El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) resolvió declarar la emergencia sanitaria en todo el país tras detectar un caso de influenza aviar H5 en aves de traspatio en el departamento de Colonia.
El brote detectado en un establecimiento cercano a Barker no se extendió a otros predios, según informó a Diario La R la técnica del MGAP, Virginia Russi. El productor tenía algo más de 100 aves y perdió aproximadamente el 70%. Las autoridades mantienen el monitoreo y advierten que el consumo de carne de pollo y huevos no representa un riesgo para la población.
El foco de influenza aviar detectado en un establecimiento de producción doméstica cercano a Barker se encuentra controlado y, hasta el momento, no se han identificado nuevos casos ni afectación en establecimientos avícolas comerciales, informó la técnica del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) Virginia Russi.
La detección se produjo luego de que el propietario del predio, que mantenía aves por hobby, comunicara a los servicios veterinarios una mortalidad elevada. La intervención permitió tomar muestras que posteriormente dieron resultado positivo para influenza aviar y activar el protocolo sanitario previsto para estos casos.
Se trataba de un establecimiento de traspatio, con aves de distintas especies, algunas sueltas y otras en jaulas. Entre los animales afectados había gallinas de Guinea, gansos, patos y otras aves domésticas.
El productor tenía algo más de un centenar de aves y, según explicó Russi, aproximadamente el 70% murió como consecuencia del contagio.
Una vez confirmado el resultado positivo, el MGAP comunicó la situación al propietario y se realizó un sacrificio sanitario de las aves. La medida tuvo como objetivo eliminar la fuente de infección y evitar tanto la propagación del virus como el sufrimiento de los animales afectados.
A partir de allí se puso en marcha una investigación epidemiológica y un operativo de vigilancia en la zona.

Más de 30 establecimientos bajo vigilancia
La estrategia sanitaria no se limitó al predio donde fue detectado el virus. Los equipos del MGAP comenzaron un rastreo en los alrededores para identificar posibles nuevos casos y evaluar las condiciones en que se encuentran las aves de otros establecimientos. Russi explicó que el trabajo incluyó visitas casa por casa, entrega de información y evaluación del nivel de riesgo de los animales existentes en la zona.
Hasta el momento fueron visitados más de 30 establecimientos y, de acuerdo con la funcionaria, la situación se mantiene tranquila y no se detectaron nuevos focos.
La vigilancia continuará durante los próximos días. La técnica explicó que, si no aparecen nuevos focos durante 28 días, se podrá levantar la alerta sanitaria vinculada al episodio.
El objetivo es evitar que un caso aislado termine convirtiéndose en una situación de mayor alcance que pueda afectar a la producción avícola nacional. Russi aclaró que la declaración de emergencia sanitaria en todo el país no debe ser interpretada como una emergencia que haya paralizado al sector avícola, sino como una alerta sanitaria de alcance nacional.
El propósito es que quienes tienen aves, tanto productores comerciales como personas que mantienen animales de traspatio, extremen las medidas de prevención.
Uno de los principales riesgos está relacionado con el contacto entre aves domésticas y aves silvestres. Por eso, el MGAP recomienda mantener encerradas las aves que permanecen sueltas y proteger especialmente los lugares donde comen y beben.
El agua y el alimento deben quedar fuera del alcance de aves silvestres, ya que el virus puede transmitirse a través de secreciones nasales y materia fecal. En los establecimientos comerciales, la recomendación es reforzar las medidas de bioseguridad y mantener los galpones correctamente cerrados. Uruguay cuenta con varios cientos de productores vinculados a la actividad avícola. Russi estimó que entre establecimientos dedicados a la producción de huevos, pollos parrilleros y reproductoras existen entre 400 y 500 productores, por lo que una eventual propagación del virus podría generar consecuencias importantes sobre la actividad. Por ahora, sin embargo, no se han detectado casos en aves comerciales.
Origen en aves silvestres
Una de las preguntas que surgió tras la detección del foco fue cómo pudo llegar el virus al establecimiento, particularmente porque el episodio se produjo en un período en el que no se registra el tradicional movimiento migratorio de determinadas especies. Russi explicó que en este caso existe una hipótesis sanitaria razonable: el predio tenía aves de distintas especies sueltas y estas tenían acceso a un tajamar ubicado en un establecimiento vecino.
Ese lugar puede ser visitado por aves silvestres, especialmente acuáticas, que eventualmente podrían transportar el virus y contaminar el agua. La técnica señaló que no necesariamente debe existir una coincidencia exacta con el período tradicional de migración. El virus ya fue introducido en Uruguay en otras oportunidades y puede permanecer en determinadas zonas, mientras que algunas aves también pueden adelantar sus desplazamientos.
Por ese motivo, la hipótesis que maneja el MGAP es que pudo producirse un contagio a partir de la convivencia o el contacto indirecto entre aves silvestres y domésticas.
Las especies acuáticas, como patos y gansos, se encuentran entre las que presentan mayor sensibilidad al virus.
En cambio, Russi explicó que las palomas presentan una mayor resistencia a la influenza aviar y que tampoco es habitual que especies como las cotorras resulten afectadas, aunque no se descarta completamente la posibilidad de infección ante un contacto directo con animales enfermos o una elevada carga viral.
Uno de los principales mensajes que las autoridades buscan transmitir es que el episodio detectado no implica un riesgo para quienes consumen productos avícolas. Russi fue enfática al señalar que el consumo de carne de pollo y huevos no representa un riesgo para la salud humana, por lo que estos alimentos pueden continuar consumiéndose normalmente.
El principal riesgo para las personas está vinculado al contacto directo con aves enfermas. Por esa razón, las autoridades recomiendan no manipular aves silvestres que presenten un comportamiento anormal, aparezcan muertas en cantidades inusuales o presenten síntomas compatibles con la enfermedad.
Entre las señales que pueden llamar la atención se encuentran síntomas nerviosos, digestivos o respiratorios. También debe considerarse una señal de alerta que un ave silvestre se comporte de manera inusualmente tranquila y permita acercarse o tocarla.
“Una ave silvestre que se deja tocar no es normal”, explicó Russi, al insistir en la necesidad de evitar el contacto. El MGAP pidió además a la población que comunique inmediatamente cualquier hallazgo sospechoso. Para ello está disponible el correo avesnotificaciones@mgap.gub.uy, donde pueden reportarse aves silvestres muertas, concentraciones inusuales de mortalidad o animales con sintomatología compatible.

Coordinación regional
La detección del foco fue comunicada a los países vecinos y forma parte de un esquema de vigilancia que trasciende las fronteras nacionales.
Russi explicó que el seguimiento sanitario se realiza en coordinación con otros países porque la influenza aviar no responde necesariamente a límites territoriales y su evolución debe analizarse por zonas epidemiológicas.
Actualmente, según la información aportada por la técnica del MGAP, Argentina no presenta un foco detectado en las condiciones mencionadas. Brasil había registrado anteriormente un caso en Río Grande do Sul, mientras que Chile reportó un foco durante la semana anterior.
La situación, por tanto, mantiene a las autoridades en estado de vigilancia, aunque el episodio registrado en Uruguay no se ha transformado hasta el momento en una propagación dentro de la producción avícola.
La medida implica la restricción de todos los movimientos dentro del territorio nacional de aves de traspatio y aves que no sean controlados a través del Sistema de Monitoreo Avícola.
Las ferias, remates, exposiciones y eventos vinculados a la especie aviar quedan suspendidos, de acuerdo a la resolución firmada por el director general de Servicios Ganaderos del MGAP, Marcelo Rodríguez. El incumplimiento de estas disposiciones implicará la aplicación de las sanciones previstas en la legislación vigente. Entre las medidas que se dispusieron, se suspende la parte de la muestra vinculada a la avicultura en la Expo Prado 2026 para evitar la movilidad de aves. De mantenerse focalizado el caso, no tendrá impacto en la exportación de la carne avícola.

