En un nuevo mensaje en video difundido en sus redes sociales, el presidente Yamandú Orsi valoró los avances de su gestión económica, resaltó las medidas de la reciente Rendición de Cuentas y reafirmó su visión de que “la economía debe estar al servicio de la gente”, priorizando la inclusión social y el apoyo a los sectores más vulnerables.
El mandatario presentó un balance optimista, donde destacó el diálogo político alcanzado y los esfuerzos por mantener un crecimiento con equidad en un contexto internacional complejo. Sin embargo, en las redes sociales el panorama es bastante más crítico y polarizado.
Políticos de la oposición, sectores empresariales y una gran cantidad de ciudadanos comunes cuestionan el relato oficial, contrastándolo con la percepción cotidiana de estancamiento económico. Según encuestas recientes de la consultora Cifra, alrededor del 62% de los uruguayos considera que la situación económica del país está peor que hace un año, una visión que cruza incluso a parte del electorado oficialista.
Mientras desde el Frente Amplio se defienden los logros en materia de redistribución y protección social, en X, Instagram y Facebook predominan las quejas por el alto costo de vida, salarios y jubilaciones que pierden poder adquisitivo, junto a críticas por el nivel de gasto público, la carga impositiva y la falta de dinamismo en la inversión privada.
Empresarios y analistas expresan preocupación por las trabas regulatorias y la necesidad de mayor agilidad para atraer capitales, en un debate que revive la clásica tensión uruguaya entre el modelo de inclusión social y la búsqueda de competitividad. Este contraste entre el mensaje presidencial y la conversación digital evidencia el desafío que enfrenta Orsi en su primer año de gestión: convencer a una sociedad exigente de que las mejoras macroeconómicas se traducen en beneficios concretos para el bolsillo de las familias.
Cuestionamientos políticos
En el escenario político las respuestas no tardaron en aparecer. El primero en pronunciarse fue el senador del Partido Colorado, Robert Silva, quien publicó un video para desarmar el discurso de Orsi. La pieza audiovisual, que bien podría titularse “No son tontos”, apunta directo: «Al presidente Yamandú Orsi le escribieron un libreto para que lea frente a una cámara. La misma cámara ante la cual prometió no aumentar impuestos”.
En su alocución, Silva continúa: “Orsi repite que la economía está al servicio de la gente. No son tontos. Aquellos a los cuales ya no se les devuelve el impuesto a las jubilaciones y a las pensiones, mientras el Canciller viaja 160 días al año. Aquellos que creyeron que gobernaría la honestidad, hoy ven camionetas de lujo con descuentos excesivos que nadie tiene. Gobierno en disputa, que nos sigue mintiendo con mayores impuestos y una falta de rumbo que preocupa”, sentenció.
Por su parte, la senadora del Partido Nacional, Graciela Bianchi, utilizó su cuenta de X para acoplarse a las críticas: “El problema no es de comunicación; son un desastre gobernando y los ciudadanos no somos tontos. Paren con la ‘catarata’ de videos con mentiras porque nos enojamos más: además de soportar la inoperancia, nos subestiman”, puntualizó.

Sector empresarial en redes
Mientras tanto, las cámaras empresariales y analistas del mundo de los negocios coinciden en valorar la estabilidad institucional del país, pero advierten sobre el bajo dinamismo económico, la elevada carga impositiva y las regulaciones que, a su juicio, frenan la inversión privada y la creación de empleo.
La Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) ha señalado en diversos comunicados y menciones en redes su preocupación por los altos costos laborales, la burocracia y un marco regulatorio que erosiona la competitividad internacional.
Según datos que maneja el ámbito empresarial, en 2025 se registró un aumento significativo en el cierre de empresas, y las proyecciones de crecimiento del PIB para 2026 se mantienen en torno al 2% o menos, cifras consideradas insuficientes por el sector. Voceros empresariales consultados coinciden en que, si bien se mantienen incentivos fiscales en algunos rubros, falta una señal más clara de alivio tributario y simplificación de trámites para atraer nuevas inversiones. “Uruguay sigue siendo un país estable, pero estamos perdiendo competitividad frente a otros destinos de la región”, es una frase que se repite en paneles y publicaciones vinculadas al sector.
En las redes, analistas y cuentas afines al sector privado contrastaron el discurso del Poder Ejecutivo con la realidad de un consumo interno estancado y las dificultades que atraviesan las PyMEs. Algunos empresarios expresan que “la economía social tiene sus méritos, pero sin un crecimiento sostenido se vuelve inviable en el mediano plazo”.
El desafío para la administración de Orsi en los próximos meses será encontrar puntos de encuentro con el sector privado, que reclama mayor previsibilidad y condiciones para invertir, sin descuidar el sello de equidad social del gobierno.
Opinión de la ciudadanía
Las reacciones de la gente al video de Orsi fueron mayoritariamente de rechazo. Usuarios como @SoylunadeMdeo expresaron que “nos siguen metiendo impuestos por todos lados” y que “el salario real habrá subido pero no se nota, todo sube y rinde menos en el supermercado”.
Otra usuaria, @OlgaAlonso9, cuestionó con dureza el mensaje oficial: “Pusieron a un espantapájaros a hacer un vídeo diciendo que 850 mil jubilados tienen 200 pesos más. Son lo peor. A PERO ORSI SE TIRÓ DE CABEZA A UNA CAMIONETA DE 90 MIL DÓLARES”.
Varios ciudadanos replicaron el video del senador colorado Robert Silva para acusar al presidente de leer “un libreto” y recordarle la promesa incumplida de no aumentar la presión fiscal. Frases como “no se siente en el bolsillo”, “más impuestos” y “¿en dónde vive?” se repitieron en cientos de respuestas y citas a la publicación original.
Si bien las cuentas oficialistas salieron a defender el enfoque puesto en los más postergados y la reducción de la pobreza infantil, el tono general entre los usuarios independientes y opositores reflejó frustración y una marcada desconexión entre el relato institucional y la realidad cotidiana de la calle.

