Inseguridad y percepción: Las políticas públicas luchan contra la brecha entre datos y sensaciones

La recuperación de espacios públicos es un eje clave para restablecer la confianza de los vecinos

Existe una brechas entre los datos y percepción de la seguridad en el país

Según algunas encuestadoras del país, en Uruguay la percepción de inseguridad sigue siendo el principal problema para los ciudadanos, a pesar de que los datos al inicio de 2026 muestran una leve mejoría en ciertos indicadores de delitos violentos.

La sensación de inseguridad es impulsada por factores cotidianos como la calidad del alumbrado público y la presencia de personas en situación de calle en áreas comerciales y residenciales.

Según consultas, la sensación de miedo o inseguridad al caminar solos de noche por los barrios afecta a cuatro de cada diez uruguayos. El tema de la iluminación es percibida por los vecinos como una barrera natural contra el delito.

La falta de iliminación crea zonas oscuras (“bocas de lobo”) que son aprovechadas para la comisión de robos y el ocultamiento de delincuentes, elevando la percepción de inseguridad.

A nivel municipal, se reconoce que la seguridad no es solo patrullaje policial, sino también infraestructura. El gobierno nacional, a través de planes como “Más Barrio”, busca mejorar la iluminación y el ordenamiento de áreas públicas. Sin embargo, más allá de iniciativas como esta y muchas otras, parece que se ven opacadas por la persistente percepción de inseguridad.

La autoridades han anunciado un nuevo Plan Nacional de Seguridad

Los ciudadanos han mencionado en diversas ocasiones que una iluminación adecuada en calles, parques y plazas, especialmente con tecnología LED, mejora la visibilidad y, por ende, la sensación de seguridad. En ese contexto, por ejemplo, en la capital, la Intendencia de Montevideo explica en su portal web que desde 2022 comenzó la sustitución masiva de luminarias tradicionales por tecnología LED en las calles barriales.

Al día de hoy, se contabilizan más de 76 mil luminarias instaladas, lo que evidencia un avance y una mejora en el sistema de gestión de la Unidad Técnica de Alumbrado Público, con trabajos similares, aunque en menor escala, en rutas nacionales y en el interior del país.

La presencia de personas en situación de calle en Montevideo, y también en el interior, es considerada un problema en aumento por la inmensa mayoría de la población. Esto incide directamente en la percepción de seguridad por varias razones.

En primer lugar, se genera una sensación de invasión y temor, los vecinos perciben que el espacio público es “invadido” cuando hay personas pernoctando en las puertas de sus casas o negocios.

Aunque los comerciantes señalan que el principal problema es la percepción de inseguridad, no siempre la delincuencia directa, reconocen que el aumento de personas en la calle, muchas veces vinculado a adicciones como la pasta base, genera un ambiente que favorece el robo por oportunidad o situaciones de intimidación.

Por otro lado, aparece el componente estructural. Las autoridades municipales y ministeriales señalan que se trata de una problemática compleja que combina desigualdad social, problemas de salud mental y adicciones, lo que excede una solución meramente policial.

Incidencia en la convivencia

La concentración en centros urbanos, especialmente en zonas como el Centro y Ciudad Vieja de Montevideo, hace que la visibilidad de esta problemática sea alta, tensionando la convivencia comercial y comunitaria. La situación se entrelaza con robos y hurtos: si bien no todas las personas en situación de calle delinquen, los reportes señalan focos de hurtos en áreas donde su presencia es mayor, lo que incrementa la alarma pública.

En este contexto, la percepción de inseguridad en Uruguay está influenciada tanto por la falta de infraestructura física, como la iluminación, que puede dar amparo a la delincuencia, como por la visible crisis social manifestada en las personas en situación de calle, lo que transforma el espacio público en un lugar que genera temor. A esto se suma, según comerciantes, una percepción de escasa presencia policial en determinadas zonas.

Todo esto ocurre mientras, por ejemplo, en Ciudad Vieja se aplican políticas coordinadas entre el Ministerio del Interior y la Intendencia de Montevideo para abordar la seguridad desde la tecnología, la presencia policial y la gestión del espacio público.

El Ministerio del Interior instaló el primer tótem de emergencia 911 en la zona, equipado con cámaras de alta calidad y un botón de pánico que conecta directamente con un operador del Centro de Comando Unificado.

Las personas en situación de calle aumenta la sensación de inseguridad

Esta medida se complementa con una densa red de videovigilancia, con más de 300 cámaras solo en Ciudad Vieja, que, según datos oficiales, ha permitido reducir significativamente los delitos de rapiña al facilitar el seguimiento en tiempo real y la recolección de pruebas para la justicia.

Además, se anunció la reactivación de la garita policial ubicada en la intersección de Sarandí y la Rambla, junto con un refuerzo del patrullaje preventivo mediante motos y personal a pie. En paralelo, a través del Operativo Calle y en coordinación con el MIDES, se aplica la Ley de Faltas para evitar la pernocta en espacios públicos, trasladando a las personas a centros de acogida y despejando zonas de alta circulación.

A esto se suman operativos de gran escala en el combate al narcotráfico, como la Operación Blindaje, orientados a desarticular bocas de venta de droga y prevenir robos de gran magnitud, especialmente en el sector financiero del barrio. Sin embargo, estas acciones aún no parecen traducirse en una mejora sustantiva en la percepción de seguridad por parte de ciudadanos y vecinos de estas zonas.

Otra área donde suelen haber preocupación, son en las cercanías de las escuelas sobretodo a la hora de la salida, donde las madres deben caminar a sus casa con sus hijos y deben atravesar los “campamentos” de las personas en situación de calle y si bien muchas veces no pasa nada irregular, la sensación de esa madres es de preocupación.

En las cercanías de las escuelas se demanda mayor presencia policial

En definitiva, la seguridad en Uruguay no se juega únicamente en las cifras del delito, sino en cómo se habita el espacio público. La iluminación, la presencia del Estado y la respuesta a la emergencia social aparecen como factores inseparables de una misma problemática.

Mientras no haya una estrategia integral que combine prevención, infraestructura y abordaje social, la brecha entre los datos oficiales y la percepción ciudadana seguirá marcando la agenda.

En definitiva, la seguridad en Uruguay no se juega únicamente en las cifras del delito, sino en cómo se habita el espacio público. La iluminación, la presencia del Estado y la respuesta a la emergencia social aparecen como factores inseparables de una misma problemática. Mientras no haya una estrategia integral que combine prevención, infraestructura y abordaje social, la brecha entre los datos oficiales y la percepción ciudadana seguirá marcando la agenda.

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1 Comentario

  1. FRENTEAMPLISTA: YA LO DIJO EL MINISTRO: LA IDEA ES LLAMAR A UN GRAN «DIÁLOGO NACIONAL», SIENDO LA BASE, PARA, A PARTIR DEL MISMO, COMENZAR LAS CONVERSACIONES, POSTERIORMENTE LAS NEGOCIACIONES, EMPEZAR, DE A POCO, A ELABORAR LOS PRE-PROYECTOS A EFECTOS DE IR REUNIENDO PAUTAS PARA, TENER EN CLARO REALIDADES, Y, POSTERIORMENTE, COMENZAR A PLASMAR IDEAS, ELABORANDO BASES SÓLIDAS EN ARAS DE IR PREPARANDO UNA PRIMERA VALORACIÓN PARA DISEÑAR UN PLAN DE SEGURIDAD PÚBLICA..ESO LLEVA TIEMPO, VARIAS LEYES PRESUPUESTALES, MUCHOS PERÍODOS DE GOBIERNO…

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