Un operativo de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) permitió incautar más de 790.000 dosis de pasta base de cocaína ocultas en una camioneta matriculada en Paraguay. En el procedimiento, realizado durante un control vehicular en ruta 1 y Camino General Escuela Basilio Muñoz, la actuación del perro policía Drago fue determinante para localizar el cargamento.
Drago, un pastor belga malinois, integra la cuarta generación de perros detectores de la DGRTID y cuenta con entrenamiento especializado para identificar sustancias estupefacientes puso a prueba su entrenamiento y gracias a su olfato se pudo incautar la droga. Durante la inspección del vehículo, los efectivos detectaron una irregularidad en el piso de la camioneta y solicitaron la intervención del can. El perro realizó una indicación pasiva, sentándose sobre el punto exacto donde se encontraba escondido el cargamento ilegal.
Tras la revisión, los policías hallaron 111 ladrillos de pasta base de cocaína, equivalentes a más de 790.000 dosis, con un valor estimado cercano al millón de dólares en el mercado local. El operativo se desarrolló en el marco de la denominada “Operación Caudillo”, llevada adelante por la DGRTID.

Rol de Drago en la seguridad
El entrenamiento de Drago comenzó cuando tenía apenas 45 días de vida y se extendió durante un año y medio. Su formación incluyó prácticas en controles de ruta, allanamientos, cárceles, terminales de pasajeros y aeropuertos. Para desarrollar sus capacidades, los perros son entrenados con pseudosustancias, compuestos sintéticos que replican el olor de drogas como cocaína, marihuana, pasta base y MDMA.
Desde el Ministerio del Interior destacaron que, además de la obediencia y disciplina, los perros seleccionados para este tipo de tareas deben demostrar una fuerte motivación por el juego, intensidad en la búsqueda, resistencia física y un temperamento adecuado para los operativos.
Hoy con cuatro años, Drago ya había participado en otros procedimientos positivos vinculados al combate contra el narcotráfico y, según las autoridades, se ha convertido en una pieza clave en las tareas de detección e incautación de drogas en el país.
El caso volvió a poner en evidencia la importancia de las unidades K9 dentro de los operativos de seguridad y control fronterizo. La capacidad olfativa de los perros entrenados permite detectar cargamentos ocultos en compartimentos especialmente acondicionados, incluso cuando los narcotraficantes intentan enmascarar los olores mediante químicos, combustibles u otros materiales.
En Uruguay, este tipo de brigadas especializadas trabajan de forma coordinada con distintas divisiones policiales y cumplen un rol fundamental tanto en rutas nacionales como en puertos y terminales.
Las autoridades señalaron que la incautación representa un fuerte golpe para las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, no solo por el volumen de la sustancia decomisada, sino también por el impacto económico que implica sacar de circulación un cargamento valuado en cientos de miles de dólares.
Además, remarcaron que este tipo de operativos forman parte de una estrategia sostenida de combate al narcotráfico y al crimen organizado, en la que la tecnología, la inteligencia policial y el trabajo de las unidades caninas cumplen un papel cada vez más relevante.

