Eve Wilkinson, una de las mujeres que trabajó en el codificado y descifrado de mensajes secretos durante la Segunda Guerra Mundial al servicio de Winston Churchill, falleció a los 104 años. Durante la guerra, Wilkinson formó parte del pequeño y altamente confidencial equipo de codificadores que operaba cerca del centro de operaciones de Churchill. Su labor consistía en cifrar y descifrar mensajes de alto nivel que circulaban entre el primer ministro, los jefes de Estado Mayor y los comandantes en distintos frentes. En un momento en el que la información era tan valiosa como las armas, estas jóvenes, muchas de ellas reclutadas por su agilidad mental, su discreción y su capacidad para trabajar bajo presión, garantizaban que las comunicaciones vitales no cayeran en manos enemigas.
El trabajo se realizaba en condiciones de extremo secreto. Al igual que las operadoras de Bletchley Park o las del Cabinet Office Cipher Office (conocido como “Coco”), las codificadoras firmaban la Official Secrets Act y guardaban silencio durante décadas. Solo mucho después de la guerra, cuando los archivos comenzaron a abrirse, se pudo reconocer plenamente la importancia de su labor. Churchill llegó a referirse a los equipos de inteligencia y cifrado como “los gansos que ponían los huevos de oro y nunca cacareaban”.

