de mesa, conocido popularmente como ping-pong. Si bien no ha sido declarado oficialmente por ley como deporte nacional, es ampliamente reconocido como una potencia mundial. Ya desde el gobierno de Mao Zedong, en la década de 1950, se comenzó a promover esta disciplina como una herramienta de aptitud física y orgullo nacional. A nivel internacional, el gigante asiático es prácticamente invencible y se ha consolidado como el dominador absoluto de este deporte.
En el marco de los Juegos Olímpicos, hasta 2024, China ha acumulado 37 medallas de oro de las 42 entregadas desde que el tenis de mesa debutó en Seúl 1988. En tanto, en el Campeonato Mundial de Tenis de Mesa por Equipos de la ITTF, el país asiático ha asegurado múltiples títulos tanto en la categoría masculina como femenina, extendiendo sus récords de victorias de manera sostenida. China ha ganado la Copa Swaythling (masculina) y la Copa Corbillon (femenina) en 23 ocasiones en cada categoría, una marca histórica.

Dentro de esta hegemonía prolongada, el país ha mantenido su dominio durante décadas, con 11 títulos consecutivos en la rama masculina y seis títulos consecutivos en la femenina en las ediciones más recientes del torneo. El primer título mundial por equipos para China en la rama masculina llegó en 1961. En este contexto, Ma Long es considerado el mejor jugador de todos los tiempos y se despidió de los Juegos Olímpicos en 2024 tras conquistar su sexta medalla de oro, un récord histórico.
Por otro lado, el básquetbol es otro de los deportes más practicados y seguidos en China. Cabe destacar que el básquetbol chino atraviesa actualmente un período de transición y reforma estructural con el objetivo de elevar su competitividad internacional. En los últimos años se implementaron modificaciones estratégicas en coordinación con la Federación Internacional de Básquetbol (FIBA), así como alianzas con la NBA. En octubre de este año, la NBA y la CBA firmaron una “asociación transformadora” centrada en el desarrollo de jugadores, entrenadores y árbitros, que facilita que selecciones chinas entrenen y compitan en Estados Unidos.
Este proceso se apoya en una fuerte base popular y en una liga profesional consolidada, donde la influencia de la NBA y figuras históricas como Yao Ming han sido determinantes para su expansión y arraigo en la cultura urbana del país. En la actualidad, dos jugadores chinos forman parte del básquetbol estadounidense: Yang Hansen, que juega para los Portland Trail Blazers, y Cui Yongxi, en los Brooklyn Nets.
En paralelo, el fútbol ocupa un lugar particular. Si bien es uno de los deportes más practicados a nivel amateur, su desarrollo profesional ha sido irregular. En los últimos años, China impulsó planes de largo plazo orientados a fortalecer el fútbol base, la infraestructura y la formación juvenil, con el objetivo de mejorar su competitividad internacional. En este sentido, el fútbol puede considerarse un deporte de desarrollo estratégico, aún lejos de los niveles de excelencia de otras disciplinas, pero con una marcada intención de apelar al talento extranjero para la enseñanza del deporte desde las categorías formativas.
Entre los deportes de carácter más emergente se encuentran los deportes de invierno, como el esquí y el patinaje, que experimentaron un fuerte impulso tras los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022. A estas disciplinas se suman el automovilismo, el tenis, el surf y los eSports, que crecen especialmente entre las nuevas generaciones, impulsados por la urbanización, la tecnología y el consumo digital.
De esta manera, el mapa deportivo chino refleja una combinación de tradición, planificación estatal y nuevas tendencias, en la que conviven deportes históricamente dominantes con otros que buscan consolidarse como parte del futuro deportivo del país.

El rol del Estado en el desarrollo deportivo
El desarrollo del deporte en China está estrechamente vinculado al rol del Estado, que actúa como planificador, financiador y articulador del sistema deportivo. A diferencia de modelos basados principalmente en la iniciativa privada, el esquema chino se apoya en una estructura centralizada que define prioridades, asigna recursos y establece objetivos a largo plazo, especialmente en disciplinas estratégicas para el país.
La inversión pública se refleja en la construcción de infraestructura deportiva, el financiamiento de federaciones y la capacitación de entrenadores, muchos de ellos formados bajo estándares nacionales unificados. Este enfoque ha sido clave para sostener el dominio chino en deportes como el tenis de mesa, el bádminton o el levantamiento de pesas, donde la continuidad de políticas deportivas ha garantizado resultados consistentes a lo largo del tiempo.

