El próximo jueves 27 de octubre el conjunto de las organizaciones del campo popular organizadas en la denominada «Intersocial», convocaron a una gran concentración contra «el modelo de la desigualdad y su reforma jubilatoria». La actividad central se desarrollará en la plaza Mártires de Chicago (1° de Mayo) a la hora 18:30. «En la oportunidad, las organizaciones nos estaremos pronunciando públicamente sobre los estragos sociales que genera la política económica del gobierno y reclamando respuestas urgentes al déficit de derechos fundamentales que vienen padeciendo las familias trabajadoras y a las que viven en situación de mayor vulnerabilidad, a lo largo y ancho del país», afirma en un comunicado. Agrega que «esta movilización «se da en momentos donde la crisis por desigualdad, producto de las contradicciones entre el crecimiento de la economía nacional y el derecho de las personas a una vida digna, se expresa de forma evidente e inocultable, impactando de forma diferenciada a las personas por la clase, género, edad, etnia/raza, orientación sexual, identidad de género, discapacidad o lugar del país donde viva».
Por otra parte, señala que «el formidable aumento de la riqueza detentada por el 1% más rico del país, con ganancias depositadas en el sistema financiero que alcanzan los 50.000 millones de dólares, es la contracara de los derechos postergados de las grandes mayorías sociales». «El incremento de la pobreza, con particular encarnizamiento en la niñez y la adolescencia, es un verdadero drama nacional que viene atado a la pérdida del poder de compra de salarios, jubilaciones y pensiones y a la ausencia de una política orientada a abatir el desempleo y la precarización laboral que campea en todo el territorio nacional», afirmó. «En un país con casi 400.000 personas debajo de la línea de la pobreza, es un milagro o una rareza estadística que esa penosa cifra no sea aún mayor. En ese contexto el ataque del gobierno hacia la CPS, coordinadora de las ollas populares, que aseguran con solidaridad lo que el Estado debería hacer por obligación, solo es entendible como un pretexto para intentar pasar página al inocultable escarnio al que quedo expuesto el país, tras el descubrimiento de la asociación para delinquir que funcionaba en el cuarto piso de la torre ejecutiva».
Por otro lado, señala que «la reforma de jubilaciones y pensiones, que el gobierno decide impulsar contra viento y marea, es una reforma parcial, clasista y privatizadora.
Parcial en tanto es una reforma del sistema de jubilaciones y no de la seguridad social en su conjunto. Clasista, en tanto perjudica claramente a la clase trabajadora con el aumento de la edad de retiro laboral y la reducción de las tasas de reemplazo, manteniendo al mismo tiempo los privilegios del gran capital asociados a las exoneraciones fiscales y contributivas.
Privatizadora, en tanto fortalece el sistema de ahorro individual mediante las AFAPS, obviando todas las deficiencias e ineficiencias de este sistema.

