La prefectura de Gunma, en el centro de Japón, ha invertido 124 millones de yenes (800 mil dólares) en un proyecto para entrenar perros que puedan olfatear problemas de salud –como el cáncer– en humanos, y aunque hasta ahora se han llevado a cabo estudios sobre perros detectores de cáncer en todo el mundo, la investigación nunca se ha puesto en práctica.
El Gobierno de la prefectura planea ampliar el apoyo a los médicos y científicos que se dedican a este tipo de investigación durante tres años a partir del año fiscal 2023, según ha informado el periódico nipón ‘The Asahi Shimbun’. Según las autoridades de la prefectura, los perros detectores de enfermedades, que funcionan como perros detectores de drogas, pueden determinar si las personas están enfermas en función del olor del aire exhalado y la orina. La iniciativa en la prefectura de Gunma es parte del esfuerzo del gobernador Ichita Yamamoto para crear una «sociedad para vivir mejor con las mascotas».
«Nos dijeron (un panel de expertos establecido por la prefectura) que crear un ambiente donde los perros detectores y otras mascotas puedan alcanzar su potencial ayudará a promover nuestra simbiosis», ha explicado Yamamoto. La prefectura está solicitando propuestas de investigación de todo el país y en concreto, quiere un estudio sobre cómo los perros pueden detectar el cáncer y otro sobre la detección de síntomas de la COVID-19, la enfermedad de Parkinson u otras enfermedades. Se proporcionará un máximo de 30 millones de yenes a cada proyecto y la asignación presupuestaria cubrirá la compra y crianza de los perros para la investigación.
Los investigadores estudiarán especimenes de enfermedades proporcionados por institutos médicos y la prefectura espera entrenar dos perros de la raza Labrador Retriever y otras razas conocidas por sus altos niveles de concentración.

