El avance del invierno en Uruguay consolidó el escenario epidemiológico más complejo del año para el sistema sanitario. Como ocurre de forma cíclica cada temporada invernal, el descenso sostenido de las temperaturas y la mayor permanencia en espacios cerrados dispararon las consultas por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), exigiendo al máximo la capacidad operativa de las puertas de emergencia y las unidades de cuidados intensivos (CTI), tanto en el sector público como en el privado.
A diferencia de los años de la crisis sanitaria, donde un único agente epidemiológico monopolizaba el escenario, el panorama actual se caracteriza por una marcada co-circulación de virus.
El Ministerio de Salud Pública (MSP) mantiene un monitoreo estricto sobre tres grandes protagonistas: el Virus Sincitial Respiratorio (VSR), la Influenza (gripe) y el SARS-CoV-2. Este comportamiento multipatógeno genera una presión asistencial simultánea que afecta de manera transversal a diferentes franjas etarias de la población.
En el ámbito pediátrico, el VSR continúa siendo el principal factor de preocupación para las autoridades y los equipos médicos. Este virus es el responsable directo de la gran mayoría de los cuadros de bronquiolitis y neumonías en lactantes y niños menores de dos años.
Las autoridades sanitarias recuerdan que las señales de alerta, como la respiración rápida, el hundimiento de las costillas al inhalar o la dificultad para alimentarse, son motivos de consulta médica inmediata. Para mitigar este impacto, el país avanzó en la estrategia de inmunización materno-infantil, instando a las embarazadas a recibir la vacuna específica para transferir anticuerpos al recién nacido antes de los meses críticos.
Por otro lado, la Influenza, particularmente las cepas A y B, registra un incremento sostenido de casos en adultos mayores y personas con comorbilidades. El MSP insiste en la importancia de la vacunación anual como la herramienta más efectiva para prevenir complicaciones graves y hospitalizaciones.

Aunque la campaña de vacunación comenzó en otoño de forma gratuita y sin agenda en todo el territorio nacional, los equipos de salud pública enfatizan la necesidad de que los grupos de riesgo que aún no se han inoculado se acerquen a los vacunatorios para reforzar su inmunidad comunitaria.
Frente a esta alta demanda, los prestadores de salud de la Red de Atención Primaria de ASSE y las instituciones mutuales privadas activaron sus respectivos «Planes de Invierno». Estas contingencias implican el refuerzo de los planteles médicos y de enfermería en las emergencias, el incremento de las camas disponibles para internación moderada y la priorización de la atención domiciliaria y telefónica.
El objetivo central de la estrategia es evitar las aglomeraciones en las salas de espera de los centros asistenciales, las cuales pueden convertirse en focos de contagio cruzado para pacientes que ingresan por otras patologías.
A nivel comunitario, las recomendaciones epidemiológicas siguen vigentes con especial énfasis en la vida cotidiana y los centros educativos. La ventilación cruzada y continua de los ambientes, manteniendo aberturas en lados opuestos del salón o la oficina, se posiciona como una medida clave para reducir la concentración de aerosoles virales sin sacrificar en exceso el confort térmico.
Asimismo, se recuerda la importancia del lavado frecuente de manos con agua y jabón, el uso de alcohol en gel y la responsabilidad individual de utilizar mascarilla ante la presencia de sintomatología respiratoria leve, o bien optar por el aislamiento voluntario en el hogar para cortar la cadena de transmisión en los ámbitos laborales.

