La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en los celulares ya no es una promesa futurista, sino una realidad cotidiana que está redefiniendo la manera en que usamos el teléfono. Hoy, más que un simple dispositivo de comunicación, el smartphone se ha convertido en un sistema inteligente capaz de anticipar, aprender y adaptarse al usuario.
Los grandes fabricantes de celulares a nivel mundial pasaron de utilizar la IA en funciones secundarias, como mejoras puntuales en la cámara o en algunas aplicaciones, a convertirla en el núcleo del sistema operativo. Este salto ha sido impulsado por procesadores especializados llamados NPU (Unidad de Procesamiento Neuronal), diseñados específicamente para ejecutar tareas de aprendizaje automático con mayor velocidad y eficiencia.
La inteligencia artificial en los celulares permite que el dispositivo no sólo ejecute órdenes, sino que aprenda del usuario, anticipe acciones y optimice su funcionamiento en tiempo real. Un ejemplo claro se observa en las funciones fotográficas: la IA puede analizar una escena en milisegundos y ajustar automáticamente la luz, el contraste, los colores y la nitidez, además de eliminar objetos o personas no deseadas en la imagen.
Asimismo, posibilita interactuar con el teléfono de manera natural, mediante asistentes inteligentes que responden preguntas, organizan la agenda, envían mensajes y controlan dispositivos del hogar y mejorar las búsquedas. Otro aspecto clave es la seguridad, los desarrolladores invierten cada vez más en este campo, y gracias a la IA hoy es posible contar con reconocimiento facial avanzado, detección de intentos de fraude e identificación de malware.
Pero las funcionalidades no terminan allí. La IA también impacta en la escritura y la productividad, en la optimización del rendimiento y la batería, en la mejora y personalización del audio, e incluso en herramientas generativas que permiten crear imágenes o editar fondos con instrucciones simples. En definitiva, la inteligencia artificial convierte al celular en un dispositivo más intuitivo, más rápido, más seguro y más personalizado.
Dos marcas que han avanzado con fuerza en este terreno son Apple y Motorola, a través de sus desarrollos Apple Intelligence y Moto AI, respectivamente. En el caso de la empresa de la “manzana”, ha profundizado la integración de la IA en sus dispositivos, y cada nueva versión del iPhone evoluciona apoyada en estas innovaciones. En este contexto surge Apple Intelligence, el sistema de inteligencia personal de la compañía, integrado de forma profunda en iPhone, iPad y Mac. A diferencia de otros asistentes, utiliza modelos generativos que comprenden el contexto personal del usuarios, sus correos, calendario y fotos, para asistir en tareas cotidianas.
Desde su lanzamiento, las autoridades de Apple dejaron en claro que no se trata de una “simple IA genérica”. Apple Intelligence transforma Fotos y la búsqueda en iPhone permitiendo búsquedas en lenguaje natural, edición avanzada con «Limpiar» para eliminar objetos y búsqueda visual de objetos, plantas o lugares. Además, Visual Intelligence utiliza la cámara para buscar información en Google sobre el entorno, incluyendo eventos o restaurantes.
Por otra parte, Moto AI es el ecosistema de inteligencia artificial de Motorola, concebido como un asistente proactivo y personalizado que aprende de los hábitos del usuario para simplificar tareas diarias. En Moto IA, se incluyen mejoras en la fotografía impulsada por IA y actualizaciones de anteriores funciones avanzadas.
Por ejemplo su función, Image Studio 5 ayuda a la creación y edición generativas de IA para convertir ideas en imágenes, avatares, stickers y fondos de pantalla. Así como Explorar con Perplexity, que al usar la función las personas pueden profundizar en los temas, utilizando las potentes funcionalidades de búsqueda de Perplexity para conectar los puntos.


Jean-Pierre Murray-Kline, un tecnólogo empresarial radicado en Sudáfrica, lo expresa claramente: “Si el producto es gratuito, piensa “son el producto.”
Describe la IA como un espejo digital que refleja nuestros comportamientos, pero amplificados. «Observa cómo hablamos, qué escribimos, qué buscamos. Luego nos ofrece más de lo mismo: refuerza hábitos, prejuicios e incluso inclinaciones políticas».
Y, sin embargo, los usuarios a menudo desconocen lo que ocurre entre bastidores. Muchas aplicaciones no solo recopilan datos, sino que los recopilan continuamente, a veces incluso… cuando la aplicación no está abierta.
Candice Grobler, estratega de marketing comunitario y fundadora de Colaboración sinceraSeñaló que «es realmente difícil para un usuario saber qué hacen estos asistentes de IA en las aplicaciones con nuestros datos. Tienen términos de servicio, pero se actualizan automáticamente sin tener siempre claro el impacto real».
“Algunos desarrolladores diseñan sus aplicaciones específicamente para evitar que se soliciten permisos”, afirma Murray-Kline. “Si una aplicación no solicita ningún permiso, debería ser una señal de alerta, no un alivio”.
En esencia, la IA sigue siendo una herramienta orientada a las empresas. Si bien todos la usarán con el tiempo, las empresas priorizan la rentabilidad: optimizan los sistemas de IA para extraer datos, sin centrarse en brindar control a los usuarios. Ndebele advierte que, si bien las empresas invierten fuertemente en IA, «los usuarios deben estar atentos a lo que se recopila, cómo se utiliza y qué se les oculta».
¿Ya se desengañaron del «dios digital»? Me hacía gracia que no supieran ni lo que es una máquina de Turing o un algoritmo, y opinaran de IA.
Nunca fue un «Dios Digital». Eso era marketing ridículo. Nunca pudo calcular la función del «busy beaver» evaluada en 10. Le pedí a Gemini que la calculara y casi le da un ataque. Me dijo algo así como «el universo no es lo suficientemente grande para contener ese número».
Investiguen lo que es el castor ese. O le preguntan directamente.
Hume’s Induction and AI’s Achilles’ Heel
https://gemini.google.com/share/e0a5e1425998
Es un chat con Gemini.
El título está en inglés porque, al parecer, es más común hablar de Hume e inducción en inglés que en español. El chat en sí está en spanish.
Ella se critica a sí misma. Y es bastante honesta al hacerlo.