El mundo económico argentino reaccionó con firmeza ante las declaraciones del asesor estadounidense Scott Bessent, quien advirtió que Washington “revisará sus relaciones financieras” con países de la región que profundicen sus vínculos con China.
Las palabras generaron rechazo entre cámaras empresariales y representantes del comercio exterior, que calificaron la posición de Estados Unidos como “una presión impropia sobre la soberanía económica del país”.
Una advertencia inoportuna
Alejandra Conconi, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio Argentino-China, fue una de las voces más claras en señalar la gravedad del mensaje norteamericano.
“Las declaraciones de Bessent son inaceptables. Argentina no puede darse el lujo de prescindir de su principal socio comercial ni aceptar condicionamientos externos. Sin China se cae la industria nacional, el abastecimiento de insumos y el agro”, afirmó en diálogo con medios locales.
Conconi recordó que el vínculo bilateral con China no es solo comercial, sino también tecnológico, energético y financiero, y que “muchas de las inversiones que hoy sostienen la infraestructura argentina provienen de proyectos chinos”.
Dependencia de insumos y oportunidades
Según datos de la Cámara, más del 35% de los insumos industriales argentinos provienen directa o indirectamente de China. Esto incluye autopartes, maquinaria, fertilizantes y componentes electrónicos.
“Romper o ralentizar esa relación tendría un impacto inmediato en la producción y en el empleo. La Argentina necesita diversificar mercados, no cerrarlos por imposiciones geopolíticas”, sostuvo Conconi.
El empresariado también expresó preocupación por la posibilidad de que las presiones estadounidenses ralenticen la llegada de nuevas inversiones chinas, especialmente en sectores estratégicos como la energía solar, el litio y las telecomunicaciones.
China, socio central en tiempos difíciles
China se consolidó en los últimos años como el segundo socio comercial de Argentina, detrás de Brasil, y es el principal destino de exportaciones agropecuarias como la soja y la carne.
Además, participa activamente en proyectos de infraestructura y energía, como la represa Kirchner-Cepernic en Santa Cruz y la central nuclear Atucha III, además del financiamiento de corredores logísticos y obras ferroviarias.
“Las relaciones internacionales deben regirse por la soberanía y el interés nacional, no por los vetos de terceros países”, agregó Conconi, subrayando que “el mundo multipolar llegó para quedarse y América Latina debe actuar con madurez y autonomía”.
Un dilema geopolítico creciente
El episodio reaviva la tensión entre la estrategia de contención de China impulsada por Washington y la creciente inserción de Beijing en América Latina.
Mientras Estados Unidos busca recuperar influencia, el gigante asiático ha ganado terreno como socio confiable en comercio e infraestructura, ofreciendo condiciones de financiamiento más flexibles y sin condicionamientos políticos explícitos.
En este contexto, los empresarios argentinos insisten en que la cooperación con China es esencial para la recuperación económica y para mantener competitividad frente a los costos globales.
“Argentina no puede volver a una política exterior subordinada. En el siglo XXI, el pragmatismo económico y la soberanía deben ir de la mano”, concluyó Conconi.


El imperialismo llega a cualquier límite. Quiere elegirle los clientes a sus vasallos… ¿Quién le otorgó a EEUU el rol de poder decidir a quién se le puede vender y a quién no? Y acá hay gente que le da la razón al Tío Sam, incluso antes de saber qué va a decir…
China es el primer socio comercial de Argentina Y USA ofrece tomar ese puesto? Difícil