La gran responsabilidad de tener tortugas como mascota

Las tortugas son animales exóticos con necesidades muy precisas y una esperanza de vida que puede superar los 70 años.

Tener una tortuga de mascota implica una responsabilidad enorme
Tener una tortuga de mascota implica una responsabilidad enorme

Tener una tortuga de mascota implica una responsabilidad enorme. A pesar de su apariencia tranquila y su manejo aparentemente sencillo, son animales exóticos con necesidades muy específicas. Y, sobre todo, viven muchísimo (décadas), en algunos casos, más de 70 años. Eso convierte su cuidado en un compromiso que puede durar toda la vida del dueño, y a veces más.

Los especialistas advierten que las tortugas no sobreviven con un plato de lechuga y una pecera como muchas veces se piensa. Necesitan un entorno controlado, alimentación balanceada y atención veterinaria especializada. Esta es una condición para que el animal prospere dentro de un espacio adaptado a sus necesidades y que mejore su calidad de vida, no solo que no se muera.

Necesitan un entorno controlado, alimentación balanceada y atención veterinaria especializada
Necesitan un entorno controlado, alimentación balanceada y atención veterinaria especializada

Las tortugas son de sangre fría, por lo que su temperatura corporal depende del entorno. Si no hace suficiente calor, no comen, no digieren, no se mueven bien. La temperatura ideal ronda los 30 grados. En un día nublado o dentro de una casa no se alcanza ese nivel. Por eso la lámpara de calor se convierte en una necesidad básica. En cuanto al modo de uso, la lámpara se coloca a unos 15 centímetros del caparazón. Para tortugas pequeñas alcanza con una bombilla de 60 vatios, para las adultas se necesita una de 100. Lo ideal es que también emita luz ultravioleta (UVB), porque previene enfermedades metabólicas. La luz se mantiene encendida entre 12 y 14 horas al día. Por la noche no hace falta calor, a menos que la temperatura ambiente baje de los 5 grados.

Según los especialistas, estas son herbívoras estrictas. Nada de carne, lácteos, pan, ni restos de comida. La base de su dieta son las hojas verdes, cuanto más variado, mejor. Diente de león, col rizada, espinacas, pepino, tomate, zanahoria rallada, calabacín y pequeñas cantidades de manzana u otras frutas blandas. También pueden comer verduras de hoja verde, pero sin abusar de la lechuga, que tiene pocos nutrientes.

Por otro lado, el calcio es fundamental, sin él, el caparazón se deforma y los huesos se debilitan. Se añade un suplemento de calcio en polvo cuatro o cinco días por semana. El resto de los días, un multivitamínico general. Los especialistas también recomiendan fomentar el consumo de dientes de león, porque sus raíces profundas extraen minerales del suelo. Si se cultivan en tierra rica en calcio, mejor.

Asimismo  se hace énfasis en lo que no deben comer, esto incluye cítricos, plátanos, guisantes, judías ni ningún alimento procesado.

La hibernación en las tortugas terrestres adultas es importante, pero en la naturaleza no duermen cinco meses seguidos, sino seis u ocho semanas. El objetivo es acortar el período lo más posible, concentrándose alrededor del 22 de diciembre. Antes de hibernar, la tortuga debe estar en ayunas tres semanas, mantenida en calor para terminar la digestión. La temperatura ideal de hibernación es de 5 grados. Si baja de 3, se congela. Si sube a 10, se despierta y gasta energía sin comer.

El método más fiable es usar una heladera pequeña y se ajusta a 5 grados, se coloca la tortuga dentro de una caja de zapatos con sustrato, y se abre la puerta unos segundos cada día para ventilar. Si va a estar sola varios días, se puede cortar un centímetro de la junta de goma para que entre oxígeno.

También se puede enterrar un balde con turba y arena en el jardín, dejando el borde superior sobresaliendo. O usar una caja dentro de un garaje frío, pero ahí hay que controlar mucho la temperatura. En primavera se despierta con la lámpara de calor, se le ofrece un baño de agua tibia y luego comida. Si en una semana no come, hay que llevarla al veterinario.

Las tortugas acuáticas necesitan filtros potentes y cambio frecuente de agua. Sin eso, se acumulan bacterias, infecciones y parásitos. Los desechos se retiran a diario. Cada dos o tres meses se limpia y desinfecta todo el recinto con agua caliente y jabón de platos. Si se usa lejía, una parte por nueve de agua, luego enjuagar muchísimo. Hay tortugas que viven 50, 70 o incluso 80 años. La de patas rojas puede llegar a los 80.

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