Gobierno lanza plan integral de salud para personas en situación de calle

MSP, Mides, ASSE y Secretaría de Drogas coordinarán policlínicos móviles, nuevas camas y una unidad de enlace.

El presidente de ASSE, Álvaro Danza, la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, el ministro de Desarrollo Social, Gustavo Civila, y el secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas, Gabriel Rossi, durante la presentación.

El gobierno presentó este jueves un nuevo Programa de Asistencia Sanitaria Integral para Personas en Situación de Calle, una estrategia interinstitucional que busca fortalecer la atención de una de las problemáticas sociales más complejas del país mediante un abordaje centrado en la salud mental, el consumo problemático de sustancias y la coordinación entre organismos públicos.

La iniciativa fue anunciada en el Ministerio de Salud Pública (MSP) por la ministra Cristina Lustemberg, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Álvaro Danza, y el secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas, Gabriel Rossi.

El programa se integra a la Estrategia Nacional sobre Situación de Calle presentada por el Gobierno en abril, pero sus impulsores subrayaron que apunta a generar respuestas estructurales y sostenidas en el tiempo, más allá de las acciones de emergencia vinculadas al Plan Invierno.

Durante la presentación, las autoridades coincidieron en que la situación de calle no puede abordarse únicamente desde una perspectiva asistencial o de alojamiento temporal, sino que requiere respuestas integrales que contemplen vivienda, salud, vínculos comunitarios, trabajo y acompañamiento social.

El presidente de ASSE, Álvaro Danza, explicó que el programa pone especial énfasis en dos dimensiones que aparecen de forma recurrente en las personas que viven en la calle: los problemas de salud mental y el consumo problemático de sustancias.

“Son dos aspectos relevantes y es donde tenemos que poner el acento”, sostuvo. Según explicó, la estrategia diseñada por ASSE se estructura en cuatro componentes principales que buscan acercar los servicios de salud a las personas y superar la fragmentación institucional que históricamente ha dificultado las respuestas.

El primer componente consiste en la puesta en marcha de policlínicos móviles que recorrerán refugios, centros de evacuación y otros espacios donde se encuentren personas en situación de vulnerabilidad. La propuesta implica un cambio de enfoque respecto a los modelos tradicionales de atención.

“Hay que acercar la salud a las personas y no esperar que concurran pasivamente al sistema”, afirmó Danza. En una primera etapa funcionarán tres unidades móviles en el área metropolitana, aunque la intención es extender la experiencia al resto del país.

Estos dispositivos estarán equipados con tecnología para realizar diagnósticos básicos en territorio, incluyendo equipos portátiles de rayos X digitales que permitirán detectar tempranamente enfermedades respiratorias como la tuberculosis. Además, contarán con consultorios adaptables para atención odontológica, acceso a historias clínicas electrónicas y una farmacia básica para responder a las necesidades inmediatas de los usuarios.

Los equipos estarán integrados por médicos con formación en medicina familiar y comunitaria, licenciados en enfermería, psicólogos, psiquiatras, operadores especializados en adicciones y personal de apoyo.

El segundo eje del programa es la creación de una unidad de enlace interinstitucional que funcionará las 24 horas del día y buscará coordinar las distintas líneas de atención que actualmente operan de manera separada.

La iniciativa fue presentada por el secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas, Gabriel Rossi, quien señaló que el objetivo es evitar que las personas enfrenten múltiples recorridos burocráticos para acceder a ayuda. “La persona no tiene que tener una puerta equivocada”, afirmó.

La unidad centralizará consultas provenientes de diferentes canales, entre ellos el 911, las líneas de atención sobre consumo de drogas y los servicios de prevención del suicidio. A partir de allí, un equipo multidisciplinario realizará una evaluación inicial y derivará cada situación al recurso más adecuado, sin necesidad de realizar diagnósticos definitivos en la primera instancia.

Rossi explicó que el sistema estará basado en una lógica de reducción de riesgos y daños, procurando que ninguna persona quede excluida de la atención por su situación de consumo o por la coexistencia de distintos problemas de salud.

“La situación de calle es una de las expresiones más duras de la exclusión”, señaló Lustemberg.

Nuevos proyectos habitacionales

El tercer componente implica la puesta a disposición de inmuebles y terrenos pertenecientes a ASSE que actualmente no están siendo utilizados. Estos espacios podrán incorporarse a la estrategia “Habitar, Convivir y Producir”, impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social.

La propuesta busca generar dispositivos donde las personas puedan desarrollar procesos de inclusión social, fortalecimiento de vínculos y autonomía. Para las autoridades, se trata de una forma de aprovechar recursos públicos existentes y ponerlos al servicio de políticas sociales que permitan construir soluciones más estables. El cuarto eje apunta a fortalecer la capacidad asistencial del sistema de salud.

Actualmente, alrededor del 15% de las camas de cuidados moderados de la región sur están ocupadas por personas que permanecen internadas debido a problemáticas sociales y no por razones estrictamente médicas.

Para aliviar esa situación, ASSE arrendará instalaciones del antiguo sanatorio Nº1 del Casmu, ubicado en Montevideo y actualmente sin uso.

El espacio funcionará inicialmente como un anexo del Hospital Pasteur y permitirá sumar unas 50 camas destinadas a personas que no requieren internación convencional, pero tampoco cuentan con condiciones adecuadas para recibir atención en sus hogares. Según Danza, esta ampliación brindará “un oxígeno muy importante” para el sistema sanitario.

Una nueva forma de construir políticas públicas

Durante el cierre de la actividad, la ministra Cristina Lustemberg destacó que la iniciativa representa un cambio en la manera de diseñar políticas públicas. “La situación de calle es una de las expresiones más duras de la exclusión”, afirmó. La jerarca sostuvo que detrás de cada persona existen trayectorias diferentes marcadas por problemas de salud mental, consumo de sustancias, pérdida de vínculos familiares, institucionalización prolongada, egresos del sistema penitenciario o enfermedades crónicas.

Por esa razón, defendió la necesidad de construir respuestas adaptadas a cada realidad y evitar que las personas deban recorrer “un laberinto institucional” para acceder a la asistencia estatal. En la misma línea, el ministro Gonzalo Civila señaló que la estrategia nacional sobre situación de calle se apoya en tres pilares fundamentales: vínculo, vivienda y vida. “La salud es una condición central para la vida”, expresó.

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