Un relevamiento elaborado por el Ministerio de Ambiente, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y el Banco Mundial determinó que 168 centros educativos de Uruguay se encuentran en zonas con riesgo de inundación, en un contexto de eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
El análisis identificó diferentes tipos de amenazas y grados de exposición. Del total de centros evaluados:
46 están expuestos a desbordes de riberas.
12 presentan riesgo por desbordes de costas.
82 están ubicados en predios con cañadas o muy próximos a cursos menores de agua.
35 registran problemas de drenaje en el entorno inmediato.
El informe también incorporó 20 centros que ANEP ya tenía con antecedentes de afectaciones por inundaciones.
Más de 120 escuelas primarias dentro de la zona de riesgo
Entre los centros relevados, 121 pertenecen a Primaria, mientras que 17 corresponden a Secundaria, 26 a UTU y 4 al Consejo de Formación en Educación.
Los investigadores advierten que, en muchos casos, el riesgo compromete no solo la estructura edilicia, sino también los accesos y los espacios exteriores utilizados por estudiantes y docentes.
39 centros requieren intervención prioritaria
El estudio identificó 39 centros educativos como “prioritarios” por su nivel de exposición.
Se trata de: 28 escuelas y jardines, 4 liceos, 6 centros de UTU, 1 instituto de formación docente.
Estos centros están principalmente afectados por desbordes de riberas o costas, y presentan condiciones que pueden comprometer el normal funcionamiento de las actividades educativas.
El informe señala que no se registran centros prioritarios únicamente en los departamentos de Flores, Florida, Lavalleja y Rivera.
Entre las recomendaciones del documento figuran:
Elaboración de protocolos de evacuación para docentes y estudiantes.
Inclusión de contenidos sobre riesgos de inundación en los programas educativos.
Mejoras edilicias en cubiertas, patios y sistemas de desagüe.
Aplicación de infraestructura verde y drenajes sustentables.
Evaluación de posibles relocalizaciones para los centros más comprometidos.
Además, para los centros priorizados, se plantean obras específicas para controlar la escorrentía, adaptar pavimentos permeables y mantener despejados los sistemas de drenaje.

