Gran preocupación en productores avícolas tras confirmación de llegada de gripe aviar al Uruguay

El presidente Cámara Uruguaya de Productores Avícolas, Domingo Estévez, explicó que se han reforzado las medidas de seguridad en los criaderos.

Días atrás se confirmó oficialmente la presencia del virus H5 de la gripe aviar en cinco cisnes muertos encontrados en las cercanías de la Laguna Garzón mediante materiales remitidos a la Dirección General del Laboratorio «Miguel C. Rubino». Al día de hoy ya son 14 los cisnes encontrados muertos por gripe aviar en la zona y las autoridades han determinado la prohibición de ingreso al lugar al tiempo que se realizan constantes recorridas en búsqueda de más animales afectados.

Por esta causa se han implementado medidas de bioseguridad extremas en las granjas como resultado de este hallazgo y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (Mgap) decretó la emergencia sanitaria para el sector avícola. Según se determinó, en este momento el virus se encuentra a nivel de aves silvestres pero el riesgo de que este se propague a aves domésticas e industriales llevó a las autoridades a implementar una serie de medidas como parte de la emergencia sanitaria.

La resolución implica “restringir todos los movimientos dentro del territorio nacional de aves de traspatio y aves que no sean controlados a través del Sistema de Monitoreo Avícola”. También los sistemas productivos que incluyan modalidades como la conocida como Free Range, en donde las aves se crían por lo menos durante una parte del día, al aire libre, “deberán estar alojadas en instalaciones cerradas techadas”. Las medidas también establecen que quedan prohibidas “las ferias, remates, exposiciones y eventos vinculados a la especie aviar”.

Diario La R consultó a Domingo Estévez, presidente Cámara Uruguaya de Productores Avícolas quien nos dijo que “era algo esperable dada la situación sanitaria a nivel mundial”. Hace un año la gripe estaba en América del Norte, después se fue trasladando hacia las áreas del Carbie y en este año comenzó a llegar a América del Sur. La alarma se da a raíz de que la Influenza aviar es una enfermedad que provoca elevada mortandad en las aves y su principal vector son las aves migratorias y el virus se va transmitiendo de aves migratorias a aves locales. “Es un virus y es imposible de controlar, hay que tomar medidas precautorias reduciendo el contacto” comentó Estévez quien quien a su vez advirtió que “lo primero que hay que hacer es evitar el contacto de aves silvestres con aves domésticas”.

Se prevé que el primer contacto se dará con aves de traspatio, “aquellas personas que tienen alguna gallina para postura o algún pollo para consumo familiar que además las tiene sueltas y las posibilidades de contacto con las aves silvestres es muy grande” advierte Estévez.

El productor avícola también explica que serán necesarias adoptar medidas de precaución a nivel de la industria evitando el contacto de las aves comerciales con las silvestres: “Eso por lo general está pero hay que reforzar todo lo que ya existe” señaló Estévez a diario La R y acotó que “las aves comerciales en el sistema avícola de carnes se encuentran en galpones que están rodeados de lo que se llama “malla anti pájaros” que no permiten la entrada de aves silvestres dentro del galpón”. Estévez señala que “dentro de esas granjas no pueden existir chanchos, vacas, o animales domésticos que puedan estar en contacto con un ave silvestre o sus excrementos”.

Los seres humanos también pueden ser vectores del virus por eso para el productor también hay que “reducir la circulación de personas a lo mínimo posible y siempre tomando medidas de precaución similares a las que vivimos con el covid”. Según explicó Estévez, hay que extremar las precauciones “porque el riesgo es muy grande” ya que en una explotación comercial las aves no tienen anticuerpos ni forma de defenderse ante este virus y esto implica una mortalidad “elevadísima” de las aves. “Esto es algo muy grave para las empresas”, puntualizó el productor.

Consumo humano

Estevéz explica que “no hay ningún problema con consumir hoy carne de pollo” porque si bien es muy grave para las aves por la mortandad que ocurre “no es transmisible ni por la carne ni por el huevo”. La transmisión al ser humano es, al decir de Estévez, “escasísima” y se produce siempre por el contacto directo de un ave viva o muerta infectada con las mucosas. El productor avícola describe que “eso se puede dar en culturas en donde se convive con los animales y se está a diario con los animales e incluso las gallinas, los patos y los cerdos entran en las viviendas de los seres humanos” dijo y agregó: “En nuestra cultura eso no existe por lo tanto las posibilidades de que la enfermedad se transmita a un ser humano son muy escasa y siempre es por contacto directo a través de las mucosas, no de la carne ni del huevo” enfatizó. En marzo de 2022, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca habilitó a los importadores de pollo a superar el tope de 120 toneladas mensuales que regía desde hace 12 años y en un mes ingresaron al país, desde Brasil, 230 toneladas.

“No somos proteccionistas pero estamos en un mundo en donde aquellos que dicen ser los más liberales son los más proteccionistas. Hoy uno quiere entrar a algún mercado y le ponen 20 mil trabas para poder entrar” afirmó Estévez sobre las importaciones. Para Estévez en Uruguay “tenemos que ser liberales pero conscientes de lo que sucede a nivel mundial y al mismo tiempo darle alguna protección a nivel local a una industria que da fuentes de trabajo”. La industria avícola genera aproximadamente 5 mil puestos de trabajo directos, “muchos de ellos en zonas rurales para la etapa de crianza, fundamentalmente en Montevideo, Canelones en el santoral más algo en San José y Soriano” dijo Estévez.

Estévez agregó que a su vez a nivel industrial ocupa “muchísima” mano de obra femenina, siendo que “el 60% de los trabajadores de las industrias avícolas son mujeres, y eso de alguna forma hay que poder defenderlo” afirmó el dirigente avícola.

Según Estévez esta protección es necesaria dada la relativa juventud de los emprendimientos uruguayos en materia avícola: “Mientras nos vamos preparando lo que queremos es evolucionar, mejorar, ser más competitivos, lo que queremos también es poder exportar para eso tenemos que mejorar las empresas que en Uruguay son muy jóvenes, están en un proceso de tecnificación y crecimiento constante y entonces para poder compartir con los grandes países como Brasil tenemos que adecuarnos y en ese proceso tenemos que tener una cierta protección sino morimos en el intento” sentenció.

Estévez también resaltó que que es muy difícil llegar a competir en precios con Brasil dada su escala en comparación con Uruguay: “Brasil exporta solo el 30% de su producción, el 70% lo vuelca en el mercado interno y lo que destina a exportación son 80 mil toneladas por semana que es lo que produce Uruguay en todo un año” explicó.

En relación a cuál sería el modelo de inserción global para Uruguay en el rubro Estévez recordó la máxima empresarial: “En una manada de elefantes siempre hay lugar para un mosquito” dijo y agregó: “y nosotros somos el mosquito”. El diferencial de Uruguay para Estévez se tiene que encontrar yendo a “mercados que paguen por una especialidad, por un diferencial”.

Mercado chino

La industria avícola uruguaya lleva 5 años buscando abrir el mercado chino: “No es fácil abrir mercados porque lleva tiempo pero parece que hoy estamos más cerca de poder hacerlo con China” aseguró Estévez pero advirtió que “no es la solución mágica pero sería un gran comienzo tener la habilitación de ese mercado”.

El 80% del pollo que se vende a nivel mundial se comercializa en cortes. Sólo entre 15 y el 20% del pollo se vende entero. Estévez plantea que en el caso de China “compra algunas especialidades y las paga muy bien, como por ejemplo las patas que en la jerga avícola se denominan “garras” y que hoy la mayoría de las empresas de Uruguay la usan para hacer harina de carne: “eso China lo paga el doble de lo que vale el pollo” afirmó el productor avícola. Estévez plantea que la solución para el sector sería encontrar “nuevos mercados para poder hacer un combo y exportar distintas partes del pollo” concluyó. Estévez plantea que en el caso de China “compra algunas especialidades y las paga muy bien, como por ejemplo las patas que en la jerga avícola se denominan “garras” y que hoy la mayoría de las empresas de Uruguay la usan para hacer harina de carne: “eso China lo paga el doble de lo que vale el pollo” afirmó el productor avícola.

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